Directora de escuela de enfermería se declara culpable de vender diplomas falsos en el sur de la Florida
Tras dos semanas de pruebas incriminatorias presentadas por el gobierno durante el juicio, la ex directora de una escuela de enfermería del sur de Florida se declaró culpable el lunes de entregar miles de diplomas fraudulentos de enfermeros. La acusada optó por esta vía en lugar de presentar una defensa y dejar que un jurado decidiera su destino en el tribunal federal de Fort Lauderdale.
Carleen Noreus se declaró culpable de dos cargos de conspiración para cometer estafa electrónica y lavado de dinero. Esto incluyó su colaboración con un socio en la venta de unos 2,600 títulos de enfermería falsos —con precios de entre 10,000 y 20,000 dólares cada uno— entre 2018 y 2023, a través de dos escuelas (ya cerradas) en los condados Broward y Palm Beach. La estafa de Noreus, llevada a cabo tanto con su socio como por cuenta propia, generó unos $25 millones en ingresos ilícitos, de acuerdo con las pruebas presentadas en el juicio.
Noreus, de 52 años y residente de Plantation, se enfrenta a una pena mínima de 14 años de prisión. La sentencia se dictará el 10 de septiembre ante el juez federal de distrito Raag Singhal. El magistrado permitió que permaneciera en libertad bajo fianza, a pesar de la recomendación de la fiscalía de que fuera recluida en un centro de detención federal.
Al igual que decenas de directores de escuelas de enfermería del sur de la Florida, Noreus se dejó arrastrar por la codicia de estas fábricas de diplomas. Se le acusó de vender miles de títulos falsos a estudiantes que, según las autoridades, tomaron “atajos” en su formación para obtener la licencia de enfermería. El FBI y del Departamento de Salud y Servicios Humanos llevaron a cabo una extensa investigación.
Sin embargo, a diferencia de la mayoría de los acusados que se declararon culpables y pactaron acuerdos judiciales durante la ofensiva cuanto más de 20 escuelas de enfermería privadas, Noreus decidió arriesgarse y someterse a un juicio con jurado federal, que comenzó hace dos semanas en Fort Lauderdale, hasta que cambió de opinión el lunes. Su decisión influirá positivamente en la sentencia, ya que aceptó su responsabilidad. Del mismo modo, se retirarán los otros ocho cargos que figuraban en su acusación formal de diez puntos.
Cuando comenzó el juicio a principios de junio, el fiscal federal adjunto Christopher Clark le recordó a los doce miembros del jurado la figura de Florence Nightingale, fundadora de la enfermería moderna en el siglo XIX, quien encarnaba el ideal de que “la atención al paciente es lo primero y lo más importante”. “Como pacientes, depositamos nuestra confianza en las enfermeras, confiando en que están capacitadas para desempeñar su labor. Esa es la situación ideal”, dijo Clark al jurado. “Sin embargo, en este caso, todo ese paradigma se invirtió; fue invertido por la acusada, Carleen Noreus, quien es enfermera”.
Clark argumentó que Noreus actuó movida por el dinero y la codicia al colaborar con otras personas para reclutar e inscribir a unos 2,750 estudiantes en sus dos escuelas de Plantation y West Palm Beach, cobrándoles entre 10,000 y 20,000 dólares por diplomas y expedientes académicos falsos entre 2018 y 2023.
En lugar de impartir educación y formación a los aspirantes a enfermeros prácticos licenciados y enfermeros registrados, Noreus y sus colaboradores los “preparaban” para aprobar los exámenes de las juntas estatales de licencias. Muchos de los estudiantes de las escuelas de Noreus aprobaron en la Florida, estado que mantiene acuerdos de reciprocidad con muchas otras jurisdicciones.
El abogado defensor, Andrew Feldman, la presentó como una enfermera y empresaria honesta, trasladando la responsabilidad a los estudiantes de enfermería y a un colega de negocios que reclutó a muchos de ellos para una de sus escuelas.
“Este caso trata sobre estos enfermeros”, dijo Feldman a los miembros del jurado. “Sin embargo, es Carleen —y no ellos— quien está siendo juzgada. Es Carleen —y no ellos— quien está acusada de delitos muy graves”.
Un pequeño grupo de enfermeros que obtuvieron títulos falsos en las dos antiguas escuelas de Noreus, ubicadas en Plantation y West Palm Beach, testificó en el juicio; no obstante, el fiscal Clark vio limitado el alcance de sus preguntas a una enfermera vinculada con la muerte de un paciente en un hospital de St. Louis.
El juez Singhal restringió el interrogatorio a la falta de competencia profesional de dicha enfermera. En documentos judiciales presentados el año pasado, Clark alegó que Noreus vendió un título falso de técnico en enfermería a una estudiante que solo cursó unas pocas clases a tiempo parcial —en lugar de completar el programa de dos años para enfermeros registrados— y que posteriormente, tras aprobar el examen estatal de licencia, trabajó como enfermera registrada itinerante y “contribuyó” a la muerte de un paciente en un hospital de St. Louis en 2023.
Este incidente marcó la primera vez que Clark alegó un fallecimiento en el marco de los procesos judiciales contra unos 50 acusados implicados en la trama masiva de venta de títulos de enfermería fraudulentos en el sur de la Florida; una red que, según sus estimaciones, generó la venta de 15,000 títulos falsos a estudiantes de la región, quienes pagaron más de $220 millones para acortar los plazos de su educación y formación. Clark sostuvo que una formación médica adecuada es fundamental para la seguridad del paciente, señalando que la enfermera mintió al afirmar que había asistido a una escuela de Noreus durante dos años y que luego utilizó su título y expediente académico falsos para conseguir empleo en el hospital de St. Louis bajo “falsos pretextos”.
