Sur de la Florida

Dos hombres fabricaron un falso negocio de Uber con el fin de secuestrar, violar y robar a mujeres en Miami

Dos hombres fabricaron un falso negocio de Uber con el fin de secuestrar, violar y robar a mujeres en Miami.
Dos hombres fabricaron un falso negocio de Uber con el fin de secuestrar, violar y robar a mujeres en Miami. ARCHIVO DEL MIAMI HERALD

Dos hombres se confabularon para operar un servicio de viaje compartido falso con la intención de secuestrar, violar y robar a mujeres que salían ebrias en altas horas de la noche de nightclubs de Miami, dijo la policía.

El caso comenzó con el arresto en febrero de Danny Estalin Maurad-Avecilla, de 49 años, después que una mujer de California de vacaciones en la Florida dijo que el 12 de enero solicitó un Uber para que la llevara al Airbnb que tenía alquilado. Sin embargo, en vez de ser llevada de regreso al Airbnb, la mujer le detalló a los investigadores que se despertó en la habitación de un motel de La Pequeña Habana llena de moretones, con dolores en la pelvis, y sin recordar cómo había llegado allí.

Además, reportó cargos fraudulentos en su tarjeta de crédito y que le robaron $200 en efectivo, dijo la policía de Miami. Un cajero del motel le dijo a las autoridades que Maurad-Avecilla usó la tarjeta de la mujer para alquilar una habitación por seis horas. El empleado dijo también que vio a Maurad-Avecilla llevar a la mujer (que parecía estar embriagada) a la habitación.

Desde entonces, varias mujeres han declarado relatos similares, y la policía arrestó a otro hombre que, según dijo, era cómplice de Maurad-Avecilla.

Tanto Maurad-Avecilla como el presunto cómplice, Yadir Alejandro Góngora, de 39 años, están detenidos en una cárcel del Condado Miami-Dade, sin derecho a fianza, acusados de secuestro y de agresión sexual. Aunque Maurad-Avecilla está tras las rejas desde febrero, más cargos se le agregaron el domingo.

Góngora, que cumplía una sentencia de libertad provisional tras declararse culpable de robo en mayo, fue arrestado de nuevo en agosto por dos casos separados relacionados con alegaciones de secuestro y agresión sexual, en los que también se hacía pasar como conductor de viaje compartido.

Los detectives dijeron que los dos hombres participaron en los delitos, mientras uno conducía el auto y el otro agredía sexualmente a las mujeres.

En cada caso, las mujeres le dijeron a la policía que se marcharon de los clubs embriagadas, terminaron en un automóvil de viaje compartido, y luego fueron violadas.

Análisis de ADN que se tomaron de paquetes para examinar violaciones entregados a la policía conectaron a Góngora con las víctimas en agosto, quienes declararon haber sido agredidas sexualmente el año pasado tras irse por separado de bares y clubs, dijeron los reportes.

Tras el arresto de Góngora este verano, los detectives encontraron varias comunicaciones telefónicas entre él y Maurad-Avecilla que se remontan al 2022.

Varios testigos conectaron a un sospechoso de agresión sexual que tuvo lugar en agosto y señaló a Maurad-Avecilla de una foto y lo identificaron como el hombre que recogió a la víctima en el Bar Candela en Brickell.

Tanto Gongora como Maurad-Avecilla le dijeron a la policía que trabajaban como conductores de viaje compartido., pero no para compañías establecidas como Uber o Lyft, sino que dependían de clientes regulares o los buscaban a la salida de los bares y clubs y se les pagaba a través de aplicaciones.

SECUESTRADA EN BRICKELL

La víctima, de 22 años, le dijo a la policía que ella y dos amigas del trabajo tomaron un Uber para que las llevara al Bar Candela en agosto de 2023, y que durante el tiempo que pasó en el bar, la batería de su teléfono se agotó y no pudo encontrar a sus amigas. Recordó salir del bar y terminar en un automóvil, pero no recordaba cómo entró al vehículo.

Estando en el auto, un hombre la violó mientras otro hombre conducía. Se despertó, todavía dentro del vehículo, casi cinco horas más tarde, escribió la policía en el reporte.

