Jany Martínez-Ward, de vender medias en Hialeah a liderar una firma de abogados multimillonaria
Jany Martínez-Ward no tuvo fotos ni fiesta de Quinces porque las cambió por fines de semana estudiando inglés.
Solo un año antes había viajado tres horas en un autobús Greyhound desde Matamoros, México, para pasar la frontera sur de Estados Unidos. Al llegar a Texas estuvo más de un mes en un hogar de acogida, un foster home, mientras su mamá permanecía en una cárcel migratoria.
Nadie que la escuche en la radio anunciando su millonaria firma de abogados, The Ward Law Group, PL, puede imaginar que Martínez-Ward, que hoy tiene dos edificios de oficina en Miami Lakes por los que pagó más de $32 millones, compartió un apartamento de una habitación en Hialeah con 10 familiares.
“Mi primer trabajo fue en el flea market de Opa-locka vendiendo medias”, recuerda Martínez-Ward, que tenía entonces 15 años.
Nacida en Cuba durante el Período Especial, una etapa de profunda crisis económica en la isla, después del colapso del bloque socialista en 1989, Martínez-Ward emigró para Venezuela con su familia.
“Cantaba, hacía teatro. No sabía qué era el comunismo”, dice sobre lo que recuerda como una infancia feliz en Cuba.
Sin embargo, el sueldo de profesora universitaria de su mamá no alcanzaba, señala Martínez-Ward. Para complementar sus ingresos, su mamá hacía lámparas de vitrales, y les surgió la oportunidad de asistir a un evento en Venezuela. Allí se quedaron hasta que llegó el chavismo y la familia tuvo que volver a emigrar.
Triunfar contra todos los pronósticos
En Miami, Martínez Ward desafió todos los pronósticos de una maestra de high school que le dijo que nunca sería abogada.
Como todos los inmigrantes, tenía que pasar los cursos para aprender inglés (ESOL) para luego comenzar sus clases regulares.
La maestra les puso a los estudiantes una tarea en la que tenían que escribir una carta en inglés en la que describieran cómo se imaginaban en 10 años
Martínez-Ward anticipó que sería abogada, pero la maestra le dijo que no dominaba el inglés para cumplir ese sueño.
“Empecé a llorar. Fue traumático. Si no fuera por mi familia, casi que le creo”, dice Martínez-Ward, que utilizó el rechazo como un reto para seguir adelante.
Cuando se graduó de Leyes en Nova Southeastern University, en Davie, tenía las estadísticas en su contra. Era casi imposible que una abogada, parte de una minoría, fuera dueña de una firma millonaria.
“Si uno se entrena, se educa, puede romper esas estadísticas”, dice Martínez-Ward, que le gusta ser inspiración para las mujeres desde muy temprano, como es el caso de sus hijas, gemelas de 9 años, quienes son las voces que aparecen en los comerciales en la radio, donde anuncia su labor como abogada de accidentes.
“Me siento orgullosa de ser una mujer hispana dueña de una firma de abogados que tiene más de 250 empleados, con oficinas en Miami, Nueva York y Orlando”, dice.
Una carta, un amor
Martínez-Ward es copropietaria de The Ward Law Group con su esposo, Gregory Ward, y cuando cuenta la historia de cómo se conocieron, vuelven a salir las cartas, en este caso la que ella le escribió a Dios.
Era un 31 de diciembre, y el pastor de la iglesia de Jany, Alpha & Omega, conminó a la congregación a que redactaran una carta pidiendo sus deseos para el año próximo.
“Pedí un norteamericano que fuera como yo, sensible”, confiesa Martínez-Ward, que no sabe explicar por qué pidió específicamente que fuera “americano”.
Era más bien un ideal que había heredado de las películas románticas que veía desde niña, reconoce.
El universo la escuchó porque poco después conoció a Greg en un almuerzo de abogados, y ya llevan 15 años juntos, 14 de casados.
En nombre de las víctimas
Gregory Ward era por entonces el abogado que defendía los intereses de grandes compañías frente a las demandas de las víctimas afectadas.
Jany consiguió que cambiara el rumbo de su carrera, y se valieron de la experiencia de Gregory de más de 15 años en ese campo de la abogacía para enfrentar a las grandes compañías aseguradoras en nombre de las víctimas.
En el 2013 comenzaron su firma de abogados arrastrando una deuda de $460,000, con una silla de plástico y la computadora que Jany utilizaba cuando estaba en la Universidad.
The Ward Law Group, PL ha ayudado a 31,000 familias a recuperar casi mil millones de dólares en compensación por accidentes automovilísticos, indica la abogada, que en el 2018 la National Trial Lawyers Association la nombró entre “los Top 40 Under 40” (los mejores 40 abogados menores de 40 años).
En la repartición del trabajo en la firma, Martínez-Ward se enfoca en el proceso de negociación, mientras su esposo se encarga del juicio en corte.
“Mi punto fuerte es la intuición. Sé cuando las personas están diciendo una verdad o una mentira”, dice Martínez-Ward, que estudió Psicología en la Universidad de la Florida, en Gainesville, antes de estudiar Leyes.
El crecimiento de la firma, que representa a muchos clientes hispanos, se manifiesta con la adquisición de propiedades. En el 2020 establecieron la sede de The Ward Law Group en un edificio ubicado en el 6625 de Miami Lakes Drive, que compraron por $11.5 millones. En el 2023 adquirieron de Kislak Building, en 7900 NW 154 St. en Miami Lakes por $21 millones.
Martínez-Ward señala que lo más difícil ha sido crecer y escalar la visión que tienen como compañía sin perder los valores del comienzo.
“Quiero llevar mi visión al resto de los empleados para que entiendan por qué es importante apoyar a los inmigrantes”, dice la abogada.
Fue una de las razones por las que abrieron una oficina de la firma en Nueva York, donde hay muchos venezolanos que necesitan su representación.
Martínez-Ward dice que suele preguntarse cómo puede cambiar una tragedia. Lo lograron cuando la firma consiguió casi $100 millones para un cliente discapacitado, y en una silla de ruedas.
“Quiero que los inmigrantes sientan que tienen una voz, especialmente ahora que el inmigrante no tiene cabida”, concluye.