Dos hombres acusados de introducir de contrabando un potente opioide en Miami para fabricar píldoras falsas
Un hombre de Nevada y un otro de origen chino fueron acusados de importar un opioide más potente que el fentanilo y de suministrar la sustancia en polvo a un asociado en Miami, quien fabricaba píldoras falsificadas para distribuirlas por todo el país.
Seven Schmidt, de Las Vegas, y Jia Guo —alias “OXY GUY”—, de China, fueron acusados de conspirar para importar protonitazeno y distribuir el opioide ilegal en polvo dentro de Estados Unidos, según una acusación formal federal que se desclasificó en Miami este lunes.
Schmidt fue arrestado en Las Vegas el jueves, tuvo su primera comparecencia ante un tribunal federal y será trasladado a Miami para enfrentar los cargos de conspiración. El Ministerio de Seguridad Pública de China arrestó a Guo en su país el mes pasado.
Las autoridades chinas también arrestaron a un agente de carga con quien se acusa a Guo de haber conspirado para enviar los paquetes ilícitos a Schmidt y a otras personas. Una de esas personas es el “co-conspirador 1” en Miami. Dicho co-conspirador no ha sido acusado formalmente en este caso, que está a cargo de la Administración de Control de Drogas (DEA).
Los arrestos son el resultado de una investigación conjunta entre la DEA y el Ministerio de Seguridad Pública de China, entidades que han intensificado su colaboración en este tipo de casos. El fenómeno del contrabando de narcóticos ilícitos desde China hacia Estados Unidos fue documentado hace una década en una serie del Miami Herald titulada El canal de China, la cual detallaba el tráfico de drogas sintéticas como la MDMA —o “Molly”— y el fentanilo, una variante letal de la heroína.
Guo y Schmidt operaban una organización de narcotráfico que adquiría el protonitazeno en el extranjero y enviaba la sustancia en polvo a Estados Unidos, específicamente a lugares como Las Vegas, Miami y otros puntos del país, según alega la acusación formal. El protonitazeno —utilizado con frecuencia en la fabricación de píldoras falsificadas— es considerablemente más potente que el fentanilo, afirman las autoridades, estimando que 200 gramos de la sustancia pueden rendir cientos de miles de píldoras.
En mensajes de texto intercambiados con Schmidt y otras personas, Guo hablaba sobre su inventario y sobre los riesgos que conllevaba el tráfico de esta sustancia ilícita desde China hacia Estados Unidos, de acuerdo con la acusación.
El 11 de febrero, Guo envió un mensaje de texto a sus co conspiradores diciendo: “Puedo darles toda la información, yo soy el proveedor, así que sé exactamente lo que tengo (ya sea puro o mezclado), además de que les podré decir cuál es la cantidad de principio activo necesaria por píldora”. Guo, identificado en otro texto como “idmaster21”, les escribió: “El gobierno chino está loco... si descubren que sigo enviando material prohibido, intentarán localizarme y me impondrán una pena severa”.
“Una sola pastilla puede matar”
Guo coordinó la adquisición y el envío ilícitos de protonitazeno desde China a sus coconspiradores, incluido un asociado en Miami, según consta en la acusación formal. Dicho asociado —cuyo nombre no se menciona en la acusación— utilizó una máquina prensadora de pastillas suministrada por Guo para fabricar píldoras falsificadas destinadas a su distribución por todo el país.
La acusación formal alega que Schmidt encargó cantidades de estas píldoras falsificadas y gestionó su envío desde el sur de la Florida hacia Nevada, utilizando para ello el Servicio Postal de Estados Unidos.
“Estas pastillas están diseñadas para tener un aspecto familiar, pero una sola de ellas puede ser mortal”, declaró en un comunicado el fiscal federal adjunto Jason Reding Quinones, de Miami. “Si utilizan el sur de la Florida como puerta de entrada para importar opioides sintéticos, fabricar píldoras falsificadas u obtener beneficios a costa de la adicción, se enfrentarán a un proceso judicial federal”.
El caso, cuya acusación estuvo a cargo de la fiscal federal adjunta Monique Botero, fue investigado por la DEA, el Servicio de Inspección Postal de EEUU, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU y diversas agencias policiales, contando además con la significativa colaboración del Ministerio de Seguridad Pública de China.
“Esta investigación bilateral, llevada a cabo junto con el Ministerio de Seguridad Pública de China, subraya el inquebrantable compromiso de la División de Asia y el Pacífico de la DEA con la protección de las vidas de los ciudadanos estadounidenses”, afirmó David L. King, agente especial a cargo, quien reconoció la “minuciosa y expedita labor de investigación” realizada por las autoridades chinas en este caso.