Sur de la Florida

Astrid Hadad presenta ‘La pluma o la espada’ en el Westchester Cultural Arts Center

Astrid Hadad en el Colony Theater de Lincoln Road, Miami Beach, 2019. También dentro de la serie ‘Out in the Tropics’ de FUNDarte, la artista presentó “I am Made in Mexico” [Hecha en México]. Nótese el collage de símbolos de la cultura popular mexicana en el vestuario.
Astrid Hadad en el Colony Theater de Lincoln Road, Miami Beach, 2019. También dentro de la serie ‘Out in the Tropics’ de FUNDarte, la artista presentó “I am Made in Mexico” [Hecha en México]. Nótese el collage de símbolos de la cultura popular mexicana en el vestuario.

La actriz y cantante Astrid Hadad, uno de los iconos del arte performativo en Latinoamérica, regresa a Miami este sábado 18 de abril en el Westchester Cultural Arts Center, invitada por FUNDarte, en colaboración con el Roxy Theater Group y la serie Away from Home del Miami-Dade County Auditorium.

Dentro de la serie Out in the Tropics de FUNDarte, que se enfoca en llevar a la escena expresiones creativas contemporáneas que pueden ser leídas desde la sexualidad y el género, Hadad presenta “La pluma o la espada”, una obra que se inspira, parodia y sitúa la biografía de dos figuras clave del barroco mexicano: Sor Juana Inés de la Cruz (la pluma) y Catalina de Erauso –la Monja Alférez– (la espada).

En el estilo que caracteriza y dio a conocer a Hadad internacionalmente, la artista mezcla vestuario, sonido, cabaret y música con textos, frases, canciones o comentarios cargados de humor que abordan la vida de estas dos grandes mujeres del siglo XVII.

A través de la sátira y la hiperdramatización de lo que narra, Hadad combina los géneros escénicos. Ópera, boleros, rancheras, baile, teatro y cabaret le sirven para crear una comedia inteligente, llena de comentarios históricos y políticos.
A través de la sátira y la hiperdramatización de lo que narra, Hadad combina los géneros escénicos. Ópera, boleros, rancheras, baile, teatro y cabaret le sirven para crear una comedia inteligente, llena de comentarios históricos y políticos. Cortesía / FUNDarte

Sor Juana, desde la escritura, desafió los roles que se les asignaban a las mujeres, no solo al dedicarse a la literatura, la filosofía y la investigación como base del conocimiento, sino también por su famosa respuesta al obispo de Puebla (Sor Filotea). En esta, defendió sus dones como un regalo de Dios que trascendía las ideas que la iglesia promulgaba sobre las mujeres.

La monja Alférez (lugarteniente, oficial que lleva la bandera de la caballería), por su parte, se hizo famosa al vestirse de hombre y combatir como parte del ejército español en América.

Aunque sus contiendas bélicas se llevaron a cabo en el sur (Chile y Perú), vivió sus últimos años en el Virreinato de la Nueva España (actual México) bajo una autorización papal que le permitía mantener su identidad masculina. En 1944, la famosa actriz mexicana María Félix protagonizó una película sobre su vida, lo que la consagró definitivamente en la cultura popular mexicana.

Imagen promocional de “La pluma y la espada”, de Astrid Hadad, en el Westchester Cultural Arts Center
Imagen promocional de “La pluma y la espada”, de Astrid Hadad, en el Westchester Cultural Arts Center Cortesía / FUNDarte

Este es el contexto que le permite a Hadad contraponer a estas dos mujeres, subversivas a su modo, dentro del abigarrado barroco mexicano, que, más que una estética, es una forma de vida que llega hasta hoy. Ahí también se inscribe su obra.

En la versión de “La pluma o la espada”, además de las canciones escritas por Hadad, se integran otras del repertorio tradicional de su país, así como animaciones y montajes realizados en colaboración con artistas plásticos y audiovisuales. Algunos de estos elementos estarán presentes en la función de Miami, según Ever Chávez, director ejecutivo de FUNDarte.

Astrid Hadad como Sor Juana. Los vestidos de la artista se conciben casi como cuadros, pinturas móviles que ella encarna y recrea en el escenario. En esta imagen, la artista exalta y juega con el barroco americano y el mito mariano.
Astrid Hadad como Sor Juana. Los vestidos de la artista se conciben casi como cuadros, pinturas móviles que ella encarna y recrea en el escenario. En esta imagen, la artista exalta y juega con el barroco americano y el mito mariano. Cortesía / FUNDarte

Esta hibridez, esta constante reinvención del escenario, que va desde la adaptación de cada función y la “dramatización” del propio vestuario que la artista usa –y desde donde construye y desarrolla sus personajes– hasta la mezcla de efectos visuales y sonoros, es lo que caracteriza el arte performativo de Hadad y lo que ella ha llamado Heavy Nopal.

