Sur de la Florida

Más de 600 personas duermen en las calles de Miami. Te explicamos por qué podrían ser arrestados

Un hombre sin hogar duerme bajo el paso elevado de la Interestatal 95 durante el censo semestral de personas sin hogar realizado por el Homeless Trust en el centro de Miami, el jueves 22 de enero de 2026.
Un hombre sin hogar duerme bajo el paso elevado de la Interestatal 95 durante el censo semestral de personas sin hogar realizado por el Homeless Trust en el centro de Miami, el jueves 22 de enero de 2026. Special for the Miami Herald

A pesar de las objeciones de los defensores de las personas sin hogar, pero con el respaldo del jefe de policía de Miami, los comisionados de la ciudad votaron cuatro a uno a favor de avanzar una ordenanza que facilitaría a la policía de Miami arrestar a las personas que duermen en las calles de la ciudad.

La propuesta, presentada a principios de este mes por el comisionado del Distrito 3, Rolando Escalona, ​​pasará ahora a una segunda y última votación. Solo la comisionada del Distrito 5, Christine King, se opuso a la medida.

De aprobarse, la policía ya no estaría obligada a emitir advertencias por escrito a las personas sorprendidas violando la prohibición de acampar en espacios públicos de la Florida, ni tendría que dar a quienes “mantienen un campamento” la oportunidad de recoger sus pertenencias y reubicarse antes de arrestarlas.

Los legisladores de Tallahassee prohibieron acampar en espacios públicos en toda la Florida en 2024, advirtiendo a los gobiernos locales que debían retirar a las personas de las calles o arriesgarse a demandas judiciales. El proyecto de ley contra la acampada, HB 1365, permite a los residentes demandar a sus gobiernos locales por no hacer cumplir la prohibición, pero no especifica cómo debe llevarse a cabo dicha aplicación.

Según la ciudad de Miami, cualquier persona que duerma en una tienda de campaña, bajo un cartón o una manta, o que acumule más pertenencias de las que caben en una caja de tres pies cúbicos, se considera que está manteniendo un campamento y, por lo tanto, violando la prohibición estatal de acampar.

Durante la reunión de la comisión, el jefe de policía de Miami, Edwin López, respaldó la medida, señalando que su departamento solo había realizado dos arrestos este año por violaciones a la prohibición de acampar. Los arrestos “no se hacen con frecuencia”, dijo, pero la medida de Escalona “nos brinda la oportunidad de buscar otras acciones alternativas para esos casos que son muy poco comunes”.

Ningún residente se manifestó a favor de la propuesta de Escalona, ​​aunque varios acudieron para expresar su oposición.

“Si arrestamos a las personas cuando no tienen adónde ir de manera realista, no estamos solucionando la falta de vivienda; estamos dificultando su supervivencia”, afirmó Matthew Pastewski, estudiante de cuarto año de medicina en la Universidad de Miami que trabaja con el equipo de Miami Street Medicine atendiendo a personas que viven a la intemperie.

“El acceso a los refugios ya es limitado y los servicios son difíciles de conseguir”, añadió.

Se prevé que pronto entren en servicio unas 80 nuevas plazas de refugio de emergencia; sin embargo, el espacio en la red de albergues de Miami-Dade sigue siendo “escaso”, según declaró a principios de este mes Ron Book, presidente del Homeless Trust, la agencia del condado encargada de los servicios para personas sin hogar. En enero, cuando el Homeless Trust realizó su último recuento de la población sin hogar del condado, se contabilizaron 605 personas durmiendo en las calles de Miami, lo que representa algo más de la mitad de toda la población del condado que carece de refugio.

Escalona subrayó que su propuesta no otorga a la policía la facultad de detener a las personas sin hogar si no hay plazas disponibles en los albergues.

No obstante, hay quienes prefieren permanecer en la calle aun cuando existen plazas de refugio de emergencia disponibles. Una encuesta reciente realizada por investigadores de la Universidad de Miami (UM) entre personas que duermen en las calles de la ciudad reveló que el 28 por ciento de los encuestados probablemente rechazaría una plaza en un albergue si se la ofrecieran, alegando que se sienten inseguros o excesivamente restringidos en dichas instalaciones.

Book ha cuestionado la necesidad de la medida propuesta por Escalona. A principios de este mes le djo al Herald que las ordenanzas vigentes ya permiten detener a personas que duermen a la intemperie y que “detener a alguien simplemente por el hecho de no tener hogar es, probablemente, una forma improductiva de gestionar y abordar el problema”.

Pastewski coincidió con esta opinión, señalando que muchas de las personas detenidas por acampar en espacios públicos terminan regresando a la calle, pero con más problemas que antes.

“La cárcel agrava los problemas de salud”, afirmó, explicando que los detenidos a menudo pierden medicamentos y documentos esenciales, así como sus teléfonos móviles.

“A menudo salen de la cárcel más enfermos y más desconectados”, dijo. “Nadie elige vivir en la calle”.

Las redactoras Tess Riski y Sofia Baltodano contribuyeron a la elaboración de este reportaje.

Este artículo se realizó con el apoyo financiero de colaboradores como The Green Family Foundation Trust y Ken O’Keefe, en asociación con Journalism Funding Partners. El Miami Herald mantiene el control editorial absoluto de este trabajo.

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