Encontraron una clínica de cirugía plástica en Miami a través de las redes sociales. Las dos personas fallecieron
Kenly Millán Aponte, de 35 años y madre de dos hijos, viajó desde Kentucky a una clínica del área de Miami para someterse a un mommy makeover (un conjunto de procedimientos estéticos para recuperar la figura tras el embarazo). Endrys Martínez Jr., de 19 años, viajó desde Tennessee a la misma clínica para una rinoplastia que deseaba desde hacía mucho tiempo.
Ambos encontraron el centro quirúrgico —Svelta Plastic Surgery en Coral Gables, anteriormente conocido como Seduction Cosmetic Center, ubicado en el 4950 de SW Eighth St.— a través de las redes sociales. Fallecieron con menos de un mes de diferencia debido a complicaciones derivadas de sus intervenciones.
Ahora, sus familias exigen justicia por estas muertes y le piden a futuros pacientes a mirar más allá de las recomendaciones de los influencers al decidir dónde operarse.
El sur de la Florida, a menudo considerado el epicentro de la industria de la cirugía estética en Estados Unidos, cuenta con cientos de clínicas —y con influencers que las promocionan— que atraen a miles de pacientes cada año. Svelta Plastic Surgery tiene más de 400.000 seguidores en Instagram y 100,000 en TikTok.
Endrys Martínez padre declaró al Miami Herald, que cree que su hijo se vio influido por la “enorme cantidad de publicidad” realizada por centros como Svelta y otras figuras de las redes sociales, las cuales a menudo se dirigen a espectadores más jóvenes e inexpertos.
“Estos influencers claramente tienen mucha influencia, mucho poder. Sus seguidores simplemente confían en lo que dicen porque cuentan con una cantidad desmesurada de seguidores en las redes sociales”, afirmó.
En el caso de Millán Aponte, ella “depositó su confianza en un lugar que simplemente no estaba a la altura, que no era apto para realizar el procedimiento al que ella se sometió”, le dijo su esposo, Jefferson Carrasco, al Herald.
Svelta declinó hacer comentarios sobre los detalles específicos de cualquiera de los dos casos, citando las leyes de privacidad del paciente. “Ante todo, expresamos nuestras más sinceras condolencias a las familias afectadas en este momento de profundo dolor”, escribió Gretel Jardon, propietaria de Svelta, en un correo electrónico enviado al Herald el 1ro. de junio. “Queremos ser transparentes con el público: la información que se está difundiendo actualmente no refleja de manera completa ni precisa los hechos de lo ocurrido”.
Aunque los cirujanos del centro se han enfrentado anteriormente a medidas disciplinarias por parte del Departamento de Salud de la Florida, ninguno de los cirujanos que figuran actualmente en el sitio web de Svelta aparece en la base de datos del departamento relativa a sanciones disciplinarias y administrativas.
Jardon afirmó que “todos los pacientes bajo el cuidado de los cirujanos plásticos de Svelta son importantes para nosotros; por eso estamos recopilando datos para realizar un análisis de causa raíz que nos permita comprender mejor estos desenlaces. Lo hacemos por respeto a las familias afectadas y para garantizar que Svelta ofrezca a los pacientes de cirugía plástica el entorno más seguro posible”.
“Nunca pensó primero en sí misma”
Millán Aponte, quien viajó desde Lexington, Kentucky, para someterse a un procedimiento conocido como mommy makeover —que incluye abdominoplastia, aumento de senos y levantamiento de glúteos brasileño—, sufrió un paro cardíaco mientras estaba bajo anestesia el 29 de abril. Fue declarada fallecida en la sala de emergencias del hospital Baptist Health Doctors Hospital.
Carrasco dijo que su esposa era el “pegamento” que mantenía unida a la familia.
“Nunca pensó primero en sí misma”, dijo Carrasco.
“Siempre puso a su familia primero, a mi primero, a nuestras hijas primero”.
