Con la llegada del Mundial, el calor y la humedad de Miami preocupan a jugadores y aficionados
El Mundial será caluroso, y ningún lugar será más caliente que Miami, literalmente.
Para el primer partido del lunes en Miami Gardens, donde Arabia Saudita se enfrentará a Uruguay, Weather Underground pronostica una temperatura de 87 °F (31 °C), una sensación térmica de 96 °F (casi 36 °C) y un 52 % de probabilidad de tormentas eléctricas dispersas.
La temperatura promedio a las 5 p.m. —la hora más temprana de inicio de cualquiera de los siete partidos que se jugarán en Miami— durante junio en el área de Miami fue de 84,5 °F (29 °C) entre 2006 y 2020, según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). Esto representa 1,1 grados más que el promedio registrado entre 1981 y 2010, que era de 83,4 °F.
Y, a diferencia de otras ciudades calurosas como Atlanta o Dallas, el Hard Rock Stadium carece de una característica clave: aire acondicionado.
“Va a ser una de las sedes más calurosas del Mundial y no tiene aire acondicionado”, declaró Jenna Lamb, directora en Estados Unidos de la campaña Where Football Lives, que busca llamar la atención sobre las amenazas que representan el calor y los fenómenos meteorológicos extremos para el fútbol.
Para ayudar a jugadores y aficionados a lidiar con el calor, todos los partidos en Miami comenzarán a las 5 p.m. o más tarde, y cada uno de los dos tiempos de 45 minutos será interrumpido por una pausa para que los futbolistas puedan rehidratarse.
“Es una locura que ahora, al más alto nivel del fútbol, con el mayor nivel de preparación física, médica y deportiva, tengamos que detenernos tres minutos por tiempo para dar agua a los jugadores”, afirmó Lamb.
La amenaza es seria y potencialmente mortal, ya que el cuerpo humano normalmente funciona a unos 98,6 °F (37 °C). Si la temperatura corporal comienza a desviarse, los órganos internos deben realizar ajustes para seguir funcionando, explicó Orlando Laitano, profesor asistente del Departamento de Fisiología Aplicada y Kinesiología de la Universidad de Florida.
“Se puede decir que el corazón, los músculos esqueléticos, el cerebro y los pulmones tendrán que trabajar más”, indicó.
Con el tiempo, los mecanismos que utiliza el cuerpo para adaptarse —como la sudoración— dejan de ser suficientes, lo que puede provocar enfermedades como el golpe de calor, que suele comenzar cuando la temperatura corporal central alcanza los 104 °F (40 °C) o más y puede causar la muerte.
Cada año, alrededor de 500,000 personas en el mundo mueren por enfermedades relacionadas con el calor, según la Organización Mundial de la Salud.
Quienes realizan ejercicio al aire libre se ven aún más afectados, ya que su temperatura corporal aumenta tanto por el calor externo como por el incremento del metabolismo que genera calor desde el interior.
El tipo de calor que experimentarán los jugadores en Miami afectará su rendimiento, ya que el cuerpo se autorregula para “evitar alcanzar temperaturas catastróficas”, explicó Laitano.
“Ambos equipos disminuirán el ritmo del partido simplemente por el calor”, aseguró.
En 1994, cuando Estados Unidos organizó por última vez un Mundial, los jugadores hablaron de las dificultades para rendir en ciudades como Orlando, donde las temperaturas alcanzaron los 95 °F (35 °C).
Durante la Copa América 2024, un árbitro se desplomó por una enfermedad relacionada con el calor en Kansas City, y un jugador de Uruguay tuvo que ser sustituido tras sufrir mareos provocados por las altas temperaturas en Miami.
Laura Biondo, campeona de fútbol freestyle que vive en Miami y posee 15 récords Guinness, sabe bien la diferencia que marca el calor.
“Hace más difícil rendir y también recuperarse. El calor realmente te fatiga”, afirmó.
El sábado, Biondo fue una de las 511 personas que llamaron la atención sobre la amenaza a largo plazo que representa el cambio climático para el deporte al mantener simultáneamente un balón en el aire durante diez segundos en Lummus Park, en Miami Beach, estableciendo un nuevo récord Guinness.
Aunque el evento fue divertido, todos sintieron el calor, explicó.
“Al día siguiente lo sentí totalmente. Pasar tantas horas bajo el calor realmente afecta al cuerpo”, comentó.
No es solo el calor, también la humedad
Para los atletas que jugarán en el sur de Florida, no solo el calor afectará su rendimiento, sino también la humedad.
Cuanto mayor es la humedad, más dificultades tiene el cuerpo humano para lidiar con el calor porque el aire está tan saturado de humedad que el sudor, que normalmente ayuda a enfriar el cuerpo, no puede evaporarse, explicó Laitano.
“Si no hay evaporación, no hay manera de perder calor, por lo que sigues sudando pero tu cuerpo continúa calentándose”, señaló.
Debido a que la humedad es un factor tan importante, los expertos médicos y los organizadores de eventos deportivos como el Mundial utilizan la llamada temperatura de bulbo húmedo (WBGT), una métrica que también considera la humedad y ofrece una mejor comprensión de cómo afectan las condiciones ambientales al cuerpo humano.
Con una humedad promedio del 76 % durante junio, la temperatura de bulbo húmedo en Miami a las 5 p.m. ronda los 78 °F (26 °C).
A ese nivel, incluso el ejército estadounidense limita los trabajos físicos muy intensos a 45 minutos.
Alrededor de los 78,8 °F (26 °C), los científicos consideran que un evento deportivo presenta riesgos importantes de enfermedades relacionadas con el calor.
“Podrían producirse desmayos, colapsos e incluso, en casos extremos, golpes de calor que podrían ser mortales”, explicó Laitano.
Sin embargo, la FIFA solo consideraría aplazar un partido cuando la temperatura de bulbo húmedo alcance los 89,6 °F (32 °C) o más.
“Es una diferencia importante, por lo que el riesgo existe”, afirmó Laitano al referirse a la distancia entre los criterios de la FIFA y los de los expertos médicos.
La FIFA no respondió a una solicitud de comentarios sobre el tema.
A medida que aumentan las temperaturas promedio debido a los gases de efecto invernadero generados por la actividad humana, los científicos proyectan que para 2050 más de la mitad de los días de un año promedio en Miami superarán los 90 °F (32 °C).
Y aunque los estadios pueden adaptarse con sistemas de aire acondicionado, Lamb asegura que su mayor preocupación está en el fútbol de base.
“El fútbol no vive solo en los estadios; también vive en las playas, los parques y las calles”, afirmó.
“El fútbol profesional no existiría sin el fútbol amateur y comunitario, y ese nivel es el que más está sufriendo el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos”, agregó.
“Hay que preguntarse: ¿dónde termina todo esto?”.