El choque de la lancha de Pino “no fue solo un accidente”, sino imprudencia, dice la fiscal
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The investigation into 2022 boat crash that killed a high school student
On Sept. 4, 2022, a boat operated by real estate broker George Pino crashed in Biscayne Bay, killing 17-year-old Lucy Fernandez.
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Ante el jurado, la fiscal Laura Adams declaró que George Pino tenía prisa por asistir a la celebración del cumpleaños de su hija, lo que lo llevó a estrellar su bote contra un canal de acero en la Bahía de Biscayne, matando a una niña de 17 años.
“Esto no es saltarse una señal de tránsito”, dijo Adams al jurado durante los argumentos finales el lunes por la mañana en el juicio de Pino. “Esto es ssaltarse la señal mientras estás en lado incorrecto de la carretera cuando has estado bebiendo”.
Pino, agregó Adams, decidió acelerar a través del canal Cutter Bank en la Bahía de Biscayne, un canal muy transitado que, según testificó un experto marítimo, es similar a la Interestatal 95. Pino estaba concentrado en regresar al Ocean Reef Club para la cena de cumpleaños de su hija y operó el barco en el lado equivocado del canal y, en última instancia, en curso de colisión con el marcador de acero, dijo Adams.
El accidente ocurrió alrededor de las 6:00 p.m. del 4 de septiembre de 2022 —la noche del domingo del fin de semana del Día del Trabajo, una época de gran actividad en las vías navegables. Pino llevaba a su esposa, Cecilia, a su hija Cecilia y a 11 amigas de esta de regreso a Ocean Reef, en el norte de Key Largo, tras una excursión a Elliott Key para celebrar el próximo cumpleaños número 18 de su hija. Esa noche tenían previsto cenar con las chicas en el club.
Luciana “Lucy” Fernández, de 17 años, falleció, y Katerina “Katy” Puig, que ahora tiene 21 años, sufrió discapacidades físicas y neurológicas que alteraron su vida de forma permanente. Ambas eran estudiantes de la Our Lady of Lourdes Academy.
Tras los alegatos de clausura, el jurado de seis personas, formado por cinco hombres y una mujer, determinará si Pino, un corredor de bienes raíces de Doral de 54 años, debe ser condenado por homicidio imprudente y homicidio por embarcación derivados del accidente. Si es condenado, Pino podría enfrentarse a hasta 15 años en una prisión estatal y a una multa de $10,000.
El choque no fue un accidente, dijo Adams, porque Pino violó varias reglas de navegación -y pilotó la embarcación de una manera que casi garantizaba que se produciría una tragedia sin pensar en el bienestar de sus pasajeros, incluida su propia esposa y su hija.
“Pueden ver que el acusado es un hombre que abdicó de toda responsabilidad que un capitán de una embarcación debe a todos sus pasajeros”, dijo la fiscal.
Adams instó al jurado a encontrar a Pino culpable, diciendo que el choque solo ocurrió porque Pino fue imprudente y criminalmente negligente cuando estaba al mando de la embarcación.
“Nadie ni nada es responsable de la muerte de Lucy Fernández excepto el hombre que está sentado justo ahí”, dijo Adams. “Él es la razón por la que ella ya no está”.
El abogado defensor de Pino, Howard Srebnick, expondrá su alegato de clausura la tarde del lunes.
Mentiras, mentiras, mentiras
Mirando a los jurados, Adams señaló cómo Pino ha repetido la afirmación de que giró su embarcación hacia la derecha para evitar la estela de otro barco. Ningún testigo, incluidos los pasajeros del Robalo de 29 pies de Pino ni los de otras embarcaciones detrás de él en el canal, vio lo que Adams ha llamado el “barco fantasma.”
Las mentiras, dijo Adams, fueron persistentes. Mintió a la policía, a su abogado y al sistema judicial, añadió la fiscal.
“Él sabía que esto no era solo un accidente”, dijo Adams. “Por eso mintió...”
Cuando el investigador principal, el teniente William Thompson, preguntó a Pino sobre el choque, él soltó esa afirmación e incluso la incluyó en una declaración escrita, con la esperanza de culpar a otra persona, dijo Adams. Él y su esposa Cecilia Pino repitieron la declaración bajo pena de perjurio en una presentación judicial en una demanda civil presentada por la familia Puig.
“Mintió, una y otra y otra vez, sobre lo que pasó. ¿Por qué? Para desviar la culpa de sí mismo y evitar rendir cuentas”.
Resaltando que Pino no fue veraz sobre cómo ocurrió el choque, dijo a los jurados que no era probable que Pino dijera la verdad cuando afirmó que solo bebió “dos cervezas” el día del accidente. Los jurados no saben que Pino se negó a someterse voluntariamente a una prueba de alcoholemia y que las fuerzas del orden no lograron obtener una orden para la muestra la noche del choque.
