Adolescente de Broward baleó a un hombre que, según dijo, intentó violarla; ahora recibe una segunda oportunidad
Hace dos años, Esther Sanon, entonces estudiante de último año de secundaria en el Condado Broward, se vio con Jason Sapp, un hombre que le doblaba la edad y al que había conocido por internet meses antes.
Esa decisión terminó en un tiroteo, y con Sanon en una prisión de la Florida donde enfrenta décadas de cárcel.
El jueves por la mañana, sin embargo, la fiscalía, tras citar nueva información, retiró los cargos contra Sanon, que durante todo el caso sostuvo que actuó en defensa propia.
La presunta víctima de Sanon, Sapp, quien entonces tenía 42 años, había sido arrestado por diversos cargos, como el tráfico de personas y actos lascivos con una víctima de entre 12 y 16 años. Desde noviembre, Sapp ha estado en la cárcel principal de Broward. En julio, los investigadores descubrieron que Sapp había enviado mensajes sexualmente explícitos a una joven de 14 años y se había reunido con ella en persona en varias ocasiones, según una orden judicial obtenida por el Herald mediante una solicitud de registros públicos. En uno de los mensajes, Sapp le ofreció dinero a la joven para que mantuviera relaciones sexuales con uno de sus amigoas. Sapp y la joven se comunicaban a través de varias aplicaciones.
Durante un examen por agresión sexual, la adolescente le dijo a una enfermera que había tenido contacto sexual con Sapp unas cinco veces. Prestó declaración a los investigadores, pero el testimonio está ampliamente censurado en la orden judicial.
Antes de que la fiscalía retirara los cargos, Sanon había aceptado un acuerdo con la fiscalía para salir de la cárcel y que la habría puesto en libertad condicional durante seis años.
“Temo por mi vida”
Aproximadamente dos años antes, el 10 de abril de 2023, Sapp se reunió con Sanon, en el complejo de apartamentos de Pembroke Pines donde ella vivía. Sanon se subió a la camioneta de Sapp, pero lo que sucedió después se detalló en dos relatos radicalmente diferentes.
“Este hombre intentó secuestrarme y violarme, y temo por mi vida…”, le dijo Sanon a un operador del 911 entre lágrimas. Durante la llamada, una histérica Sanon relató que huyó de Sapp porque la golpeó, dejándole la boca sangrando.
Sapp también llamó al 911, y le dijo al operador que se llamaba Antonio y que una mujer que conoció por internet no salía de su auto. Hablando con la policía, negó haber amenazado con violar a Sanon y afirmó que no le dijo que iba a “fo... por dinero ni nada por el estilo”.
“Esta fue una investigación profundamente defectuosa del Departamento de Policía de Pembroke Pines que casi destruyó la vida de una joven de 18 años”, le dijo el abogado de Sanon, Adam Goodman, al Miami Herald. “Cuando una joven llama al 911 para denunciar un intento de agresión sexual, las fuerzas del orden tienen la obligación de atender su denuncia con urgencia, preservar las pruebas y seguir los hechos con objetividad, no tratarla de antemano como sospechosa”. Tras la audiencia, Sanon, vestida con un traje negro, le dijo al Herald que los cargos le cambiaron la vida. Nunca antes había sido arrestada y se sintió humillada cuando su foto policial apareció en todas las noticias tras su detención Sanon contó que perdió la oportunidad de asistir al baile de graduación y graduarse con sus compañeros.
“No tuve la oportunidad de vivir mi vida como quería”, dijo Sanon.
Ahora con 21 años, Sanon afirmóa que aceptó el acuerdo con la fiscalía porque quería seguir adelante con su vida. Comentó que pasó tres meses en la cárcel y dos años en arresto domiciliario mientras el caso se prolongaba.
“No quería arriesgarme y luego estar fuera por mucho tiempo”, declaró Sanon.
¿Un patrón de comportamiento?
Desde el principio, Sanon sostuvo que el tiroteo fue en defensa propia, y le declaró al Herald: “Nadie me escuchaba”.
Los agentes, los fiscales e incluso sus seres queridos no le creyeron, pero Goodman sí.
“Las mujeres merecen ser escuchadas y tomadas en serio, porque cuando el sistema se equivoca, las consecuencias les cambian la vida”, dijo.
En las mociones judiciales, Goodman señaló que el historial de Sapp con “mujeres muy jóvenes en entornos sociales o de citas ha escalado al uso de fuerza física cuando las expectativas económicas se deterioran”. En 2014, Sapp fue arrestado en Tamarac por un cargo de robo a mano armada tras encontrarse con una estudiante de secundaria de 18 años. Sapp, de acuerdo con una declaración jurada, agarró a la joven por el cuello, la tiró al suelo y le quitó el teléfono después de que ella le pidió dinero.
Sin embargo, el informe del arresto de Sanon cuenta otra historia. Sapp declaró a la policía que al principio se sintió frustrado porque Sanon estaba hablando por teléfono, pero que la disputa se intensificó cuando Sanon se molestó porque Sapp no le dio 300 dólares.
Los dos se empujaron al suelo y, poco después, Sanon sacó una pistola y le disparó a Sapp, según el informe, el hombre recibió un impacto en el hombro.
En el caso de Sanon, la policía le falló y se puso inmediatamente del lado de Sapp.
“No se preocuparon por los detalles”, declaró Sanon al Herald. “El investigador no hizo bien su trabajo. Con toda la información que tenían, la pasaron por alto”.
Sanon dijo que aún está decidiendo qué quiere hacer en el futuro, pero añadió que quiere ayudar a otras mujeres afectadas por el sistema de justicia penal.
“Esto ya pasó, pero ahora puedo ayudar a otras mujeres y evitar que vivan una situación similar”, dijo Sanon.