Luego, los hombres le dijeron que se bajara del auto en el estacionamiento de un supermercado Publix ubicado a unos pocos minutos del bar.

Góngora le dijo a la policía que no conocía a las mujeres, negó haber tenido sexo con ella y argumentó que la coincidencia del ADN era un error.

El mes pasado, un agente del Buró Federal de Investigaciones (FBI) interrogó a la víctima y entonces pudo dar información que anteriormente no recordaba, según un reporte que los detectives dieron a conocer el domingo. La mujer le dijo al agente que Maurad-Avecilla es el hombre que la subió al auto cuando ella se marchó del Bar Candela. La víctima agregó que recordó ver cómo la miraba por el espejo retrovisor cuando conducía el auto y Góngora la violaba.

¿MAS VICTIMAS?

Desde el arresto de Maurad-Avecilla en febrero, más víctimas se han comunicado y hablado con la policía.

También en febrero, una mujer de Virginia que estaba de vacaciones, dijo que fue con unos amigos al club Perro Negro en Wynwood y que lo único que recuerda de esa noche es que estaba en el baño del local, y que luego se despertó en un Motel 77 con moretones en ambos muslos, según un reporte policial. Motel 77 es el mismo motel de La Pequeña Habana donde la víctima que fue atacada en enero, dijo que fue llevada.

De igual modo, su teléfono célular y su reloj de pulsera Apple habían desaparecido, dijo la policía. La mujer le dijo a la policía que no esa noche no ordenó un viaje compartido. Los detectives verificaron las imágenes de la cámara de vigilancia del motel y vieron a un hombre que correspondía a la descripción de Maurad-Avecilla salir de un todoterreno y sacar arrastrada a la mujer fuera del auto.

Luego la recostó al hombro y ambos entraron en el motel. La habitación la pagó con la tarjeta de crédito de la mujer, y usó su licencia de conducción de Virginia como identificación para terminar la transacción, según la policía

VACACIONISTAS DE ARIZONA DENUNCIAN ATROPELLOS

Dos mujeres que estaban de vacaciones de Arizona también recordaron haber tenido encuentros similares con Maurad-Avecilla pocos días después del incidente antes mencionado, dijo la policía.

Las víctimas le declararon a la policía que el 21 de febrero ordenaron un Uber para que las llevara del Club Space en Miami al Rooney Palace en South Beach.

Un conductor a quien la policía identificó como Maurad-Avecilla las recogió en un todoterreno gris.

Después de unos cinco minutos, Maurad-Avecilla les dijo que Uber había cancelado la aplicación, y que tenían que pagarle en efectivo. Una de las mujeres le dio una tarjeta de banco, pero el conductor le dijo que no funcionaba, de acuerdo con un reporte policial.

El conductor puso música alta en el auto y les ofreció a las mujeres cócteles margarita, así como cervezas Corona, agregó la policía. Durante el viaje, que debió haber durado unos cinco minutos, una de las mujeres declaró que se quedó dormida. En determinado momento, se despertó y encontró a Maurad-Avecilla de pie afuera del auto.

Ella le pidió si la podía llevar de regreso al hotel, pero cuando él le preguntó la dirección, ella no pudo recordarla y entonces le dijo que la llevara al 1 Hotel en Miami Beach, porque se acordaba que estaba cerca de su hotel, según el reporte de la policía.

La mujer le dijo a la policía que cuando Maurad-Avecilla entró y detuvo el automóvil en la cochera del hotel, un asistente se acercó rápidamente al vehículo y la ayudó a entrar al edificio, ya que le costaba trabajo caminar, de acuerdo con el reporte policial.

Cuando las mujeres se despertaron en la habitación, sus celulares habían desaparecido, al igual que dos EpiPens. Poco después, las mujeres se percataron que tenían cargos sin autorizar en las tarjetas de crédito, sentenció la policía.

Los detectives lograron obtener una orden de registro para el teléfono de Maurad-Avecilla, donde hallaron fotos de las tarjetas de crédito de las mujeres, así como una fotografía de la licencia de conducción del conductor, según el reporte.

Traducción de Jorge Posada

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