Un 7-Eleven de Miami tuvo que desechar croquetas y pastelitos. No culpen a las hormigas
La semana pasada, los inspectores estatales no encontraron una cantidad excesiva de infracciones en un 7-Eleven de Miami, pero sí hallaron suficientes problemas como para programar una nueva visita, ya que el establecimiento —propiedad de la propia empresa— no superó la inspección.
Todavía se pueden comprar Slurpees y diversos tipos de combustible en el 4501 de la calle 7 del NW, local que permanecerá abierto a pesar de haber obtenido el resultado de “Reinspección requerida” el martes.
Los vendedores de alimentos, fabricantes e instalaciones de almacenamiento inspeccionados por el Departamento de Agricultura y Servicios al Consumidor de la Florida pueden seguir operando aunque no superen la inspección; esto difiere de la situación de los restaurantes, que deben cerrar si no pasan la inspección del Departamento de Regulación Comercial y Profesional de la Florida.
A continuación, se detallan algunos de los hallazgos de los inspectores estatales Amber Ruckdeschel y Luis López el martes:
“Hormigas caminando por el exterior de la vitrina de panadería que contenía donas y galletas”.
Las “pinzas utilizadas para los productos de autoservicio de la parrilla de rodillos (perros calientes y taquitos) y para los productos calientes de venta al público (tequeños, pan de bono, cachitos) no se lavaron, enjuagaron ni desinfectaron tras más de cuatro horas de uso”.
Tuvieron que ir a buscar un kit de prueba, ya que no había ninguno disponible para medir la concentración de desinfectante en el fregadero destinado al lavado de utensilios.
Hablando de lavado, algunos empleados no se lavaron las manos antes de preparar alitas de pollo para los clientes ni al entrar en el área de servicio de alimentos antes de manipular utensilios limpios y preparar comida.
El lavamanos de la trastienda carecía de toallas de papel o de secador de manos mecánico.
Algunos empleados que manipulaban alimentos “no llevaban protección para el cabello o la barba mientras calentaban alitas de pollo y croquetas de papa para los clientes”.
Debajo de las máquinas de Slurpee y refrescos, los inspectores observaron una “gran acumulación de residuos líquidos en los estantes inferiores”.
Los paños húmedos situados junto a un lavamanos debían estar sumergidos en un cubo con solución desinfectante cuando no se estuvieran utilizando para limpiar.
Las croquetas de bacalao, los pastelitos de carne y los pastelitos de guayaba y queso que se encontraban en la vitrina de productos calientes registraban temperaturas al menos 10 grados por debajo de los 135 grados Fahrenheit requeridos para un almacenamiento seguro en caliente. Todos estos productos fueron objeto de una orden de cese de venta y se desecharon en la basura. “La barra de golpeo de madera utilizada para vaciar los posos del café se encontraba guardada directamente dentro del cubo de basura donde se desechan todos los desperdicios, no solo el café usado”. Además, alguien tiraba los pozos del café “golpeando la barra situada dentro del cubo de basura”.
Sí, estas prácticas habituales en los puestos de café cubano de Miami y Pembroke Pines constituyen infracciones.