‘Cuentos que acarician o duelen’, una visión amplia del panorama literario de Miami
“Miami es un páramo cultural”. No sé quién acuñó el término, pero en los años setenta muchos de los que así pensaban tenían razón. La ciudad carecía de instituciones artísticas que permitieran, tanto en inglés como en español, el desarrollo de las artes. Había algunas, es cierto; pero no las suficientes. Sin embargo, todo eso cambió a partir de 1980 cuando durante el éxodo del Mariel llegó una gran cantidad de escritores, artistas plásticos y músicos cubanos que enriquecieron la vida cultural de nuestra comunidad.
Algún tiempo después, otros conflictos políticos provocaron nuevos éxodos y desde Perú, Venezuela y Argentina, llegaron a Miami cientos de artistas; sobre todo escritores. Así, de una manera gradual, Miami fue convirtiéndose, no solo gracias al programa hispano de la Feria del Libro y a la Maestría en Escritura Creativa en Español de la Universidad Internacional de la Florida, sino también al auge de las editoriales independientes, en una suerte de “capital literaria en español en Estados Unidos” en la que ya no solo residían escritores cubanos, sino también argentinos, venezolanos y peruanos.
Una prueba de ello es la diversidad cultural, geográfica y literaria de Cuentos que acarician y duelen (Editorial el ateje, 2026), una nueva compilación de relatos recién editada por Luis de la Paz, en la que ha incluido no solo a escritores cubanos sino también a otros de diferentes nacionalidades. Y lo ha hecho, como él mismo lo explica, con un solo propósito: “Lo importante es la oportunidad de poder mostrar, una vez más, la pujante fuerza de una literatura escrita en español por emigrantes y exiliados que han convertido a Miami en su casa creativa”.
Cuentos que acarician y duelen reúne a 32 escritores de Miami que aportan, por su diversidad cultural y literaria, diferentes perspectivas y una gran variedad de estilos y técnicas narrativas. Es imposible nombrarlos a todos, pero comenzando con los venezolanos podríamos citar a Camilo Pino, quien participa con un fragmento de su novela, Crema paraíso, y también a Humberto Rossenfeld, que lo hace con el cuento, La señora Elena.
También aparecen los relatos El playboy caritativo de Hollywood y Bicho raro, de los argentinos Hernán Vera y Gastón Virkel, respectivamente, así como La remerita de los conciertos, del peruano Pedro Medina León y Feeding habits, de la puertorriqueña Lourdez Vázquez.
Los escritores cubanos participantes, por conformar la comunidad literaria más numerosa de Miami, son la mayoría. La lista es extensa, diversa y prestigiosa. Aparecen, por ejemplo, Mireya Robles, con un cuento titulado En la tierra del humo; Carlos A. Díaz Barrios, con El tren blindado; María Cristina Fernández, que participa con Hotel con desayuno incluido; José M. Fernández Pequeño, con El arma secreta; Denis Fortún, con Mala pécora; Ernesto G, con Blatella Germánica, Rodolfo Pérez Valero, con Paraíso y Alejandro Ríos, con A Martica le gustan las niñas.
También aparecen José Hugo Fernández (Dostoievski contra la interpol), José Antonio Albertini (Quema de periódicos, revistas y libros), Félix Luis Viera (Inés), Willema Wong (Permiso de salida), Sindo Pacheco (Dile a Vladimir Ilich que no deje la secundaria), Ena Columbié (Mojados), Uva de Aragón (La venganza), Elvira de las Casas (La araña), José Abreu Felippe (Kukulcán), Legna Rodríguez (Wanda), Luis Felipe Rojas (Ne me quitte pas), María Elena Caballero (La mascota), Rodolfo Martínez Sotomayor (El cenote sagrado) y Nicolás Abreu Felippe (Guillermito y la pradera hermosa).
Cuentos que acarician o duelen es un libro que, al incluir autores de distintas nacionalidades, le ofrece al lector una visión más amplia del panorama literario de Miami. Algunos de sus cuentos son de carácter fantástico; otros abordan temas universales, como el amor, la nostalgia, la vejez y la muerte, así como las realidades del exilio político, la adaptación y la biculturalidad. Y es, también, un libro que demuestra que la comunidad de escritores hispanos de nuestra ciudad sigue creciendo y consolidándose.