A medida que suben los mares e invaden los Everglades, las espátulas rosadas encuentran nuevos hogares
En lo profundo de los Everglades, entre el lodo hasta las rodillas y hacia arriba, en los árboles, escondidos en nidos hechos de ramitas, están los chillones, aleteantes y distintivamente rosados descendientes de una de las aves más icónicas de Florida: la Roseate Spoonbills (espátula rosada o grulla ibis).
“Ves un montón de bolitas rosadas y peludas. Hacen un ruido de claqueo muy lindo,” dijo Shauna Sayers, especialista en investigación de aves zancudas para Audubon Florida. Y luego está el olor. “Son unos animalitos malolientes”.
Los humanos han buscado estos nidos durante casi un siglo en Florida. Primero, para saquearlos y arrancar las plumas codiciadas para adornar los sombreros de damas a la moda, y luego, para aprender más sobre las aves. Audubon los ha estado rastreando desde la década de 1930.
Estas décadas de investigación han señalado un patrón curioso sobre dónde anidan las grulla ibis o espátula rosada: un desplazamiento hacia el interior. El culpable, según la ciencia, podría ser la subida del nivel del mar.
El aumento del agua amenaza la capacidad de las aves para alimentar a sus crías, dijo Bryant Dossman, director y científico principal de la Estación de Investigación Audubon Everglades. Arrastran sus característicos picos en forma de cuchara por el agua esperando sentir algo vibrar antes de atraparlo.
Las espátulas rosadas han habitado los Everglades durante siglos, por lo que han llegado a depender de sus estaciones húmeda y seca. En la estación seca, cuando tienen a sus crías, los niveles de agua bajan. Los peces y otros pequeños animales se agrupan en los charcos poco profundos que quedan.
“El problema es que si hay mucha agua, demasiada agua, su capacidad de toparse con peces pequeños disminuye”, dijo Dossman. “Están diseñadas para un habitat en el que hay una alta concentración de peces”.
Los investigadores han descubierto que las espátulas rosadas prefieren atrapar sus peces en charcos de cinco pulgadas de profundidad, o menos. El problema es que el nivel del mar ha subido aproximadamente cinco pulgadas en los Everglades desde 2000.
Los investigadores de Audubon advirtieron en un estudio sobre el tema que “el 80-90% del área histórica de forrajeo puede ya no sostener la actividad de forrajeo para las Roseate Spoonbills (grulla ibis o espátula rosada) que anidan en Florida Bay”.
Eso está empujando a las estas aves hacia nuevas lugares de Florida Bay, tanto a zonas interiores de los Everglades que antes estaban secas y se han vuelto encharcadas como a algunas de las pequeñas islas de mangle salpicadas por la bahía. En el pasado, esas islas tenían pequeños charcos en el centro que eran demasiado poco profundos para sostener peces. Ahora, son lo suficientemente profundos para servir de auténtico bufé para las espátulas rosadas durante la temporada de cría.
Nuevos hogares para una especie nativa del sur de Florida
Pero la subida del nivel del mar no es el único factor que orienta a las espátulas rosada por el estado.
Su población en Florida Bay ha aumentado y disminuido junto con los esfuerzos de restauración de los Everglades. Demasiada o muy poca agua que fluya al sur desde el lago Okeechobee puede causar estragos en los históricos terrenos de anidación de estas aves de patas largas.
En los últimos 30 años, el número de nidos en Florida Bay ha estado ido descendiendo poco a poco, dijo Sayers. En los años más recientes, los investigadores contaron alrededor de 200 nidos —una fuerte caída desde los aproximadamente 1,250 nidos que Audubon informó en 1979. Incluso hace dos o tres décadas, los científicos registraban entre 500 y 900 nidos por temporada.
Pero hubo buenas noticias este año. Sayers y otros investigadores contaron 244 nidos en esta temporada de cría, la primera vez que el recuento supera los 200 desde la temporada de anidación de 2020.
Y a medida que los nidos han desaparecido en Florida Bay, dijo Dossman, han comenzado a ver que prosperan en nuevos hogares. Se han observado espátulas rosadas anidando en Savannah, Georgia, y en Carolina del Norte. Incluso se han avistado aves rosadas errantes tan lejos como Maryland y Minnesota.
“Esencialmente, su rango se está expandiendo hacia el norte a un ritmo drástico. Las vemos disminuir aquí. Las vemos aumentar en Tampa Bay,” dijo. “Aunque no todo está relacionado con la subida del nivel del mar y el calentamiento de las temperaturas, es solo una parte de la ecuación. Es lo que impulsa gran parte de esa expansión”.
Este movimiento es fácil de detectar hoy porque los científicos han colocado anillas —algunas con rastreadores GPS— en alrededor de 3,000 espátulas rosadas. Cuando investigadores u observadores de aves ven una de estas aves con la pulsera plástica, esos datos ayudan a informar la política estatal y federal para proteger a las aves.
Por eso Dossman no considera que el bajo número de nidos en Florida Bay sea el final de la historia para las sibiyas.
“La historia de las espátulas rosadas o grullas ibis en Florida Bay”, dijo, “es una de perseverancia y adaptación”.
¿Has visto una espátula rosada o grulla ibis anillada? Repórtala en el formulario de Audubon.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de julio de 2026 a las 1:35 p. m. con el titular "A medida que suben los mares e invaden los Everglades, las espátulas rosadas encuentran nuevos hogares."