Millán Aponte y Carrasco, junto con sus dos hijas —que ahora tienen cinco y 13 años—, llegaron a Estados Unidos desde Venezuela a principios de 2022. Carrasco había planeado inicialmente viajar a Estados Unidos por su cuenta y luego traer al resto de la familia, pero Aponte insistió en que la familia afrontara junta la travesía, la cual implicaba atravesar varios países y selvas.
“Siempre estuvimos unidos”, dijo Carrasco. “Nunca estuvimos separados el uno del otro”.
Millán Aponte y Carrasco trabajaron arduamente para mantener a la familia, y Carrasco expresó que esperaban poder dedicar más tiempo a sus hijas. A Aponte le encantaba cocinar y vendía comida tradicional venezolana como actividad complementaria para ayudar a la familia a costear viajes por el país. Carrasco contó que, tras tener a su primera hija, Aponte siempre había estado inclinada a someterse a un mommy makeover. Había iniciado el proceso en Venezuela, pero este se frustró debido a la crisis económica.
Con el tiempo, ya en Estados Unidos, lograron ahorrar un dinero extra; Carrasco le dijo entonces que debía usar esos fondos para hacer lo que tanto deseaba, ya que ella siempre se centraba en las necesidades de los demás y en procurar una vida mejor para sus hijos.
“Haz simplemente lo que te haga sentir bien”, le dijo Carrasco, según relató él mismo.
Millán Aponte ya tenía en mente el centro donde quería realizarse el procedimiento. Prestaba especial atención a los centros promocionados por influencers venezolanos y seguía a Svelta desde hacía años.
Seduction Cosmetic Center anunció en Instagram que en enero había cambiado su nombre a Svelta Plastic Surgery. Bajo su nombre anterior, dos médicos fueron sancionados tras la muerte de pacientes en 2017 y 2021: a uno se le revocó la licencia y el otro recibió una multa y la prohibición de realizar levantamientos de glúteos brasileños. Ninguno de los cirujanos involucrados en esos fallecimientos trabaja ya en el centro.
El costo de un mommy makeover en Svelta puede oscilar entre los 6,500 y los 20,000 dólares, dependiendo de la magnitud de las intervenciones. Carrasco comentó que Aponte nunca había escuchado nada negativo sobre la clínica.
“Ella hizo todo lo que creía que debía hacer” antes de la cirugía, afirmó. Antes de llegar a Florida, Millán Aponte completó sus evaluaciones preoperatorias y visitó a su médico de cabecera en Kentucky, quien le dijo que parecía que estaría en buenas manos con los cirujanos de Svelta.
El día de la cirugía, Millán Aponte estaba entusiasmada y, tal vez, un poco nerviosa. Carrasco la acompañó; condujeron desde el lugar donde se alojaban en Fort Lauderdale hasta Coral Gables temprano esa mañana, después de que la clínica les informara que su procedimiento se había adelantado a un horario anterior debido a una cancelación.
Millán Aponte y Carrasco se enviaron mensajes de texto constantemente, incluso después de separarse para los procedimientos. Ella envió su último mensaje alrededor de la 1:45 p.m., según Carrasco.
La siguiente llamada que recibió Carrasco provino del centro. Le informaron que habían surgido complicaciones durante los procedimientos, aunque no especificaron la gravedad, salvo mencionar que había sufrido una caída en la saturación de oxígeno —la cantidad de oxígeno transportada en la sangre— y que estaba siendo trasladada a un hospital. Le facilitaron una dirección que, inicialmente, resultó ser incorrecta.
Millán Aponte había sido trasladada por el servicio de emergencias de Coral Gables a unas tres millas al sur, a la sala de urgencias del hospital Baptist Health Doctors Hospital.
Cuando Svelta volvió a llamar a Carrasco para darle la dirección correcta, él preguntó de nuevo si su esposa estaba bien y le aseguraron que todo estaba en orden. Al llegar finalmente al hospital correcto, un médico le comunicó que ella había fallecido antes de llegar al centro. Carrasco afirmó que Svelta no intentó contactarlo nuevamente hasta después de que él ya había contratado a un abogado.
