Condenan a dos hombres de Miami por venta de medicinas mal etiquetadas
Dos hombres de Miami fueron sentenciados a casi cinco años de prisión por su rol en un esquema de venta de medicamentos desviados y mal etiquetados —incluyendo fármacos para VIH y cáncer— por $28 millones que terminaron en farmacias de todo el país con documentación falsificada y graves riesgos para los pacientes.
Los acusados compraron medicamentos recetados a precios elevados de fuentes ilegales, incluyendo pacientes que vendieron sus recetas en lugar de tomarlos y personas que recibieron recetas mediante fraude, informó la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida.
Estos medicamentos requieren condiciones de almacenamiento cuidadosamente controladas para mantener su eficacia, pero los medicamentos desviados se almacenaron sin ninguna protección, según los documentos judiciales del caso.
Las autoridades identificaron a los acusados como Boris Arencibia, de 52 años, y José Armando Rivera García, de 45, ambos residentes de Miami, quienes pasaran casi cinco años en prisión.
La fiscalía detalló que tras comprar los medicamentos, los miembros de la conspiración los volvieron a envasar y falsificaron la documentación para que pareciera que los medicamentos eran suministrados directamente por fabricantes o mayoristas legítimos.
Los conspiradores comercializaron los medicamentos a través de falsas empresas de distribución farmacéutica y los enviaron a farmacias de todo Estados Unidos, donde pacientes desprevenidos los adquirieron.
En algunos casos, los frascos contenían medicamentos, vitaminas o incluso pastillas incorrectas, poniendo en peligro la salud de los pacientes, de acuerdo con las autoridades.
El primer caso, imputado en 2019, involucró una conspiración de 20 acusados. Todos los fugitivos, excepto uno, han sido condenados a penas de prisión que van de 30 meses a 14 años.
Arencibia se encontraba entre quienes obtenían grandes cantidades de medicamentos desviados de fuentes callejeras y los vendían a otros conspiradores, dijo la fiscalía.
Rivera García fundó una corporación, LDD Distributors, que recibía los medicamentos de Arencibia y los vendía a un distribuidor mayorista operado por otro acusado.
Arencibia y Rivera García se declararon culpables de conspiración para cometer lavado de dinero, por utilizar transacciones financieras para ocultar el origen y la propiedad de las ganancias de los medicamentos mal etiquetados.
El segundo caso, presentado en 2025, acusó a Arencibia y Rivera García de operar una empresa farmacéutica mayorista que comercializaba medicamentos desviados a farmacias de todo el país utilizando documentación falsificada para ocultar el verdadero origen y las condiciones de los medicamentos.
Ambos se declararon culpables de tráfico de productos médicos con documentación falsificada.
“Los medicamentos desviados ponen en riesgo la vida de los pacientes”, declaró el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones para el Distrito Sur de Florida. Estos acusados introdujeron medicamentos adulterados y reenvasados en farmacias de todo el país, conscientes del peligro”.