Sur de la Florida

A medida que hay más calor, las termitas tienen más hambre: estudio dirigido por UM

Amy Zanne, profesora de Biología de la Universidad de Miami (UM) , quien dirigió un estudio internacional según el cual el apetito de las termitas aumenta con la temperatura, estudia un termitero en Itu, estado de Sao Paulo, Brasil.
Amy Zanne, profesora de Biología de la Universidad de Miami (UM) , quien dirigió un estudio internacional según el cual el apetito de las termitas aumenta con la temperatura, estudia un termitero en Itu, estado de Sao Paulo, Brasil. Courtesty

Esto es algo que estremecerá a cualquiera que haya luchado contra las termitas, es decir, casi todos los propietarios de la Florida.

Según un nuevo estudio, las termitas son más hambrientas cuanto más altas son las temperaturas y su apetito por la madera se ve de algún modo estimulado por el aumento de la temperatura.

Este hallazgo procede de más de 100 investigadores de seis continentes que midieron la rapidez con la que las termitas comían bloques de madera muerta dejados a la intemperie durante al menos un año en distintas regiones con temperaturas y precipitaciones variables.

Los resultados son reveladores, dijo Amy Zanne, profesora de Biología de la Universidad de Miami (UM) que dirigió el estudio. También subrayan por qué el cálido sur de la Florida es tan atractivo para estas termitas: en el estudio, las termitas que vivían en lugares con una temperatura promedio de 86 grados comían madera siete veces más rápido que las que vivían en entornos más fríos con una temperatura promedio de 68 grados. Así, es probable que los días cada vez más calurosos provocados por el cambio climático se traduzcan en termitas cada vez más voraces, tanto en el sur de la Florida como en otros lugares.

“Nadie ha medido un valor tan alto, así que seguimos calculando y comprobando”, dijo Zanne, catedrática Aresty de Ecología Tropical en UM. “Fue sorprendente lo sensibles que son a la temperatura”.

Una termita salvaje en un montículo.
Una termita salvaje en un montículo. Thomas Chouvenc

La mayoría de las termitas no son plagas

Un apunte: el estudio de investigación publicado en Science en 2022 en realidad se centraba en las termitas silvestres, no en las plagas que se instalan sin ser invitadas y pululan en los hogares del sur de la Florida, causando costosos daños y exigiendo costosos tratamientos de erradicación. De hecho, menos de 4% de las 3,000 especies de termitas conocidas son plagas que le dan mala fama al resto, ya que la mayoría de las termitas contribuyen al ecosistema natural, dijeron los científicos, nutriendo el suelo y descomponiendo la materia muerta para que florezca nueva vida.

“También son organismos fascinantes porque tienen una estructura social que les permite cooperar entre sí para formar montañas increíblemente altas”, dijo Yatzo.

Aunque el estudio no se centraba en los insectos que se comen los montantes de las paredes y los alféizares de las ventanas, Zanne y otros investigadores dijeron que cabe suponer que las temperaturas afectan a las especies de plagas de la Florida de forma muy parecida. Es probable que ellas también aceleren su ritmo de consumo de madera en viviendas y negocios a medida que el clima eleve el mercurio.

Los investigadores aún no saben por qué exactamente las termitas comen mucho más a temperaturas más altas, aunque podría tratarse simplemente de cómo las enzimas y sus intestinos responden al calor, de forma similar a cómo el corazón humano bombea más deprisa y el metabolismo se acelera al aumentar la temperatura.

Pero la investigación de Zanne indicó que las termitas son especialmente sensibles al calor. Su trabajo comparó el ritmo de alimentación de las termitas con la rapidez con la que los microbios, como hongos y bacterias, descomponen la madera muerta en distintos entornos. Aunque los hongos y las bacterias también aumentaron a temperaturas más cálidas, las termitas siguieron ocupando el primer lugar.

El cambio climático también podría afectar a las termitas de otras maneras: algunas especies podrían emigrar pronto hacia el norte y el sur, hacia zonas que antes eran más frías. Con el calentamiento de los climas tropicales, es probable que la descomposición de la madera aumente a medida que las termitas llegan a más zonas del mundo, señaló el estudio.

“Están acelerando la descomposición de la madera en zonas en las que no había termitas, así que en ese sentido es probable que se estén expandiendo y que estén aumentando su huella de CO2”, dijo Oscar J. Valverde-Barrantes, profesor adjunto de FIU que hizo el experimento en Miami.

Flatulencias de termita: ¿impacto en el clima?

También se está investigando cómo las propias termitas podrían agravar el cambio climático.

Las termitas, al igual que las vacas, tienen microbios o bacterias en el cuerpo que descomponen los carbonos durante la digestión y, al igual que las vacas, expulsan flatulencias, liberando gases en forma de metano y CO2.

Termiteros magnéticos (Amitermes meridionalis) cerca de Lakefield, Queensland, en Australia.
Termiteros magnéticos (Amitermes meridionalis) cerca de Lakefield, Queensland, en Australia. Abbey Yatsko Abbey Yatsko

Aunque las termitas son diminutas, hay muchísimas, una biomasa que podría equipararse a la de los humanos o las vacas, dijo Zanne, y su dieta, la madera, es un almacén de carbono poco estudiado.

“Si pensamos en el CO2 que liberamos nosotros o las vacas, las termitas probablemente liberen cantidades equivalentes”, dijo Zanne.

Son muchas emisiones. Por ejemplo, se calcula que el ganado representa 14.4% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, que contribuyen al cambio climático; sin embargo, aún no está claro cuánto contribuyen las termitas a la huella de carbono global.

Estudiar cómo contribuyen las termitas y la descomposición de la madera al ciclo global del carbono es un proceso lento y complejo. Por ejemplo, que las termitas emitan metano no significa que todo ese gas llegue a la atmósfera: las termitas suelen permanecer a poca altura del suelo, por lo que retienen el carbono durante más tiempo; otra complicación es que unas bacterias presentes en los termiteros, llamadas metanótrofos, digieren parte del metano.

“Una de las cosas más complicadas de las termitas es el contexto en que todo ocurre”, dijo Abbey Yatzo, estudiante de doctorado de UM en el laboratorio de Zanne. “Gran parte de la investigación sobre las termitas y la comprensión del papel que tienen en el equilibrio mundial de metano consiste en comprender el equilibrio entre lo que se libera, lo que se mitiga y lo que realmente entra en la atmósfera”.

Yatzo está llevando a cabo un experimento en Australia para medir la cantidad de CO2 y metano que liberan los termiteros y comprender mejor ese equilibrio.

Instalación para medir el dióxido de carbono y el metano de los termiteros.
Instalación para medir el dióxido de carbono y el metano de los termiteros. Abbey Yatsko Abbey Yatsko

Este reporte acerca del clima está financiado por Lynn and Louis Wolfson II Family Foundation en colaboración con Journalism Funding Partners. Miami Herald conserva el control editorial de todo el contenido.

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