Investigación muestra cómo evitar la pérdida de vida silvestre en parques urbanos
El Servicio Forestal de Estados Unidos advirtió que la urbanización —incluido el desarrollo de parques— está reduciendo los hábitats naturales de plantas y animales, lo que pone en riesgo la supervivencia de la flora y fauna silvestres.
Conscientes de esta amenaza, científicos del Instituto de Ciencias de la Agricultura y Alimentos de la Universidad de Florida (UF/IFAS) investigaron cómo los parques urbanos pueden seguir funcionando como refugios para la vida silvestre. Su estudio pionero propone lograr un equilibrio mediante un diseño inteligente de estos espacios.
Los investigadores analizaron más de 600 áreas verdes en el Condado Broward, uno de los más poblados del estado, y publicaron sus hallazgos en la revista Urban Forestry and Urban Greening.
El estudio examinó cómo ciertos atributos físicos —como la cobertura arbórea, las instalaciones deportivas y las zonas de juego— influyen tanto en la actividad humana como en la biodiversidad local.
“Descubrimos que el tamaño de los espacios verdes es un factor importante que predice tanto su uso por parte de las personas como de la biodiversidad. Es importante destacar que nuestros hallazgos resaltan la necesidad de diseñar cuidadosamente estos espacios para apoyar la biodiversidad”, afirmó Corey Callaghan, autor principal del estudio.
Espacios verdes con fines diferentes
Pero también es fundamental una combinación de espacios verdes con diferentes objetivos, agregó Callaghan, quien es también profesor adjunto de ecología global en el Centro de Investigación y Educación de UF/IFAS en Fort Lauderdale.
Una conclusión importante del estudio resalta cómo los espacios verdes urbanos pueden diseñarse para cumplir con múltiples propósitos, sin embargo, estos objetivos a veces pueden entrar en conflicto con las necesidades de la vida silvestre.
Elementos como los campos deportivos y áreas de juego son excelentes para las personas, pero pueden disminuir la calidad del hábitat para especies sensibles, explicó Callaghan.
“Por otro lado, la vegetación densa y la iluminación limitada son favorables para la biodiversidad, pero tienden a ser menos utilizadas por las personas. Se trata de encontrar ese equilibrio”, señaló Nataly Miguez, autora principal del artículo, quien llevó a cabo esta investigación como estudiante de pregrado en el departamento de geografía de UF.
Cortar el césped con frecuencia para mantenerlo cuidado puede perjudicar a los polinizadores nativos y la iluminación artificial, instalada por motivos de seguridad, puede perturbar a las especies nocturnas.
A pesar de estas desventajas, existen formas de diseñar espacios verdes que beneficien tanto a las personas como a la vida silvestre.
Soluciones para parques más equilibrados
Los investigadores recomiendan incorporar plantas nativas, fomentar la presencia de copas de árboles y establecer conexiones entre espacios verdes fragmentados para crear hábitats más adecuados para la vida silvestre, mientras se consideran las actividades humanas.
Para mejorar aún más la convivencia entre las actividades humanas y la vida silvestre en los espacios verdes urbanos, es fundamental aprovechar tanto la tecnología moderna como la participación comunitaria.
Una manera de lograrlo es mediante el uso de información basada en datos, posible gracias a plataformas de ciencia ciudadana como Plataformas de ciencia ciudadana como iNaturalist.
Los científicos dijeron que al ofrecer al público una manera de contribuir mediante observaciones y reportes de plantas y animales en parques urbanos, estas plataformas se consolidan como una herramienta única y escalable para evaluar la biodiversidad en áreas extensas.
Con estos datos, los científicos y planificadores de parques urbanos pueden alinear de manera más efectiva el manejo de los espacios verdes urbanos con las necesidades tanto de los visitantes humanos como de la vida silvestre que los habita, explicó Callaghan.
Actualmente, Estados Unidos cuenta con más de 440 parques nacionales y unos 7,400 parques urbanos que ofrecen oportunidades de recreación y contacto con la naturaleza para millones de personas —y también para sus mascotas.