La desigualdad de ingresos en Miami se dispara y se iguala a la de Nueva York
Con la llegada masiva de neoyorquinos a Miami en los últimos años, la Ciudad Mágica se ha vuelto cada vez más parecida a la Gran Manzana: abundan los restaurantes Michelin, las firmas financieras llenan el downtown y Brickell.
Ahora, Miami comparte con Nueva York un superlativo poco envidiable: ambas encabezan la lista de las 10 áreas metropolitanas más pobladas del país con la mayor desigualdad de ingresos.
Imagínese la distribución local del ingreso como un reloj de arena. Algunos ganan mucho, mientras que muchos ganan poco.
El sur de la Florida ha sido durante mucho tiempo un lugar donde los ricos depositan su dinero, pero la riqueza llegó en grandes cantidades durante y después de la pandemia, lo que aumentó el número de personas con altos ingresos que viven en el área. Esa afluencia de dinero, sumada a la ya alta inflación nacional, provocó un incremento repentino de los precios locales, sobre todo en la vivienda.
Al mismo tiempo, muchos trabajadores de la economía de la región —que se basa desproporcionadamente en industrias con empleos de bajos salarios, como servicios, hostelería y construcción— no han visto cómo sus ingresos se mantenían al mismo ritmo.
La desigualdad de ingresos ha aumentado tanto en la última década y media, desde que la Oficina del Censo comenzó a rastrear la puntuación del área metropolitana de Miami, que la mitad de los miamenses ahora tienen dificultades para vivir aquí.
Si los trabajadores jóvenes y cualificados ya no pueden permitirse vivir aquí —o sienten que no pueden ahorrar, comprar una vivienda y, en general, progresar—, se marcharán. Ya lo han hecho, afirmó Howard Frank, profesor de políticas públicas de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y experto en la fuerza laboral del sur de la Florida. Y perder ese grupo demográfico, un pilar de la fuerza laboral local, podría poner en peligro los esfuerzos de Miami por reinventarse como un centro industrial de clase mundial, ya sea en servicios financieros como “Wall Street South”, en tecnología a través de las criptomonedas, o en ambos.
La clave está en las cifras
La Oficina del Censo cuantifica la desigualdad de ingresos mediante el índice de Gini, una medida de desigualdad donde 0 representa igualdad total (todos ganan lo mismo) y una es desigualdad total (una persona lo gana todo).
El índice de Gini del Gran Miami es de 0,51, superior al promedio nacional de 0,48, lo que significa que la distribución del ingreso en la región tiende a ser desigual. Dentro del Condado Miami-Dade, Miami Beach obtuvo el índice más alto (0,62), lo que la convierte, con diferencia, en la más desigual, mientras que las comunidades de los Everglades del condado obtuvieron el más bajo (0,33). Miami, la ciudad más grande de la región, obtuvo un índice de 0,54.
El hogar promedio en el Gran Miami gana aproximadamente 76,000 dólares al año, según la Oficina del Censo. Para ser considerado de “clase media”, un hogar tendría que ganar entre dos tercios y el doble de esa cantidad: entre $50,000 y $152,000.
El portal Pew Research estima que el 37 por ciento de los adultos en el área metropolitana de Miami gana menos que el umbral de ingresos de la clase media. En comparación con el país en general, donde el 28 por ciento de los adultos con ingresos se encuentran en el tramo de ingresos más bajo, Miami tiene una población de bajos ingresos relativamente grande.
Mientras tanto, en toda la Florida, los hogares con mayores ingresos representan una parte importante de los ingresos laborales del estado. Los datos de las declaraciones de impuestos del Servicio de Rentas Internas (IRS) muestran que el uno por ciento de los que más ganan en la Florida (los 105,000 contribuyentes que obtuvieron al menos $371,000 en 2022, el año más reciente disponible) representó un tercio de los ingresos brutos de todo el estado.
Eso es aproximadamente lo que ganó colectivamente el 80 por ciento de los contribuyentes con ingresos más bajos de Florida, que son aproximadamente ocho millones.
A excepción de Wyoming, con menos de 60,000 habitantes, ningún estado estadounidense vio cómo su uno por ciento percibía una proporción mayor de los ingresos de su población.
La fuga de cerebros es un problema
El clima cálido de Miami, los bienes raíces relativamente baratos y las políticas fiscales favorables atrajeron masivamente a los ricos durante y después de la pandemia de COVID-19. Esto, a su vez, elevó los precios locales, en particular los de la vivienda, a un ritmo mayor que el de los salarios de los miamenses.
Esto se debe en parte a que muchos residentes locales trabajan en sectores tradicionalmente mal remunerados.
“Miami no tiene una base industrial sólida. Es una economía principalmente del sector servicios”, dijo Noah Williams, profesor de economía de la Escuela de Negocios Herbert de la Universidad de Miami (UM). “Está polarizada entre empleos con salarios más bajos y algunos empleos con ingresos más altos, en particular en servicios financieros”.
Y para algunos trabajadores jóvenes, especialmente aquellos con habilidades, que buscan ingresar a sectores mejor remunerados, el costo puede ser insostenible. O descubren que obtienen más provecho de su inversión en otros lugares, afirmó Mark Wilson, presidente de la Cámara de Comercio de la Florida.
Más de medio millón de personas abandonaron la Florida entre 2022 y 2023, según datos de la Oficina del Censo. ¿Los mayores atractivos para los floridanos migrantes? Georgia, Texas y Carolina del Norte, en ese orden; todos estados con costos de vida relativamente más bajos que el Estado del Sol.
Según el Centro Metropolitano, solo el Condado Miami-Dade perdió más de 130,000 residentes debido a la migración entre 2020 y 2023, y su población de jóvenes de 20 años se ha reducido en casi 35,000 desde 2019. La Cámara de Comercio de la Florida descubrió que, en 2023, la edad promedio de un emigrante en Florida era de 32 años. Uno de los principales factores motivadores: el alto costo de vida en la Florida.
“Es difícil transformarse en una economía con salarios más altos si se pierde a muchos de los mejores y más brillantes”, dijo Frank, profesor de FIU.
Es una dinámica arriesgada, señaló Wilson.
“Si no hacemos que vivir en la Florida sea más asequible”, dijo, “el peligro claro y presente es que esta fuerza laboral se vaya de la Florida”.
Una carrera hacia las soluciones
¿Qué se puede hacer? Wilson ve tres soluciones amplias e interconectadas.
La primera, es conectar a las personas con capacitación laboral para que puedan desarrollarse profesionalmente y acceder a carreras mejor remuneradas.
La segunda es brindar servicios específicos, como acceso a cuidado infantil asequible, alimentación y transporte; todas necesidades que hacen posible apostar por una nueva carrera.
Por último, dijo Wilson, es necesario reducir los costos. Es necesario reducir los precios de los seguros de hogar y automóvil, subsidiar el cuidado infantil y ampliar la vivienda asequible.
“Todo esto en conjunto es como una carrera”, apuntó Wilson.
Pero, se preguntó, “¿podemos hacerlo lo suficientemente rápido como para que sea relevante?”.
Este artículo se produjo con el apoyo financiero de patrocinadores como The Green Family Foundation Trust y Ken O’Keefe, en colaboración con Journalism Funding Partners. The Miami Herald mantiene el control editorial total de esta obra.
Traducción de Jorge Posada
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de julio de 2025, 11:23 a. m..