Sur de la Florida

Madre de niña que fue abandonada y murió atacada por caimanes declara sobre los horrores que presenciaron

cjuste@miamiherald.com

La madre de una niña de cinco años que fue abandonada en los Everglades para que la devoraran los caimanes relató el horror que ella y su hija sufrieron, mientras los fiscales instaban el martes al jurado a enviar al asesino de la niña de regreso al corredor de la muerte de la Florida.

Quatisha Maycock, cariñosamente apodada Candy, estaba emocionada por comenzar el jardín de infancia, dijo la fiscal Abbe Rifkin, mostrando al jurado una foto de Quatisha sonriendo. Pero, aproximadamente un mes después de comenzar la escuela, Quatisha fue llevada al único lugar donde Harrel Braddy sabía que desaparecería: una zona desolada de Alligator Alley.

Braddy la dejó allí, en la oscuridad de la noche, para que muriera, dijo Rifkin.

La foto que los jurados vieron momentos después contrastaba fuertemente con el retrato alegre de Quatisha. A la niña, todavía vestida con su pijama de Polly Pocket, le faltaba el brazo izquierdo. Tenía marcas de mordeduras de caimanes en la cabeza y el estómago.

“Era inteligente. Era cariñosa. Era dulce como un caramelo”, dijo Rifkin a los jurados.

La noche del 7 de noviembre de 1998, Braddy, ahora de 76 años, secuestró a Quatisha y a su madre, Shandelle Maycock, a quien Braddy conoció en un grupo de la iglesia. Braddy golpeó a Maycock, la estranguló, la metió en el maletero de su coche y la abandonó en un tramo desierto de la carretera US 27 cerca del límite entre los condados Broward y Palm Beach, dijo Rifkin. Maycock sobrevivió, aunque él no contaba con que pudiera hacerlo.

Quatisha Maycock, la niña que murió de forma atroz.
Quatisha Maycock, la niña que murió de forma atroz. Cortesía

El motivo de Braddy, dijo Rifkin, fue que Maycock lo había rechazado, negándose repetidamente a sus insinuaciones. Temiendo que Quatisha pudiera identificarlo, Braddy abandonó a la niña, aún con vida, a un costado de Alligator Alley. Unos pescadores encontraron el cadáver de Quatisha en un canal días después.

“Quatisha está muerta porque Harrel Braddy la mató”, dijo Rifkin. “Shandelle Maycock está viva por la gracia de Dios”. El jurado de Miami comenzó a escuchar los detalles del brutal asesinato en el juicio de nueva sentencia de Braddy ante la jueza del Tribunal de Circuito de Miami-Dade, Marisa Tinkler Mendez, casi tres décadas después del crimen. Braddy estuvo en el corredor de la muerte desde 2007 hasta 2017, cuando se le concedió una nueva sentencia debido a problemas constitucionales relacionados con la pena de muerte en el estado.

Braddy miró fijamente a Rifkin durante los alegatos iniciales. Los abogados defensores del asesino convicto optaron por posponer su alegato inicial hasta que comenzaran a presentar pruebas.

En el estrado, Maycock, ahora de 49 años, rompió a llorar al detallar los acontecimientos que precedieron y siguieron al asesinato de Quatisha. Braddy también miró fijamente a Maycock mientras testificaba.

La madre de Quatisha Maycock, Shandelle Maycock, llora mientras testifica durante el juicio de Harrel Braddy en 2007. Braddy fue condenado por secuestrar a Shandelle y abandonar a Quatisha, de cinco años, para que fuera devorada por caimanes en Alligator Alley.
La madre de Quatisha Maycock, Shandelle Maycock, llora mientras testifica durante el juicio de Harrel Braddy en 2007. Braddy fue condenado por secuestrar a Shandelle y abandonar a Quatisha, de cinco años, para que fuera devorada por caimanes en Alligator Alley. Walter Michot The Miami Herald

Noche de tormento

La noche del asesinato, Braddy ayudó a Maycock, que no tenía automóvil, y recogió a Quatisha en la casa de un familiar que la cuidaba mientras ella iba a trabajar, según declaró Maycock, una madre soltera con dificultades económicas que había sido rechazada por su familia tras quedar embarazada a los 16 años.

Shandelle Maycock y su hija Quatisha Maycock.
Shandelle Maycock y su hija Quatisha Maycock. Archivo del Miami Herald

Maycock había entablado amistad con la esposa de Braddy. Y cuando conoció a Braddy, él se ofreció a darle una mano.

“Poco sabía ella que esa ayuda tenía un precio”, dijo Rifkin, añadiendo que Maycock era una joven ingenua de 22 años que no sabía que Braddy había estado en prisión por una serie de delitos violentos.

Después de ayudar a Maycock a recoger a Quatisha, Braddy regresó al apartamento de Maycock y se quedó más tiempo del habitual. Maycock, de acuerdo con la fiscalía, le mintió a Braddy y le dijo que debía irse porque tenía visitas.

