Sur de la Florida

Hombre del sur de la Florida se enfrentó al Ayuntamiento por acceso para discapacitados. Perdió en los tribunales, pero también ganó

Theo Karantsalis delante de su casa, donde la ciudad de Miami Springs instaló nuevas aceras más accesibles después que presentó una demanda en virtud de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades. Al final perdió en los tribunales, pero la ciudad realizó algunas de las obras clave que él solicitaba. AL DIAZ adiaz@miamiherald.com
Theo Karantsalis delante de su casa, donde la ciudad de Miami Springs instaló nuevas aceras más accesibles después que presentó una demanda en virtud de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades. Al final perdió en los tribunales, pero la ciudad realizó algunas de las obras clave que él solicitaba. AL DIAZ adiaz@miamiherald.com adiaz@miamiherald.com

Theo Karantsalis ha vivido con su familia en la arbolada comunidad de Miami Springs más de 20 años.

Pero en 2019 Karantsalis, quien una vez participó en competiciones de triatlón, se vio obligado a dejar de trabajar porque su larga lucha contra la esclerosis múltiple le impedía caminar. Pasó de usar muletas a un andador y luego a una silla de ruedas. También perdió mucho peso, unas 50 libras, y desarrolló una artritis psoriásica que le causó lesiones por todo el cuerpo.

Irónicamente, fue su debilitamiento lo que lanzó a Karantsalis a lo que resultaría ser una tarea campal: una batalla en solitario contra su propia ciudad para mejorar el acceso a los discapacitados. Perdió la batalla legal, pero también ganó la guerra mayor, aunque a un precio.

Su misión empezó cuando uno de sus médicos le sugirió que saliera, tomara el sol y empezara a nadar en una piscina municipal a unas cuadras de su casa.

“Pasé varios meses sentado en el estudio de mi casa, con todo a oscuras”, recuerda Karantsalis, de 62 años. Se vio obligado a dejar su trabajo de bibliotecario del Miami Dade College en el Carrie Meek Entrepreneurial Center de Liberty City y su vida giraba cada vez más en torno a las visitas al médico y a tomar fuertes medicamentos recetados.

Pero había obstáculos para llegar a la piscina. Le resultaba difícil sortear la acera y el bordillo delante de su casa, que da a una calle muy transitada que conduce a la Preparatoria Miami Springs. Se dio cuenta de la ausencia de espacios de estacionamiento para discapacitados en el complejo de la piscina, una instalación de tenis municipal y otros lugares públicos, así como en la calle principal frente al Ayuntamiento, el Departamento de Obras Públicas y una subestación de Policía.

Aunque los abogados presentan la mayoría de las demandas relacionadas con la ley ADA en el sur de la Florida, Karantsalis decidió representarse a sí mismo como demandante en un caso presentado en 2019 ante un tribunal federal de Miami, en que acusaba a la ciudad de infringir la ley ADA. Sin embargo, sin un abogado a su lado, no avanzó. Los abogados municipales incluso cuestionaron su discapacidad, muestran documentos judiciales.

“Facilité todos los informes de mis médicos”, dijo Karantsalis. “Fue muy doloroso”.

Sin desanimarse, Karantsalis se puso en contacto con un viejo amigo, el activista Matthew Dietz, profesor de la Clínica de Derecho sobre la Discapacidad de la Facultad de Derecho de Nova Southeastern University. Gracias a Dietz, su demanda cobró fuerza en 2021 cuando un tribunal federal de apelaciones falló que el caso aún no había prescrito. Se fijó el juicio en el tribunal federal de Miami.

Pero antes del juicio del año pasado, la ciudad reparó la acera, cortó el bordillo frente a su casa y añadió espacios de estacionamiento accesibles frente al complejo de tenis y una plaza para minusválidos frente al Ayuntamiento. Sin embargo, los funcionarios de Miami Springs se negaron a añadir otros espacios de estacionamiento accesibles en paralelo en la calle principal de la ciudad, Westward Drive, alegando que no era factible. Los funcionarios dijeron que no era necesario en virtud de la ley ADA porque había un amplio estacionamiento para discapacitados en las calles laterales cerca de los edificios municipales.

Karantsalis, en un caso poco frecuente de relacionado con la ley ADA que llegó a juicio, perdió. La jueza federal de distrito Cecilia Altonaga dio la razón al Ayuntamiento en el resto de los puntos. Pero eso no fue lo peor.

La ciudad pidió a la jueza que condenara a Karantsalis a pagar los costos legales: $12,661.

“Me pareció una crueldad sin medida, porque lo único que pedía era igualdad de acceso a los programas, servicios y actividades municipales”, dijo.

Su abogado, Dietz, dijo que la ciudad y sus abogados se mostraron rencorosos. “Querían castigarlo por presentar la demanda contra el gobierno municipal”, dijo.

Tras el juicio, Dietz acusó al Ayuntamiento y a sus abogados de ocultar evidencia fundamental sobre los cambios propuestos en el estacionamiento del centro de la ciudad, a lo largo de Westward Drive, que habrían afectado a su estrategia legal. También los acusó de fraude y perjurio.

Y a pesar de perder en el juicio, Dietz dijo que su cliente ganó en realidad porque el Ayuntamiento había hecho varios arreglos de última hora en consonancia con la ley ADA. Altonaga se mostró recientemente de acuerdo con el argumento de Dietz y reprendió a los abogados municipales de Miami Springs por ocultar evidencia antes del juicio, pero no llegó a decir que alguien hubiera cometido fraude o perjurio.

Pero, en una victoria para Karantsalis, la jueza también rechazó la exigencia de cobrarle los costos legales, mientras que permitió a Dietz solicitar los honorarios y costos de su abogado. A finales de marzo, Altonaga rechazó su petición.

Karantsalis, quien en su día también fue reportero comunitario independiente del Miami Herald, calificó el calvario legal de “pesadilla”, pero que al final mereció la pena, ya que obligó a Miami Springs a hacer las instalaciones más accesibles a él y a los demás.

Chris Stearns, abogado litigante de Miami Springs, defendió al gobierno municipal. Dijo que “la ciudad se toma estas cuestiones muy en serio y está dispuesta a trabajar con cualquiera que tenga problemas con el cumplimiento de la ley ADA”. En el caso de Karantsalis, “tan pronto como la ciudad se enteró de una infracción de la ley ADA, emprendió medidas para remediarlo”.

Stearns dijo que la ciudad solo pidió recuperar sus costos legales porque se le permitió hacerlo tras ganar en el juicio. “No tomamos ninguna medida contra el Sr. Karantsalis para que nos califiquen de crueles”.

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