El motor de su familia —una madre y esposa “fenomenal”— ha desaparecido. La mayor de sus hijos, su hijastra, quien pronto cumplirá 14 años, ya no cuenta con ninguno de sus padres biológicos.
Carrasco ha repetido en varias ocasiones que busca justicia para su esposa, no dinero. Sabe que ella no fue la primera y que, “lamentablemente, no será la última en morir a causa de uno de estos procedimientos”. Aconsejaría a quienes tengan seres queridos que consideren someterse a cirugía plástica que no lo hagan, porque “no vale la pena”.
“Pero la realidad es que cada persona tomará sus propias decisiones en la vida sobre qué hacer con su cuerpo”, señaló Carrasco. Espera que la gente investigue bien y tome precauciones en lugar de confiar ciegamente en los influencers al considerar una cirugía plástica.
También quiere que cierren Svelta y tiene preguntas que desea que le respondan, incluida la causa oficial de la muerte de Millán Aponte. El informe de atención al paciente del Departamento de Rescatistas de Coral Gables indicaba que Aponte no respondía a estímulos, carecía de pulso y presentaba apnea (ausencia de respiración) cuando llegaron los equipos de emergencia. Carrasco aún aguarda los resultados de la autopsia.
“Un muchacho increíblemente feliz y alegre”
Endrys Martínez Jr. era un “muchacho ejemplar” de sonrisa contagiosa, según sus padres. Le encantaba conducir motos acuáticas, jugar al béisbol y pasar tiempo con sus amigos, relataron Iblin y Endrys Martínez Sr.
Martínez Jr. había viajado desde Memphis a Svelta en mayo para someterse a una rinoplastia, intervención conocida comúnmente como cirugía de la nariz. Iblin Martínez comentó que su hijo “siempre había querido modificar la apariencia de su nariz”.
Al igual que Aponte, Martínez Jr. había iniciado el proceso en Venezuela, pero entonces tenía 15 años y el cirujano de allí le aconsejó esperar a cumplir los 18. La familia llegó a Estados Unidos en agosto de 2023. En cuanto cumplió los 18 años, comenzó a trabajar en una empresa siderúrgica y empezó a buscar un centro donde realizarse el procedimiento.
La familia encontró el Seduction Cosmetic Center a través de un influencer. “Desde el principio, él tenía la mira puesta en este lugar; aquí es donde iba a someterse a la cirugía”, dijo Iblin Martínez a través de un intérprete. El joven trabajó durante dos años para pagar la intervención —que en Svelta cuesta entre 6,500 y 15,000 dólares— y estaba “absolutamente eufórico y radiante de felicidad” por poder realizarse finalmente el procedimiento.
El día de la operación, sus padres comentaron que él estaba tranquilo. Compartió una foto con ellos justo antes de entrar a quirófano. Al cabo de una o dos horas de iniciado el procedimiento, su padre —que aguardaba en su vehículo dentro de un estacionamiento cercano— vio llegar apresuradamente a los paramédicos y, poco después, observó cómo sacaban a alguien en camilla hacia una ambulancia.
Martínez Jr. falleció el 26 de mayo tras pasar cuatro días conectado a un respirador artificial, según informó su familia. Sus padres comentaron que a menudo no logran ni siquiera “pronunciar palabra entre ellos”, pues se encuentran en un estado de conmoción y duelo absoluto.
“La ausencia de uno de los miembros de nuestra familia es algo inexplicable”, declaró Martínez Sr. “No tenemos el menor deseo de seguir adelante, de trabajar ni de continuar con nuestra vida cotidiana”.
Martínez Sr. exige que se revoquen las licencias de Svelta y, al igual que Carrasco, aboga por una mejor legislación sobre el funcionamiento de estos centros. Sin embargo, ninguna medida de justicia podrá devolverle a su hijo.
“Era un joven increíblemente alegre y feliz; hemos decidido recordarlo así y quisiéramos que todos lo recordaran de la misma manera”, expresó Iblin Martínez.
El redactor del Miami Herald David Neal, colaboró en la elaboración de este artículo.