Renuncia secretario de Partido Republicano de Miami-Dade por mensajes racistas en chat
Un funcionario del Partido Republicano del Condado Miami-Dade renunció esta semana y presentó una demanda federal amparada en la Primera Enmienda contra la Universidad Internacional de la Florida (FIU), casi tres semanas después de que se hiciera público el contenido racista de un chat que él había creado para los conservadores de la escuela el otoño pasado.
La controversia ha sacudido a la dirigencia del partido y a los grupos políticos estudiantiles de la FIU, en momentos en que el partido lidia con su extrema derecha, cada vez más envalentonada.
Abel Carvajal, estudiante de tercer año de derecho en la FIU y ahora exsecretario del Partido Republicano de Miami-Dade, renunció el lunes apenas unas horas antes de una reunión especial programada para la noche de ese día, cuyo fin era debatir y votar sobre su futuro en el partido. Dicha reunión se canceló y su renuncia se produjo, además, la misma mañana en que presentó una demanda federal contra la presidenta de la FIU, Jeanette Núñez.
“Muchos funcionarios electos querían dejar constancia pública de su condena a este comportamiento”, declaró al Miami Herald Kevin Cooper, presidente del Partido Republicano de Miami-Dade, en referencia a la reunión prevista.
En un comunicado público emitido tras la renuncia de Carvajal, Cooper añadió: “A medida que concluye este desagradable episodio, reafirmamos nuestro compromiso con la misión que tenemos por delante: elegir a republicanos para ocupar cargos públicos en todos los niveles de la boleta electoral”.
Carvajal creó un grupo de WhatsApp para jóvenes conservadores el otoño pasado y, en el transcurso de tres semanas, este se llenó de insultos racistas; alguien escribió decenas de formas de asesinar violentamente a personas negras y el chat fue rebautizado con un nombre que un miembro describió como el “cielo nazi”, según los registros de la conversación obtenidos por el Herald.
En una carta dirigida al comité ejecutivo del partido —la cual Carvajal publicó en las redes sociales—, pidió disculpas por “esta situación”, y reitero que él no publicó ni vio el contenido más ofensivo del chat.
Los registros del chat grupal obtenidos por el Herald revelan que Carvajal no utilizó explícitamente palabras despectivas para referirse a los negros, a diferencia de otros participantes en la conversación. Sin embargo, sí empleó términos que guardaban similitud con insultos racistas —incluyendo variaciones de epítetos dirigidos a mujeres y niños negros—, pero sustituyendo la letra “n” inicial por una “m”.
“El lenguaje utilizado en ese contexto fue inapropiado”, escribió en su carta de renuncia el lunes. “Independientemente de las intenciones que subyacían al lenguaje empleado, estuvo mal. Comprendo por qué resulta ofensivo y me tomo el asunto con seriedad. La intención no justifica el impacto”.
Sin embargo, la mayor parte de la carta de renuncia que Carvajal publicó en las redes sociales se centró en el hecho de que los chats se filtraron, más que en el contenido de los chats en sí.
“Mi permanencia al servicio de nuestro Partido como Secretario es un precio pequeño a pagar para asegurar que terminen las filtraciones y la atención mediática sobre nuestro partido”, escribió Carvajal. Añadió que, en llamadas telefónicas privadas, “muchos [republicanos] expresaron su desprecio hacia aquellos que han filtrado este chat y han causado un daño aún mayor a la imagen de nuestro partido”.
Públicamente, han sido pocos —si es que ha habido alguno— los republicanos de alto perfil que han denunciado la filtración del chat. Muchos más republicanos, incluidos el senador Rick Scott y la congresista María Elvira Salazar, criticaron públicamente su contenido.
Renuncia tras una demanda contra la FIU
En una conversación telefónica con el Herald, Carvajal afirmó que renunciaba por el bien del partido, y comentó que había estado haciendo llamadas y que contaba con aliados que estaban “movilizando apoyos”.
Dijo creer que habría tenido suficiente respaldo dentro del partido para permanecer en la dirigencia si se hubiera llevado a cabo la votación prevista para el lunes. Explicó que su renuncia estaba motivada —en parte— por el hecho de que también está demandando a la FIU y a su presidenta por la gestión que hicieron del chat filtrado, y no quería que el partido se viera vinculado a esa batalla legal en curso.
“No quiero que mi propio litigio en un tribunal federal sea una distracción de lo que el partido debería estar haciendo”, declaró Carvajal.
A primera hora del lunes, Carvajal presentó una demanda federal contra la presidenta de la FIU con el fin de bloquear los cargos por conducta estudiantil indebida que la administración de ella había presentado en su contra. La demanda alega que los cargos formulados por la administración de Núñez vulneran los derechos de Carvajal amparados por la Primera Enmienda.
La FIU acusó a Carvajal de violar las normas de conducta estudiantil y el código de honor el 11 de marzo, según consta en una notificación oficial adjunta a la demanda. De acuerdo con dicha notificación, el otoño pasado la FIU recibió informes indicando que Carvajal había participado en un chat grupal que contenía “contenido controvertido, incluyendo comentarios racistas”.
La FIU declinó hacer comentarios el lunes sobre la demanda.
Anthony Sabatini, abogado de Carvajal, declaró en una entrevista que los cargos presentados por la FIU siguen pendientes, pero que la universidad puede proceder con un proceso cuasijudicial en el que un jurado compuesto por administradores universitarios decidirá si el estudiante es culpable. Sabatini calificó los cargos contra Carvajal como “obviamente falsos y una violación de la Primera Enmienda”.
Sabatini también representa a un grupo de estudiantes que han demandado a la Universidad de Florida (UF) después de que la institución disolviera su capítulo de los Republicanos Universitarios (College Republicans) debido a presuntos comportamientos racistas; entre estos incidentes se incluye el caso de un miembro que realizó el saludo nazi en una fotografía que circuló en las redes sociales.
Asimismo, Sabatini representa a un estudiante de Derecho de la UF que fue expulsado del campus el año pasado tras publicar una serie de mensajes antisemitas en las redes sociales, incluido uno en el que abogaba por la eliminación de los judíos “por cualquier medio necesario”. Dicho caso se encuentra actualmente en fase de apelación ante los tribunales.
La reportera del El Nuevo Herald, Verónica Egui Brito, contribuyó a este reportaje.