Hombre que abandonó a una niña en los Everglades para que fuera atacada por caimanes enfrenta la pena de muerte
Un hombre de Miami que abandonó a una niña en los Everglades y la dejó para que fuera devorada por caimanes podría ser condenado a la pena máxima nuevamente, casi tres décadas después de la cruel muerte de la niña.
Harrel Braddy, de 76 años, secuestró a Quatisha Maycock, de cinco años, y a su madre, Shandelle Maycock, a quien Braddy conoció en un grupo de la iglesia, la noche del 7 de noviembre de 1998. Braddy golpeó a Shandelle, la estranguló, la metió en el maletero de su auto y luego la abandonó a su suerte en un tramo desierto de la carretera US 27 cerca del límite entre los condados Broward y Palm Beach, según los fiscales. Pero Shandelle sobrevivió.
Ahora, un nuevo jurado escuchará los detalles del brutal crimen, ya que Braddy se enfrenta otra vez a la ejecución debido a cambios en la ley de pena de muerte de la Florida. El nuevo juicio de Braddy comenzó el lunes en el Tribunal de Circuito de Miami-Dade con la selección del jurado.
El motivo de Braddy, según los investigadores, fue que Shandelle lo había rechazado, tras haber rechazado repetidamente sus insinuaciones. Temiendo que Quatisha pudiera identificarlo, Braddy abandonó a la niña, aún con vida, a un costado de la autopista Alligator Alley, de acuerdo con los fiscales. El cuerpo sin vida de Quatisha fue encontrado en un canal días después por pescadores.
La niña presentaba marcas de mordeduras de caimanes en la cabeza y el estómago, según archivos del Herald. Tenía el brazo izquierdo amputado.
Durante el juicio de Braddy en 2007, un experto médico testificó que Quatisha aún estaba viva cuando los caimanes la mordieron. Braddy fue declarado culpable y condenado a muerte en su juicio nueve años después del espantoso crimen.
“El acusado causó la muerte de esta niña de cinco años, sola en la naturaleza, y dejó que la mutilaran los monstruos del pantano”, dijo el entonces juez del Tribunal de Circuito de Miami-Dade, Leonard E. Glick, en su orden de sentencia. “Se supone que los adultos deben proteger a los niños de los monstruos, no que sean los monstruos ellos mismos”.
¿Por qué el caso vuelve a los tribunales?
Braddy podría ser salvado de la ejecución debido a cambios en la ley de pena de muerte de la Florida.
En 2016, la Corte Suprema de Estados Unidos declaró inconstitucional el sistema de imposición de la pena de muerte de la Florida, ya que exigía que un juez determinara si se debía imponer la pena capital, lo que violaba el derecho a un juicio con jurado garantizado por la Sexta Enmienda.
Los legisladores de la Florida, con el apoyo de Pam Bondi, en aquel tiempo fiscal general del estado, modificaron la ley estatal para permitir que solo 10 de los 12 jurados pudieran recomendar la pena de muerte. Sin embargo, en 2017, la Corte Suprema de la Florida dictaminó que la nueva ley era inconstitucional, argumentando que los veredictos del jurado debían ser unánimes.
Esto fue el catalizador que le dio a unos 100 reclusos del corredor de la muerte de la Florida, entre ellos Braddy, la oportunidad de una nueva sentencia. Braddy había sido condenado a muerte en 2007.
Sin embargo, Braddy podría ser condenado a muerte de nuevo con un veredicto no unánime del jurado. En 2023, el gobernador de la Florida, Ron DeSantis, firmó una nueva ley que permite a los jurados recomendar una sentencia de muerte con un votación de ocho a cuatro en lugar de por unanimidad. La Corte Suprema aún no se ha pronunciado sobre la constitucionalidad de esta nueva ley de veredicto no unánime.
DeSantis impulsó este cambio después de que el autor de la masacre de la escuela de Parkland, que mató a 17 estudiantes y profesores en un tiroteo en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas el 14 de febrero de 2018, se libró de la pena de muerte en 2022.
El caso de Braddy es la tercera revisión de sentencia de muerte en Miami-Dade en los últimos meses. En noviembre, un jurado perdonó la vida de Labrant Dennis, condenado por asesinar a golpes a su ex novia y al jugador de fútbol americano de la Universidad de Miami con quien ella salía en 1996. Ese mismo mes, otro jurado dictaminó que Rafael Andrés debía regresar al corredor de la muerte de Florida por golpear, apuñalar y estrangular a una camarera del restaurante La Carreta con el cable de una olla arrocera en 2005.
Conocido por la policía
Braddy era bien conocido por las fuerzas del orden antes del asesinato de Quatisha. Su historial delictivo incluía condenas por robo, secuestro e intento de asesinato de un agente penitenciario por estrangulamiento.
En septiembre de 1984, Braddy escapó de la custodia tres veces, sometiendo a un agente penitenciario de Miami-Dade y a cuatro agentes de la policía del Condado Broward, según archivos del Herald. Mientras esperaba el juicio por un cargo de intento de asesinato contra una ex novia en 1984, Braddy atacó a un guardia que lo escoltaba a una audiencia, de acuerdo con los archivos del. Lo golpeó y lo dejó inconsciente dentro de una celda de detención en el juzgado.
Once días después de la fuga del juzgado, la policía de Hollywood detuvo a Braddy mientras robaba en una tienda. Sin embargo, Braddy logró dominar a dos agentes y escapó por tercera vez. Posteriormente, irrumpió en la casa de una pareja en Hollywood y les robó su automóvil. Fue localizado en Georgia tres semanas después.
Braddy recibió una sentencia de 30 años de prisión, pero fue liberado en 1997, un año antes del asesinato de Quatisha, tras cumplir solo 13 años de condena.
“Es un sujeto extremadamente peligroso”, declaró Ed Munn, ex portavoz de la policía de Miami-Dade, al Herald en el momento del arresto de Braddy.
Mientras estaba en prisión, Braddy también cobró celebridad por retrasar su primer juicio al cambiar de abogado diez veces y, en un momento dado, representarse a sí mismo.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de enero de 2026, 11:14 a. m..