Cinco claves que debe saber antes de que empiece la temporada de huracanes
Aunque la temporada de huracanes se pronostica menos intensa que en años anteriores, expertos advierten que la población debe tener claras cinco claves esenciales antes de que comience.
La temporada en el Atlántico inicia el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre y se espera que sea ligeramente inferior al promedio debido al posible desarrollo del fenómeno climático El Niño.
La Universidad Estatal de Colorado (CSU) pronosticó 13 tormentas de las cuales anticipa que seis se convertirán en huracanes y serían de categoría mayor en la escala de vientos Saffir-Simpson de un máximo de 5.
En una temporada promedio se forman 14 tormentas, siete huracanes y tres de categoría mayor.
La NOAA planea divulgar su pronóstico este jueves 21 de mayo.
Pero las personas no deben bajar la guardia aun cuando el pronóstico no es de una temporada por encima del promedio.
Por eso investigadores de la Universidad Estatal de Florida (FSU) y expertos en gestión de emergencias advierten que la población debe tener conocimiento de cinco aspectos a dos semanas de que inicie la temporada.
Los expertos abordaron desde el rápido crecimiento costero y la creciente presión de las aseguradoras hasta el papel cada vez mayor de la inteligencia artificial en la respuesta ante desastres, en una sesión informativa con medios de comunicación.
1. Basta con una sola tormenta
Advirtieron sobre el peligro de confiar demasiado en los pronósticos.
“Lo que importa, en términos de impacto humano, son los huracanes que tocan tierra, no la cantidad de huracanes por temporada”, afirmó Mark Bourassa, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra, el Océano y la Atmósfera de la FSU y director asociado del Centro de Estudios de Predicción Océano-Atmosférica.
David Merrick, director del Programa de Gestión de Emergencias y Seguridad Nacional de la FSU y del Centro de Políticas de Riesgo de Desastres, afirmó que una temporada tranquila no elimina el riesgo de una tormenta devastadora, y citó como ejemplo la destrucción causada por el huracán Andrew al tocar tierra en el sur de Florida en 1992.
“El huracán Andrew fue la primera tormenta de esa temporada”, dijo Merrick. “No se necesitan 20 tormentas. Basta con una”.
2. Estar fuera del cono de pronóstico no garantiza la seguridad
Los expertos también advirtieron a los residentes que no se centren exclusivamente en la trayectoria pronosticada de una tormenta.
Merrick señaló que impactos peligrosos como tornados, inundaciones y daños por viento pueden ocurrir mucho más allá del centro de una tormenta
“Esos impactos pueden extenderse tierra adentro”, dijo. “Pueden ir a la izquierda y a la derecha del cono”.
Enfatizó que las comunidades fuera de la trayectoria proyectada aún pueden sufrir daños y trastornos significativos. A medida que se desarrolla un huracán, su trayectoria prevista puede cambiar, llevando el centro de la tormenta a comunidades que solo esperaban impactos menores.
Bourassa también señaló el calentamiento de las temperaturas oceánicas como un área que los investigadores monitorean de cerca, particularmente a lo largo de la costa del Golfo de Florida.
“Nos preocupa un poco más el aumento de las temperaturas y los cambios en la intensidad a medida que los huracanes tocan tierra”, dijo Bourassa.
3. El rápido crecimiento costero de Florida aumenta el riesgo
Dennis Smith, planificador residente del Departamento de Planificación Urbana y Regional de la FSU, afirmó que el crecimiento demográfico de Florida continúa concentrando a más personas y propiedades en áreas costeras vulnerables.
“El problema no ha mejorado en los últimos 30 años”, dijo Smith. “Cada vez hay más personas viviendo en áreas de alto riesgo”.
Smith indicó que las comunidades se ven cada vez más obligadas a pensar más allá de las viviendas individuales y considerar necesidades de infraestructura más amplias, como sistemas de drenaje, carreteras e instalaciones públicas.
También hay que considerar cómo la disponibilidad de seguros está intrínsecamente ligada a las decisiones de planificación y desarrollo.
“Los seguros influyen en la disponibilidad de viviendas, por lo que se convierten en un tema de planificación”, afirmó Smith.
4. La construcción resiliente y las medidas de mitigación pueden marcar la diferencia
Patricia Born, titular de la Cátedra Payne H. y Charlotte Hodges Midyette en Gestión de Riesgos y Seguros de la Facultad de Negocios Herbert Wertheim de la (FSU), señaló que el mercado de seguros de Florida parece más sólido que hace varios años, en parte debido a una temporada de tormentas menos intensa y a la mejora de las condiciones de reaseguro.
Sin embargo, indicó que la estabilidad a largo plazo dependerá de la reducción de pérdidas mediante medidas de mitigación y resiliencia.
“Una forma de controlar los costos de los seguros es intentar controlar las pérdidas en sí mismas”, afirmó Born.
Los edificios más nuevos suelen ser más resilientes que las estructuras antiguas, pero las aseguradoras aún enfrentan dificultades para recopilar información precisa sobre las viviendas y las mejoras realizadas.
“Algunas casas muy antiguas han tenido techos reemplazados dos o tres veces, y podrían ser mucho más resistentes de lo que cree una compañía de seguros”, dijo Born.
5. La inteligencia artificial está empezando a cambiar la respuesta ante desastres
Los investigadores también analizaron cómo la inteligencia artificial y la tecnología de teledetección están empezando a transformar la gestión de emergencias y los esfuerzos de recuperación ante desastres.
Merrick indicó que los investigadores están explorando cómo las herramientas de IA pueden ayudar a los gestores de emergencias a tomar decisiones más rápidas, mejorar las evaluaciones de daños y asignar recursos de manera más eficiente después de los desastres.
“Los gestores de emergencias coinciden casi universalmente en que sí, querremos esta herramienta”, dijo.
No obstante, señaló que la tecnología se encuentra aún en una etapa temprana y plantea interrogantes importantes en materia de precisión y ética.
“Existe también una preocupación casi universal sobre qué sucede cuando la respuesta que ofrece el algoritmo o la IA es incorrecta”, afirmó Merrick.
Smith comentó que los investigadores también están estudiando de qué manera los drones, las imágenes LiDAR y el análisis mediante IA podrían ayudar a las comunidades a identificar las vulnerabilidades de su infraestructura antes de que se desaten las tormentas.
“Creo que veremos una tendencia hacia la integración de estos elementos en las etapas iniciales de la evaluación de riesgos y la planificación de medidas de mitigación”, señaló Smith.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de mayo de 2026, 1:56 p. m..