En el informe final de la FWC sobre el choque, Thompson afirma que Pino declinó someterse voluntariamente a la extracción de sangre porque su abogado no estaba presente. Pero, el metraje de la cámara corporal de Thompson muestra que Pino en realidad dijo que no porque había “tomado dos cervezas”.
Pese a que a Pino no se le imputó conducir una embarcación bajo la influencia, el alcohol consumido durante la salida fue un elemento prominente del juicio. Adams incluso se refirió al tiempo entre que Pino aceleró su barco y el impacto con la boya de canal como “un estupor”.
Adams enfatizó que la esposa de Pino declaró que él empacó las bebidas en el barco. Al día siguiente del choque, al sacar la embarcación de la bahía, los oficiales de la FWC encontraron 61 botellas y latas de alcohol vacías o parcialmente vacías en el barco. Los abogados de Pino han dicho que las botellas y latas vacías provenían de embarcaciones amarradas en el banco de arena con ellos.
Adams señaló que las cuatro chicas que testificaron en el juicio admitieron haber consumido alcohol, a pesar de ser menores de edad, con la edad legal para beber de 21 años. Camila Alvarez, una de las adolescentes en el barco, declaró que bebió 10 hard lemonade seltzers (aguas con gas alcohólicas sabor a limonada). Tenía 17 años en ese momento.
Pino permitió que el alcohol circulara libremente entre las adolescentes, dijo la fiscal, porque quería ser el “papá cool”.
“Qué irresponsable”, dijo Adams. “...con un barco lleno de adolescentes medio bebidas, si es que estaban ebrias, este hombre decide poner rumbo hacia esa boya del canal”.
A velocidad de un rayo
La fiscal reprodujo imágenes de una cámara que captaron a una embarcación de la FWC viajando aproximadamente a la misma velocidad que la de Pino en el momento del choque. Los videos de recreación tenían como objetivo mostrar que Pino tenía un camino despejado en la vía navegable durante los nueve segundos antes de estrellarse contra el Channel Marker 15, la última boya antes de llegar a los muelles del Ocean Reef.
El teniente Paul Alber, experto en choques de embarcaciones, testificó que en los nueve segundos previos al choque, Pino recorrió la longitud de dos campos de fútbol mientras iba a 47 mph, lo que Adams calificó de “rápido como un rayo” en el agua.
Adams recordó a los jurados cómo Alber testificó que el número de personas en el Robalo -14 personas- añadió un extra de 1,000 libras a la embarcación. Para alcanzar la velocidad a la que iba Pino con esa cantidad de peso en el barco, Pino iba a todo gas, dijo Alber.
Adams comparó las condiciones en el barco con tener un montón de adolescentes -sin cinturones de seguridad ni airbags- en la parte trasera de una camioneta y viajando a toda prisa por un camino sin pavimentar.
Adams subrayó que Pino dispuso de nueve segundos para evitar chocar contra la bolla del canal y que los datos del GPS de la embarcación convertían a dicho dispositivo de navegación en “un testigo”. La fiscal pidió a los miembros del jurado que guardaran silencio tras programar un temporizador de nueve segundos en su teléfono.
“Es mucho tiempo para no mirar lo que tienes delante”, señaló Adams. “...esto demuestra que es culpable. Ningún operador responsable de una embarcación haría algo así”.
Al refutar la versión de que el choque fue “solo un accidente”, Adams afirmó que alegar que Pino “no tuvo intención” de chocar no constituye una defensa válida.
“Pero, aunque no se haya tenido la intención de provocar algo terrible, si existía una alta probabilidad de causarlo..., la ley establece que uno es responsable”, declaró la fiscal. “Los actos tienen consecuencias”.
Durante su alegato final, Adams también cuestionó el testimonio de la esposa de Pino -quien afirmaba que él estaba destrozado por el accidente- al mostrar al jurado publicaciones en redes sociales compartidas meses después del siniestro.
En las fotografías, tomadas en diciembre de 2022, Pino estaba sonriendo junto a su familia. (Cecilia Pino testificó que una de las fotografías fue tomada en un viaje al Panhandle de Florida y la otra para la graduación de su hija).
“Su hija aún no está fría en su tumba, y esto es lo que se publicó”, dijo Adams, refiriéndose a los padres de Lucy Fernández, Andrés y Melissa Fernández.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de junio de 2026 a las 3:01 p. m. con el titular "El choque de la lancha de Pino “no fue solo un accidente”, sino imprudencia, dice la fiscal."