De pronto, el comportamiento de Braddy cambió y se enfureció, declaró Maycock en el estrado. Braddy se abalanzó sobre Maycock, la tiró al suelo y trató de estrangularla. Luego metió a Maycock y a Quatisha en su auto alquilado, un Lincoln Town Car dorado.

Mientras Braddy conducía durante millas, Maycock, con Quatisha entre los brazos, decidió escapar saltando del coche, contó. Braddy detuvo el vehículo, agarró a Maycock y a Quatisha y encerró a Maycock en el maletero.

Maycock se emocionó al recordar que su hija le decía: “No, mami, no”.

Cuando abrieron el maletero, estaba completamente oscuro afuera, y Braddy sacó a Maycock a la fuerza agarrándola de la blusa, declaró Rifkin. Maycock y Braddy forcejearon mientras Maycock gritaba: “¿Por qué me haces esto? ¿Qué hice?”.

“Porque te aprovechaste de mí”, le respondió Braddy furioso, según el testimonio de Maycock. “Debería matarte”.

Luego, Braddy asfixió a Maycock hasta que creyó que estaba muerta, dijo Rifkin. Al amanecer, Maycock recuperó el conocimiento. Dijo que estaba desorientada y que la habían picado mosquitos y hormigas.

Maycock testificó que tenía dificultades para ver porque se le habían reventado los vasos sanguíneos de los ojos. Intentando acercarse al sonido de los autos, Maycock extendió las manos mientras caminaba. Se caía constantemente, pero por fin logró llegar al borde de la carretera. Dos turistas detuvieron su coche y llamaron a la policía para ayudar a Maycock.

Harrel Braddy, condenado por abandonar a una niña de cinco años en los Everglades en 1998, comparece ante el tribunal el martes 20 de enero de 2026, para su juicio de nueva sentencia en Miami, Florida.
Harrel Braddy, condenado por abandonar a una niña de cinco años en los Everglades en 1998, comparece ante el tribunal el martes 20 de enero de 2026, para su juicio de nueva sentencia en Miami, Florida. Carl Juste cjuste@miamiherald.com

Después de abandonar a Maycock, Braddy se dirigió a una zona remota de los Everglades, donde, como ávido cazador que era, sabía que había caimanes. Dejó a Quatisha allí, aunque lo que sucedió exactamente —si Braddy la arrojó a un canal o la dejó al costado de la carretera— sigue siendo un misterio, según Rifkin.

“La silenció matándola”, dijo Rifkin“. Sabía que no podían atraparlo. No otra vez”.

Braddy ya era conocido por las fuerzas del orden antes del asesinato de Quatisha. Su historial delictivo incluía condenas por robo, secuestro e intento de asesinato de un agente penitenciario por estrangulamiento. En septiembre de 1984, Braddy se fugó de la custodia policial tres veces, sometiendo a un agente penitenciario del Condado Miami-Dade y a cuatro agentes de la policía de Broward, según archivos del Miami Herald.

La fiscal estatal Abbe Rifkin, en el centro, habla durante los alegatos iniciales en el juicio de Harrel Braddy, a la derecha, condenado por abandonar a una niña de cinco años en los Everglades en 1998, y que compareció el martes 20 de enero de 2026, en un tribunal de Miami, Florida. De izquierda a derecha: los abogados defensores Khurrum Wahid, Carmen Vizcaino, la fiscal Abbe Rifkin y Harrel Braddy.
La fiscal estatal Abbe Rifkin, en el centro, habla durante los alegatos iniciales en el juicio de Harrel Braddy, a la derecha, condenado por abandonar a una niña de cinco años en los Everglades en 1998, y que compareció el martes 20 de enero de 2026, en un tribunal de Miami, Florida. De izquierda a derecha: los abogados defensores Khurrum Wahid, Carmen Vizcaino, la fiscal Abbe Rifkin y Harrel Braddy. Carl Juste cjuste@miamiherald.com

El caso de Braddy es la tercera revisión de una sentencia de muerte en Miami-Dade en los últimos meses. En noviembre, un jurado le perdonó la vida a Labrant Dennis, condenado por golpear hasta la muerte en 1996 a su ex novia y al jugador de fútbol americano de la Universidad de Miami con quien salía. También en noviembre, otro jurado dictaminó que Rafael Andrés debía regresar al corredor de la muerte de la Florida por golpear, apuñalar y estrangular a una camarera de La Carreta con el cable de una olla arrocera en 2005.

Grethel Aguila
Miami Herald
Grethel covers courts and the criminal justice system for the Miami Herald. She graduated from the University of Florida (Go Gators!), speaks Spanish and Arabic and loves animals, traveling, basketball and good storytelling. Grethel also attends law school part time.
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