Ya se sabe el motivo de redada del FBI en apartamento de un ruso en Trump Towers III
Después que el FBI allanó un condominio en las Trump Towers III en Sunny Isles Beach la semana pasada, autoridades federales ofrecieron pocas explicaciones, excepto que era parte de una “actividad policial”.
Por fin se reveló el motivo. Más o menos al mismo tiempo que la redada, el propietario del apartamento era arrestado en el otro extremo del país acusado de vender ilegalmente piezas de avión a compañías aéreas rusas.
Oleg Sergeyevich Patsulya fue arrestado el jueves pasado por agentes federales en Phoenix, Arizona, junto con su socio comercial, Vasilii Sergeyevich Besedin, y acusado de confabularse para infringir la Ley de Reforma del Control de Exportaciones y de lavado internacional de dinero.
Los rusos, ambos de la zona de Sunny Isles Beach, habían viajado a Arizona en septiembre del año pasado e intentado comprar sistemas de frenos para aviones a una empresa de suministros de ese lugar, para venderlos a compañías aéreas rusas, entre otras acusaciones recogidas en una denuncia penal.
Funcionarios del Departamento de Justicia anunciaron el martes sus arrestos y los de otras personas en cinco casos federales por venta ilegal de piezas de aviones y equipos tecnológicos a empresas rusas y a los servicios de inteligencia de Rusia, así como por robo de secretos comerciales y códigos de software de automóviles para empresas chinas. También se acusó a un ciudadano chino de suministrar materiales para ayudar a Irán a construir armas de destrucción masiva y misiles balísticos.
Una denuncia penal alega que Patsulya y Besedin usaron su empresa de la Florida, MIC P&I, y trabajaron con otros para eludir las leyes y reglamentos de exportación de Estados Unidos para enviar piezas de avión a compañías aéreas rusas el año pasado. La denuncia, redactada por un agente especial del Departamento de Comercio y presentada ante un tribunal federal de Phoenix, alega que Patsulya y Besedin recibieron solicitudes de piezas directamente de compañías aéreas rusas en momentos que muchas enfrentaban un aumento de las sanciones por la invasión rusa a Ucrania.
A continuación, los dos hombres usaron empresas intermediarias y cuentas bancarias en terceros países para ocultar la verdadera identidad de los clientes y el origen de los pagos, según la denuncia.
“Patsulya y Besedin se pusieron en contacto con proveedores de piezas de avión en Estados Unidos, mintieron sobre quiénes eran sus clientes y sobre el destino de las piezas”, declaró el Departamento de Justicia en un comunicado de prensa.
Si son declarados culpables, los dos rusos enfrentan penas de hasta 20 años de prisión por infringir las leyes de exportación y hasta 20 años de prisión por confabularse para cometer lavado internacional de dinero.
No fue posible contactar con el abogado de Patsulya en la Oficina Federal de Defensores Públicos de Phoenix ni con el abogado de Besedin designado por el tribunal de esa ciudad para que hicieran declaraciones.
El jueves pasado, un grupo de agentes especiales del FBI, con la ayuda de la Policía local, se presentó en la Trump Tower III, en 15811 Collins Avenue, para registrar el apartamento 4102. Es propiedad de una empresa fantasma de nombre similar, MIC-USA LLC, controlada por dos empresarios rusos, Patsulya y Agunda Konstantinovna Makeeva, según los registros de sociedades estatales. Makeeva no fue arrestada en relación con la operación del Departamento de Justicia.
El viernes, un portavoz de la oficina del FBI en Miami dijo que “estaba llevando a cabo una actividad policial por orden judicial en las inmediaciones de ese lugar”, pero no dio más información.
Patsulya y Makeeva no pudieron ser localizados para hacer declaraciones. La esposa de Patsulya, Roza Pereira, que según los registros estatales también figura en la documentación corporativa de MIC-USA, dijo que estaba al tanto de la redada del FBI.
“No puedo hablar de eso”, dijo Pereira al Miami Herald el viernes. “El abogado [de mi esposo] me dijo que no hablara con nadie. ... No tengo ni idea de qué se trata”.
Sunny Isles Beach ha sido apodado “Pequeño Moscú” por los lugareños porque ahí viven muchos expatriados rusos. Algunos expresaron su preocupación por una reacción violenta contra su acaudalada comunidad frente al mar después que el Ejército ruso invadió Ucrania el año pasado y el gobierno de Estados Unidos comenzó a aplicar sanciones contra los oligarcas que ocultan su riqueza en bienes raíces en el sur de la Florida y otras partes del país.
Antes de convertirse en presidente en 2016, Trump firmó un acuerdo con los urbanizadores de los edificios de condominios de 45 pisos para poner su nombre a la propiedad para ayudar a promover las ventas. Los compradores extranjeros, especialmente de América Latina y Rusia, acudieron en masa a las Trump Towers, al igual que hicieron con otras propiedades de la marca Trump en Sunny Isles Beach.
Entre los compradores: MIC-USA, que compró el condominio de tres dormitorios y tres baños en Trump Tower III por $1.65 millones hace una década, según los registros de propiedad de Miami-Dade.
En 2020, BAC Florida Bank, que proporcionó financiación para la compra, demandó a Patsulya y Makeeva, alegando que incumplieron su hipoteca de $975,000. La disputa se resolvió más tarde ese año, aunque no está claro cómo, a partir de los registros judiciales. MIC-USA, controlada por los dos rusos, siguió siendo propietaria del piso 41 de la Trump Tower III.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de mayo de 2023, 10:50 a. m..