De la despedida al renacer: una congregación judía encuentra un nuevo hogar en Miami
Durante los últimos 45 años, cientos de familias judías del suroeste del Condado Miami-Dade encontraron su hogar religioso en el Templo Beth Or, donde asistían a los servicios y celebraban los hitos de la vida.
La sinagoga, ubicada en el 11715 de la SW 87 Avenue, en Kendall, alcanzó su pico de membresía en la década de 1990, con alrededor de 250 familias. Tras años de disminución en el número de miembros y dificultades financieras, la directiva del Templo Beth Or tomó la decisión de poner fin a sus operaciones el año pasado. Pero hoy, el legado del templo perdura.
El Templo Beth Or se fusionó recientemente con el Templo Beth Am, una de las sinagogas más grandes del sur de Florida, ubicada en Pinecrest, a unos 20 minutos al noreste de la antigua propiedad de Beth Or. Beth Am dio la bienvenida a las 60 familias restantes de Beth Or en enero, brindando un nuevo hogar tanto a la congregación como al rabino de la sinagoga.
“Todo ha transcurrido de maravilla”, afirmó Mel Tenen, presidente de Beth Or. “Hemos salido fortalecidos de este proceso”.
Durante meses, el Templo Beth Or buscó una sinagoga en el sur de Miami-Dade que pudiera satisfacer sus necesidades. Tras varias reuniones y votaciones entre los miembros, la congregación decidió que el Templo Beth Am fuera su socio en la fusión. Las sinagogas formalizaron el acuerdo en enero.
Inicialmente, los miembros de Beth Or tenían ciertas reservas sobre unirse a una congregación de casi 2,000 miembros. Este grupo, pequeño y muy unido, se mostraba escéptico ante la idea de integrarse en una estructura de mayor envergadura —Beth Am cuenta con su propia escuela diurna, escuela religiosa y centro de artes escénicas— y temían no lograr encajar, según señaló la directiva.
“Todas mis inquietudes quedaron totalmente disipadas gracias a los comentarios iniciales del rabino Barras, quien señaló que, en realidad, no debería haber dudas al respecto: este es el lugar donde debe estar su hogar”, comentó Tenen.
El rabino principal de Beth Am, Jeremy Barras, expresó su deseo de que los nuevos congregantes se sintieran bienvenidos.
Beth Am abre sus puertas a Beth Or
“Ahora más que nunca, necesitamos estar unidos. Necesitamos a cualquier persona judía que esté buscando un hogar”, afirmó Barras. “Decidieron darnos una oportunidad y, sinceramente, ha sido fantástico”.
Tras el cierre de su escuela judía diurna hace unos 15 años, la membresía del Templo Beth Or comenzó a disminuir, en parte debido al fallecimiento de algunos de sus miembros. La dirección logró mantener a flote la institución arrendando una propiedad que había sido adquirida por los propietarios originales. Tenen, quien había ejercido como presidente del templo durante más de 12 años, explicó que los líderes analizaron el futuro financiero y decidieron cerrar sus puertas con el fin de preservar fondos que hicieran posible la fusión.
“Nuestras finanzas se encontraban en tal estado que nos habría sido imposible subsistir”, afirmó Tenen.
Esta unión de dos sinagogas representa una tendencia a nivel nacional, señaló el rabino Barras. En particular, se está produciendo una convergencia entre sinagogas de las corrientes liberal y conservadora.
“Antaño existían mayores diferencias religiosas entre las sinagogas conservadoras y las reformistas; sin embargo, a lo largo de los últimos 100 años, las conservadoras se han vuelto un poco más liberales y las reformistas, un poco más tradicionales, de modo que, en cierto sentido, hemos terminado convergiendo en un punto medio”, comentó Barras.
Beth Am es una sinagoga reformista, pero ofrece servicios de la corriente conservadora, así como una amplia gama de programas educativos, sociales y espirituales.
Un ciclo que se cierra
Para la rabina Robyn Fisher —quien ejerció como rabina principal del Templo Beth Or durante más de ocho años—, esta transición ha supuesto, más que nada, un regreso a casa. Fisher creció en el seno de Beth Am e incluso se formó allí antes de recibir su ordenación como rabina.
“Para mí, es como volver a casa. Me siento inmensamente feliz de formar parte de este equipo de clérigos, de reencontrarme con la comunidad en la que crecí y de presentarles a mi familia de Beth Or”.
Para una comunidad tan unida como la de Beth Or, esta transición resultó intimidante para algunos de sus miembros, señaló la rabina. No obstante, los acontecimientos del último mes le han demostrado que las personas de ambos lados están abiertas al cambio.
“A pesar de su gran tamaño, alberga en su interior pequeñas comunidades; todos sus miembros son sumamente cálidos, amables y acogedores”, comentó refiriéndose a Beth Am.
Asimismo, Beth Am participa activamente en labores de justicia social —o Tikún Olam, el principio judío de “reparar el mundo”—, una dimensión que revestía una importancia particular para los miembros de Beth Or, añadió la rabina.
El mes pasado, Beth Am dio la bienvenida a sus nuevos miembros procedentes de Beth Or con un servicio religioso y una cena festiva de Shabat.
‘Todos somos judíos y nos cuidamos mutuamente’
“El Shabat trató sobre el hecho de que somos una comunidad y que, dentro de ella, todos somos judíos y nos cuidamos mutuamente”, afirmó Shelley Jacoby, presidenta del Templo Beth Am.
Jacoby comentó que, a lo largo del proceso de fusión, recuerda cómo el rabino Barras —junto con todo el clero— trabajó para que los nuevos miembros se sintieran bienvenidos.
Jacoby agregó que, básicamente, les dijo: “Los queremos aquí; este es un momento de transición difícil. Queremos ser parte de la solución. Queremos ofrecerles un hogar”.