La enfermera estudió durante un par de meses en la escuela de Noreus en Plantation antes de aprobar el examen estatal de licencia para enfermeros registrados (RN) a principios de 2021. Una agencia de colocación la asignó al hospital de Missouri después de que ella y su hija —quien trabajaba para la escuela de Noreus— mintieran afirmando que había completado el programa de grado asociado entre agosto de 2018 y diciembre de 2020, según Clark.
En mayo de 2023, la enfermera fue asignada para trabajar en el hospital de Misuri. Sin embargo, pocos meses después, fue “despedida de su puesto de enfermera registrada debido a... un incidente inesperado que causó la muerte o lesiones graves”, según el documento judicial presentado por Clark.
El 2 de agosto de 2023, la enfermera “no brindó la atención médica adecuada durante su turno a uno de los pacientes asignados, quien había sufrido fibrilación auricular, un ritmo cardíaco irregular y a menudo muy acelerado“, indica el documento. “No notificó oportunamente al médico tratante ni a la enfermera encargada, tal como dictaba el protocolo”.
“Operación Nightingale”
Noreus se desempeñó como presidenta de Carleen Home Health School en Plantation y como vicepresidenta de Carleen Home Health School II en West Palm Beach. En octubre de 2020, contrató al empresario de Nueva Jersey Stanton Witherspoon como presidente de esta última escuela; una decisión que terminaría perjudicándola. Tres años más tarde, Witherspoon se declaró culpable de cargos de fraude electrónico derivados de su copropiedad en otra escuela de enfermería, Siena College of Health II —ubicada en Lauderhill—, la cual vendió cientos de diplomas y expedientes académicos falsos a estudiantes que buscaban obtener licencias como enfermeros prácticos o enfermeros registrados.
Witherspoon fue condenado a más de tres años de prisión y se le ordenó pagar al gobierno federal 3.5 millones de dólares obtenidos mediante actividades ilícitas. Witherspoon, junto con otras personas acusadas en el caso de Siena College, colaboró con las autoridades federales en la investigación contra Noreus.
Witherspoon testificó contra Noreus durante el juicio. A ella se le acusó de conspirar con Witherspoon —quien no fue imputado en el caso de ella— y con otros acusados colaboradores para captar estudiantes interesados en obtener credenciales de enfermería y empleo en el sector sanitario. Witherspoon testificó que reclutó a unos 1,000 estudiantes, cobrándoles un promedio de 15,000 dólares a cada uno, mientras pagaba a Noreus 5,000 dólares por estudiante.
Según su acta de acusación, Noreus y los demás crearon y distribuyeron diplomas y expedientes académicos fraudulentos que afirmaban falsamente que los estudiantes habían completado el trabajo académico y la formación clínica necesarios en sus dos escuelas de enfermería, cuando en realidad no lo habían hecho.
Entre los estudiantes captados por Noreus se encontraba la enfermera implicada en la muerte de un paciente en un hospital de St. Louis. El acta de acusación se refería a dicha enfermera únicamente como “co-conspiradora 1”. El documento señala que la co-conspiradora 1 y otras personas utilizaron los diplomas y documentos falsos para obtener licencias de enfermería en varios estados, incluidos California, Pennsylvania y la Florida.
En virtud del Acuerdo Interestatal de Licencias de Enfermería, por ejemplo, los estudiantes que obtienen licencias de enfermería en Florida pueden ejercer en otros 41 estados adheridos al acuerdo, incluido Misuri. Muchos de los estudiantes lograron aprobar el examen de Florida gracias a la preparación recibida y a su experiencia previa en enfermería.
Operativo contra más de 20 escuelas de enfermería en el sur de la Florida
En la práctica, la red de escuelas de enfermería ilegales ofrecía a los estudiantes una vía rápida para evitar cursar programas de un año para enfermeros prácticos licenciados (LPN) o de dos años para enfermeros registrados (RN) —que requerían prácticas clínicas, exámenes nacionales y certificación—, mientras los instructores los preparaban para superar los exámenes de licencia para ejercer la enfermería en varios estados, explicó Clark, quien llevó el caso de Noreus junto con su colega Jon Juenger.
La gran mayoría de los estudiantes que compraron títulos falsos provenían del sur de la Florida; entre ellos había muchas personas de comunidades haitiano-estadounidenses que ya poseían licencias legítimas de LPN y deseaban convertirse en enfermeros registrados, declaró en 2023 el ex fiscal federal Markenzy Lapointe.
Otros estudiantes fueron reclutados fuera del estado. Muchos de los responsables de las escuelas y reclutadores eran de origen haitiano o caribeño y buscaban estudiantes dentro de sus propias comunidades étnicas. La investigación federal, denominada “Operación Nightingale”, comenzó en 2019 a raíz de una pista procedente de Maryland y dio lugar a una operación encubierta del FBI. Inicialmente, la investigación se centró en dos empresarios de Fort Lauderdale que colaboraban con los responsables de las escuelas Siena College of Health II (en Lauderhill) y Palm Beach School of Nursing (en Lake Worth) para vender diplomas y expedientes académicos universitarios fraudulentos, según los registros judiciales.
La ofensiva contra más de 20 escuelas de enfermería en el sur de la Florida sacudió al sector de la salud, tanto a nivel local como nacional, cuando agentes federales alertaron a las juntas estatales de licencias sobre los enfermeros que habían obtenido sus credenciales de manera ilícita.