Dicho de forma sencilla, el Heavy Nopal es una reinterpretación del collage de la mexicanidad. Nopal es el nombre del cactus que sirve como materia prima del tequila, y heavy, en inglés, además de pesado, apunta a lo urbano y contracultural, al heavy metal, de forma satírica.

Más que apropiarse, como se verá en el espectáculo, Hadad incorpora la iconografía mexicana y la hace físicamente parte de su cuerpo mediante sus vestidos y accesorios, como si fuera un altar en movimiento.

Ese ha sido su sello más distintivo según la crítica. Sin embargo, en una entrevista que le hicieron hace más de 20 años, durante el auge de su carrera, ella destacó la importancia del canto en su obra. Dice que se considera una cantante o cantora, que el sentimiento que transmite la voz y la potencia de la expresión vocal son tan importantes en su trabajo como los vestidos.

Una gran corona imperial sobre un sombrero charro, monedas y mucho dorado le sirven a Astrid Hadad para hacer una sátira política. En su obra, la opulencia del barroco americano también se convierte en un tipo de picaresca.
Una gran corona imperial sobre un sombrero charro, monedas y mucho dorado le sirven a Astrid Hadad para hacer una sátira política. En su obra, la opulencia del barroco americano también se convierte en un tipo de picaresca. Cortesía / FUNDarte

Habla de sus influencias, de las mujeres que lleva dentro: María Callas, Edith Piaf y Lucha Reyes (la reina de las rancheras). A esta última le dedicó uno de sus primeros espectáculos, “Heavy Nopal: Oda a Lucha Reyes” (1990), que hoy resulta clave para entender dos de los elementos que caracterizan su trabajo: el estilo, o su particular manera de teatralizar lo vivido y aprendido, y el lugar desde el que habla, canta o actúa. Hadad dramatiza, sobre todo, la vida de las mujeres, quienes, según la propia artista, además, conforman la mayor parte de su público.

El vínculo que Hadad establece desde los inicios de su carrera con Lucha Reyes, figura icónica del cabaret y la radio en los años treinta y cuarenta, contribuye a situarla en el linaje de las intérpretes mexicanas. A la vez, le permite llevar a la escena algunos de los resultados de una investigación personal sobre el teatro de revista, la carpa y la gestualidad vernácula mexicana, iniciada cuando era estudiante del Centro de Teatro Universitario de la Ciudad de México, a mediados de la década de 1980.

Cuerpo, historia y fantasía se entrelazan en una puesta en escena que desafía los límites del teatro y el arte performativo, lo tradicional y lo contemporáneo. “La pluma y la espada” es la historia de una mujer que se convierte en muchas.
Cuerpo, historia y fantasía se entrelazan en una puesta en escena que desafía los límites del teatro y el arte performativo, lo tradicional y lo contemporáneo. “La pluma y la espada” es la historia de una mujer que se convierte en muchas. Foto cortesía de la artista

En esa época, conoció a Jesusa Rodríguez, quien dirigía una versión súper exitosa del “Don Giovanni” de Mozart, adaptada para el teatro con actrices mujeres. Su participación en esta obra la llevó a años de giras internacionales y luego fue decisiva en el desarrollo y entendimiento de su forma de actuar.

Jesusa, con quien compartía intereses comunes, entre los años ochenta y noventa, junto a su pareja de vida y trabajo, la argentina Liliana Felipe, fue dueña de bares-teatro que se convirtieron en epicentro de la vida cultural del DF. El más emblemático de estos fue, quizás, El Hábito, en el que Hadad actuó cuando aún no había llegado a la televisión ni al cine.

El espectáculo que próximamente veremos en Miami es fruto de una carrera rica en reconocimientos y experiencias.

“La pluma y la espada”, espectáculo performativo de Astrid Hadad. Westchester Cultural Arts Center, 7930 SW 40th ST, Miami, FL, 33155. El sábado 18 de abril, 8 p.m. Boletos: $30 - $40 en https://www.westchesterculturalartscenter.com/tickets. Más: (305) 226-0030.

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