Sur de la Florida

Jorge Barahona reaparece en corte: acusado de crimen atroz y aún sin juicio tras 13 años

Especial para el Miami Herald

Un hombre acusado de cometer uno de los actos de abuso infantil más atroces en la historia reciente del sur de la Florida compareció el martes ante el tribunal por primera vez en más de un año, mientras psicólogos forenses debatían sobre su competencia para ser juzgado.

En marzo del año pasado, la jueza del Tribunal de Circuito del Condado Miami-Dade, Andrea Ricker Wolfson, determinó que Jorge Barahona sufría delirios e incompetencia para ser juzgado y ordenó su traslado de la supervisión carcelaria, donde había estado durante 13 años, al Departamento de Niños y Familias de la Florida.

Ahora, 16 meses después, y tras el paso de un año de Barahona por un centro de salud mental en la Treasure Coast, Wolfson asume la misma tarea, pero con el testimonio de más expertos en salud mental en una audiencia que se espera termine a finales de esta semana.

En la audiencia del martes, Barahona, de 58 años, estuvo sentado junto a la abogada defensora Carmen Vizcaíno en el estrado del jurado. Con un aspecto poco parecido al de la imponente figura de hombros anchos y cabello rizado que testificó por primera vez hace 14 años, Barahona vestía un mono rojo, lo que indicaba que era de alto riesgo.

Barahona ya había sido brutalmente golpeado por cinco reclusos mientras dormía en el Centro de Detención Preventiva del condado en 2021.

La jueza del Tribunal de Circuito de Miami-Dade, Andrea Ricker Wolfson, escucha los argumentos durante una audiencia para determinar si Jorge Barahona tiene capacidad para ser juzgado. Edificio de Justicia Richard E. Gerstein en Miami, Florida, el 22 de julio de 2025.
La jueza del Tribunal de Circuito de Miami-Dade, Andrea Ricker Wolfson, escucha los argumentos durante una audiencia para determinar si Jorge Barahona tiene capacidad para ser juzgado. Edificio de Justicia Richard E. Gerstein en Miami, Florida, el 22 de julio de 2025. Sam Navarro. Especial para el Miami Herald

Ahora, su cabello es ralo, largo y fibroso, y ha perdido mucho peso. Durante la audiencia, el acusado llevaba las manos esposadas y atadas a una cadena alrededor de la cintura, aunque parecía tranquilo, charlando con Vizcaíno y observando la sala.

No pronunció palabra durante el procedimiento.

Barahona fue trasladado entre la cárcel de Miami-Dade y centros de salud mental desde el Día de San Valentín de 2011, cuando la policía encontró el cuerpo de su hija adoptiva de 10 años, Nubia Barahona, envuelto en un plástico cubierto de sustancias químicas y en descomposición en la parte trasera de una camioneta al costado de la autopista I-95 en West Palm Beach.

El hermano gemelo de Nuria, Víctor, quien sobrevivió milagrosamente, se encontraba en la cabina de la camioneta sufriendo convulsiones por quemaduras químicas. Junto a él, al volante, estaba Jorge Barahona, quien también sufría quemaduras químicas. Los investigadores pronto determinaron que los gemelos habían sido golpeados y torturados en la casa de la familia en Westchester y afirmaron que los mantuvieron inanimados y atados en la bañera durante largos periodos con la puerta cerrada.

Barahona y su esposa, Carmen Barahona, fueron acusados de asesinato en primer grado, intento de asesinato en primer grado y varios cargos de negligencia infantil agravada. Carmen, de 74 años, aceptó un arreglo que evitó una condena máxima en 2020 a cambio de su testimonio. Su esposo, si alguna vez llega a juicio, enfrenta a la pena de muerte.

El juicio se retrasó durante años mientras la agencia estatal de bienestar infantil lidiaba con las consecuencias y los abogados tomaban cientos de declaraciones. Víctor, de quien se sabía que vivía con familiares en Texas, recibió 3.75 millones de dólares de los legisladores estatales de Florida en 2017.

Carmen se declaró culpable tras la llegada del COVID-19.

Psicólogos enfrentados tienen percepciones opuestas sobre Barahona

El martes, dos psicólogos clínicos subieron al estrado mientras los abogados defensores y los fiscales discutían si Barahona podía ser juzgado.

La primera en intervenir en la defensa fue la psicóloga clínica y forense Jennifer Rohrer, que ha pasado varias horas y varias sesiones con Barahona desde septiembre de 2023. Aunque siempre lo encontró “amable y cooperativo”, también dijo que le daba “respuestas delirantes y psicóticas”. Rohrer afirmó que, en su opinión, Barahona no estaba mentalmente apto para ser juzgado.

“No está dispuesto ni es capaz de aceptar que podría estar equivocado”, declaró. Cree que “es inocente y que esto ha sido una conspiración de múltiples agencias policiales, sus abogados y los medios de comunicación”.

La siguiente testigo fue Lina Haji, psicóloga forense que evalúa a agentes de policía que buscan trabajo en los Cayos de la Florida. Haji afirmó que Barahona era competente para ser juzgado y que, en las tres horas que dedicó a evaluarlo durante dos años, no encontró indicios de enfermedad mental y afirmó que nunca ha consumido psicofármacos.

Haji dijo estar convencida de que Barahona actuaría correctamente en un tribunal, que comprendería los argumentos de ambas partes y que podría ayudar a su defensa.

“Es capaz de testificar con veracidad”, declaró Haji. “Me lo transmitió de una forma clara”.

Se espera que el testimonio se reanude el miércoles ante la jueza Wolfson.

Traducción de Jorge Posada

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de julio de 2025, 10:06 a. m..

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