Abogados de Fort Lauderdale, padre e hijo, enfrentan medidas disciplinarias por impugnar a un juez
Impugnar la integridad de un juez durante un litigio entre familiares les costará a un par de abogados de Fort Lauderdale una sanción disciplinaria por parte de la Corte Suprema de la Florida.
La suspensión de 30 días de Matthew Herman comienza este lunes. Bruce Herman, padre de Herman y el otro abogado de la firma The Herman Law Group, ha solicitó una revisión del informe del árbitro que recomendó a la Corte Suprema del estado imponerle una suspensión de seis meses.
Al igual que Matthew Herman —miembro del Colegio de Abogados de Florida desde 2010—, Bruce Herman ha mantenido un historial disciplinario impecable desde que se incorporó al Colegio en 1978.
Las acciones que motivaron las quejas ante el Colegio de Abogados de Florida ocurrieron durante el caso n.º CACE22004734 del Condado Broward —The Herman Law Group vs. Peter Herman—, una guerra civil legal en curso entre el equipo de padre e hijo y el hermano de Bruce, el abogado Peter Herman.
Lo que sigue a continuación proviene de documentos presentados tanto en el caso civil de Broward como en los expedientes de los procesos disciplinarios profesionales de Matthew y Bruce Herman.
Amigos y familiares
The Herman Law Group demandó a Peter Herman el 31 de marzo de 2022, alegando que este había prometido reembolsar a la firma el dinero gastado en su beneficio durante el periodo en que trabajó allí, entre 2015 y 2020. El 19 de julio de 2023, The Herman Law Group presentó una moción para recusar al juez del circuito de Broward, Carlos Rodríguez.
En dicha moción, se indicaba que Matthew Herman recordaba que Peter Herman le había comentado —“varios años atrás”— sobre un “juez Rodríguez” con quien había jugado al football en la escuela secundaria Fort Lauderdale. Según el relato, su tío se jactaba diciendo: “Si alguna vez me toca el juez Rodríguez en alguno de mis casos, tengo el triunfo asegurado”.
En un escrito posterior presentado por Matthew Herman se afirmaba: “Esta declaración de Peter tuvo lugar varios años antes, en relación con un caso que involucraba a la madre de Peter —y abuela de Matthew—, en el cual la difunta había sido incinerada por negligencia”.
En una declaración jurada, Peter Herman señaló que, si bien él y Rodríguez habían asistido a la escuela secundaria Fort Lauderdale High hacía 47 años, él ya había litigado casos ante jueces que habían sido compañeros suyos en la secundaria, la universidad y la facultad de derecho, y en ninguna de esas ocasiones se había solicitado la recusación del juez. Además, tantas décadas después, Peter Herman afirmó que ni siquiera recordaría si el juez Rodríguez jugaba al fútbol, por lo que no habría dicho nada semejante.
“También es una afirmación patentemente falsa e imprudente decir que mantengo una relación social personal, estrecha y de larga data con el juez Rodríguez”, declaró Peter Herman en la declaración jurada.
Rodríguez no solo rechazó la moción de recusación, sino que afirmó que esta contenía “varias alegaciones juradas falsas y espurias dirigidas contra el Tribunal”.
De ser ciertas, dichas alegaciones constituirían perjurio. Por consiguiente, Rodríguez hizo lo que, según él, exigían los estatutos estatales: remitió el presunto perjurio a la Fiscalía Estatal del Condado Broward para su investigación y se recusó a sí mismosua sponte, por iniciativa propia y sin que nadie se lo solicitara.
El Herman Law Group intentó en dos ocasiones —sin éxito— lograr la recusación del siguiente juez asignado al caso, Keathan Frink.
El informe del árbitro
El juez Gerard J. Curley, Jr., del 15vo. Circuito Judicial de la Florida, fue el encargado de actuar como árbitro en los expedientes disciplinarios de ambos Herman. Curley estableció una distinción entre Bruce Herman —quien ejercía como abogado principal en la causa y fue el único implicado en el intento de recusar a Frink— y Matthew Herman.
Ante el juez Curley, Matthew Herman declaró que su moción “no tenía la intención de difamar” a Rodríguez y sugirió que, tal vez, debería haber redactado el escrito con mayor cautela. El informe de Curley también recoge unas declaraciones de Matthew Herman en las que este expresaba sentir “pesar por la forma en que [Rodríguez] se tomó el asunto o lo interpretó”.
Curley escribió: “Esta declaración no constituye una asunción de responsabilidad, sino que minimiza la propia conducta del encausado, al tiempo que sugiere implícitamente que el juez reaccionó de manera desproporcionada o malinterpretó las alegaciones formuladas por aquel”.
Asimismo, Curley observó que Matthew Herman se mostraba reacio —casi al punto de negarse— a reconocer la gravedad que conlleva formular acusaciones infundadas contra los jueces.
Además, Matthew Herman se quejó de que estos procedimientos disciplinarios habían “empañado [su] reputación, por lo demás impecable, dado que las búsquedas en Internet lo asocian ahora con sus propias acciones”, señaló el informe de Curley. “Al ser confrontado con la situación inversa —que sus propias alegaciones verificadas podrían haber dañado la reputación del juez Rodríguez— [Herman] minimizó el impacto, afirmando que “no había ningún daño en la recusación”, que “lamentaba que [el juez Rodríguez] se lo hubiera tomado de esa manera” y que se trataba “simplemente de una recusación”.
Bruce Herman también expresó su consternación por el hecho de que las audiencias disciplinarias recibieran publicidad, quejándose de que, entre los negocios perdidos, se encontraba el cierre de una operación de cuatro millones de dólares.
Afirmó que “parecemos los malos”, señalaba el informe de Curley, “y se quejó además de que el Daily Business Review había “manipulado” las búsquedas en Google para que estos procedimientos disciplinarios aparecieran de forma destacada en la primera página de los resultados de búsqueda asociados a su nombre”.
Curley observó que Bruce Herman se quejaba de decisiones oficiales y públicas referentes a su persona, mientras que él mismo había puesto en tela de juicio la integridad de un juez “basándose únicamente en sospechas subjetivas y en su insatisfacción con las resoluciones judiciales”.
Al preguntársele por qué se negó a asistir a las declaraciones juradas ordenadas por el tribunal, Bruce Herman alegó temer acciones violentas por parte de su hermano. Sin embargo —señaló el informe de Curley—, él “admitió haber compartido un despacho con su hermano durante años”, incluso desde antes de la demanda.
El Colegio de Abogados solicitó que tanto Matthew como Bruce Herman fueran suspendidos por un año cada uno. Los hermanos Herman, por su parte, pidieron que cada suspensión fuera “breve y se midiera en días, no en meses”.
Curley recomendó que Matthew Herman fuera suspendido por un periodo de 30 días, a partir del lunes. No obstante, en el caso de Bruce Herman, Curley halló varios factores agravantes, entre ellos el “desprecio por la verdad y un móvil egoísta”, así como la “negativa a reconocer el carácter indebido de su conducta”. Bruce Herman está impugnando una suspensión de seis meses.