Sur de la Florida

El béisbol, la noche y las memorias: una novela de Fernández Pequeño

“Y la noche doblaba por tercera”, la más reciente novela de José M. Fernández Pequeño, explora la vida y la memoria de un cronista deportivo cubano en su camino hacia la fama y su posterior andadura como exiliado.
“Y la noche doblaba por tercera”, la más reciente novela de José M. Fernández Pequeño, explora la vida y la memoria de un cronista deportivo cubano en su camino hacia la fama y su posterior andadura como exiliado. / Ediciones Furtivas / Cortesía del autor

La novela más reciente de José M. Fernández Pequeño, Y la noche doblaba por tercera, será presentada por Ediciones Furtivas en el Museo de la Diáspora Cubana de Miami. Es la historia de un cronista deportivo cubano en su camino hacia la fama, primero, y su posterior andadura como exiliado a partir de 1961. Hablo de un texto donde realidad y ficción se interpenetran para amplificar los latidos de una época (desde los años cuarenta del siglo XX hasta la primera década en la centuria que ahora transcurre) y de un espacio que incluye geografías muy precisas (Cuba, Venezuela, Puerto Rico, Estados Unidos…), así como los difusos y luminosos territorios que dibujan las palabras y la cultura popular.

Ya tocará a los lectores enjuiciar el intento de Fernández Pequeño; por ahora, escuchemos al autor.

Me encanta el título, Y la noche doblaba por tercera, pero ¿qué pasa si algún lector apresurado piensa que se trata de un libro sobre pelota?

Nada pasa, aunque confío en que un título con tanto de expresión figurada impida esa lectura. Eso sí, el entorno profundamente simbólico del béisbol ofrece a la novela una matriz ideal para acercarse a los registros humanos sobre los cuales quiere poner el foco: el éxito y el fracaso, el sentido de pertenencia y el exilio, la compleja relación entre verdad y mentira en el marco concreto de nuestras sociedades, la felicidad y el dolor... la vida, eso, la vida.

¿La novela fue pensada como un homenaje a los narradores deportivos?

No, pero no me asombraría si terminara siendo leída de esa manera. Hablando de literatura, la palabra homenaje me trae el peor de los recuerdos, el de esas ficciones escritas para glorificar héroes y defender causas políticas o sociales. Más que un homenaje, la novela fue pensada como un deslumbrado y conflictivo acercamiento a la voz humana y su capacidad para fermentar nuestro día a día, tantas veces anodino, frustrante, agónico incluso.

¿Y en qué habitación de ese edificio vive el recuerdo de tu coterráneo Felo Ramírez?

Felo está en la base misma de la novela. Dedicó setenta y dos años como profesional a narrar béisbol y boxeo con un éxito innegable en la América que habla español. Pero, además, el bayamés ofrecía cualidades ideales para sustentar a un personaje de ficción: no solo fue dueño de un talento y una vocación extraordinarios, sino también de una fe absoluta en su intuición, en el poder de la palabra, en las puertas que el humor suele abrir y en la bondad de los seres humanos. Durante 2014 estuve conversando con él más de treinta horas y nunca le escuché hablar mal de nadie… ni una sola vez. Las grabaciones en video que conservo no me dejarán mentir. Durante esas conversaciones, la pregunta que me asediaba y que, por supuesto, jamás le hice era: ¿Qué había detrás de un éxito como el suyo? Luego de su muerte y cansado de escuchar el tintineo de tanto halago farandulero, comprendí que, siendo quien soy y dedicándome a lo que me dedico, podía responder a mi pregunta nunca formulada y al mismo tiempo regalarle otra vida a Felo Ramírez. Así nació la novela y, con ella, Mello Domínguez, el cronista deportivo que la protagoniza. Mello es Felo y al mismo tiempo no lo es. Soy yo, pero es también mucho más. Aspiro a que corra el riesgo de ser cada lector y, de igual forma, no serlo. No sé si me hago entender…

Perfectamente, y eso explica el fundamental peso que tiene la memoria en la novela, ¿no?

Correcto. La memoria es el centro de la novela, desde ella se construye la voz híbrida que narra. Si ser libre incluye la posibilidad de que usted cuestione libremente su pertenencia cultural y reinterprete, también libremente, la memoria de su grupo, los cubanos somos hoy una nación fracturada, desairada a tal extremo que estamos obligados a la rebeldía permanente de descreer. Gran parte de nuestra memoria ha sido borrada o descalificada, mientras durante casi setenta años se nos ha querido imponer una visión única de la historia y la cultura. Esta novela no se publicará en Cuba, al menos no por ahora, como mismo no se publica tu literatura y la de cientos de autores que, dentro o fuera de la Isla, tienen una visión del mundo diferente a la que impone el gobierno cubano. Recuperar la memoria de quienes, como Felo Ramírez, se vieron obligados a emigrar luego de 1959 es decisivo para nosotros. Entre las muchas formas en que semejante tarea puede realizarse está una literatura cuya intención no sea ofrecer testimonio, sino construir un universo sensible, una recreación íntima de la vida que puede servir como mediación a cada lector para elaborar su verdad.

¿Tiene algo que ver con eso la conversión de personas “reales” en personajes de ficción? ¿Cuántos somos dentro de la novela?

Creo que muchos, no los he contado. Me gusta ese juego de usar identidades “reales” en contextos de ficción. Así fue en Tantas razones para odiar a Emilia, mi anterior novela; así es en este caso; y así ocurre también en mi próxima novela, ya concluida. Pero tranquilo, el Manuel Vázquez Portal ficcionalizado dentro de Y la noche doblaba por tercera como padre Vázquez y, de igual modo, como periodista de sucesos en La Habana de los años cuarenta solo guarda una relación irónica con este que ahora me hace preguntas. Y aquí dejo la entrevista, no sea que quieras tomar venganza en mi contra por el muy inocente delito de haberme robado una de tus almas para depositarla en un texto de ficción, como el tata nganga del Palo Monte cubano pone a vivir muertos dentro de su caldero.

Presentación de ‘Y la noche doblaba por tercera’ (Ediciones Furtivas) de José M. Fernández Pequeño, el 13 de diciembre, a las 2:00 p.m., en el Museo de la Diáspora Cubana de Miami, 1200 Coral Way, Miami, FL 33145.

Manuel Vázquez Portal es poeta, escritor y periodista cubano.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de noviembre de 2025, 10:30 a. m..

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