Pocos se acogen al nuevo programa para menores centroamericanos
Pocas familias han solicitado visas de refugiado o humanitarias para menores cuyos padres desean trasladarlos a Estados Unidos a causa de la creciente violencia de pandillas en tres países de América Central, según un nuevo informe.
“Un total de 3,344 solicitudes se había presentado para mediados de agosto”, según el informe recientemente publicado por el Instituto de Políticas de Migración con sede en Washington (MPI). “La participación en el programa durante sus primeros meses ha sido modesta”.
La limitada respuesta ha sido sorprendente, dado el enorme aumento en el número de niños procedentes de El Salvador, Guatemala y Honduras que llegaron sin sus padres a la frontera con México el año pasado. En el año fiscal 2014, casi 69,000 menores centroamericanos fueron detenidos en la frontera, en comparación con 39,000 en el año fiscal 2013 y 24,000 en el 2012. El programa fue puesto en marcha por la administración del presidente Barack Obama, precisamente para reducir el flujo desordenado de niños a través de la frontera.
Según el informe de MPI, hasta el momento menos de 100 visados se han solicitado para menores en Guatemala, menos de 500 para niños en Honduras y menos de 3,000 para menores en El Salvador. El año pasado la mayoría de los menores que llegaron sin sus padres a la frontera vinieron de esos tres países.
El informe de MPI sugiere que la modesta participación en el programa para menores del gobierno federal no ha igualado las expectativas debido a por lo menos tres factores.
Uno: los visados se limitan sólo para niños cuyos padres están legalmente autorizados a vivir y trabajar en los Estados Unidos. Esta restricción excluye potencialmente a una gran parte de los solicitantes, ya que muchos padres cuyos hijos se encuentran en América Central no tienen estatus legal, según el informe.
Otra razón del poco interés puede tener sus raíces en los complejos procedimientos para la presentación de las peticiones de visa.
Un tercer problema surge de los largos plazos de tramitación de los visados que podrían tomar meses.
“Por una serie de razones”, dice el informe, “el procesamiento de refugiados se ha convertido en un procedimiento interminable ya que implica múltiples entrevistas, verificaciones de seguridad y médicas, además de pruebas de ADN para validar las relaciones familiares”.
No ha habido suficiente información o promoción del programa
Francisco Portillo
presidente de la Organización Hondureña Francisco MorazánEl informe señala que, en general, el procesamiento de una visa de refugiado puede tomar entre seis meses a un año.
Francisco Portillo, un activista en Miami que defiende los derechos de los inmigrantes, dice que, en su opinión, la razón delpoco interés en el programa se debe a que pocas personas saben de el, en parte porque las autoridades de inmigración no han logrado darlo a conocer adecuadamente.
“No ha habido suficiente información o promoción del programa”, dijo Portillo, presidente de la Organización Hondureña Francisco Morazán.
El grupo de Portillo ha estado a la vanguardia ayudando a miles de familias centroamericanas cuyos hijos llegaron a la frontera sin sus padres el año pasado.
A menos que se haga más eficiente el programa, puede este fracasar en detener el flujo desautorizado de menores de edad en la frontera mexicana, dice el informe.
“Sin tales reformas y cambios estructurales en las condiciones que sustentan la dinámica migratoria, los menores no acompañados seguirán llegando a la frontera en busca de refugio y un futuro seguro”, según el informe de MPI.
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Esta historia fue publicada originalmente el 20 de agosto de 2015, 6:36 p. m. with the headline "Pocos se acogen al nuevo programa para menores centroamericanos."