El choque de Donald Trump y Jorge Ramos
El hombre que por sí solo comenzó la reacción hispana en contra de Donald Trump se halló a sí mismo en el epicentro de su propia historia.
Jorge Ramos, el presentador estrella de Univisión, se puso de pie en una conferencia de prensa para hacer a Trump una agresiva pregunta sobre el tema de la inmigración. Y Trump, quien no había dado turno a Ramos, lo expulsó.
Transmitida en vivo en CNN, con avisos por teléfono celular alertando a los televidentes a verla, la noticia de la expulsión de Ramos en Dubuque, Iowa, en la noche del martes explotó en los medios sociales de internet, escribiendo el capítulo más reciente del notorio enfrentamiento entre el principal aspirante a la candidatura presidencial republicana Trump y la mayor red televisiva en español del país, la cual tiene su sede en el suburbio del Doral en Miami.
“Vete de vuelta a Univisión”, dijo Trump a Ramos tras decirle varias veces que se sentara, mientras uno de sus guardias de seguridad escoltaba personalmente a Ramos para sacarlo de la sala. En el pasillo del Centro Grand River, un centro de convenciones, una cámara de Univisión grabó a un partidario de Trump diciéndole a Ramos, quien nació en México pero es ciudadano estadounidense: “Vete de vuelta a tu país”.
Finalmente, Trump permitió que Ramos volviera a entrar. Los dos se enzarzaron en una reñida discusión con respecto al plan de inmigración de Trump, el cual incluye la construcción de un “bello” muro a lo largo de la frontera –pagado por México, según Trump– y, de alguna manera, deportar a los 11 millones de personas que se encuentran ilegalmente en el país. Más tarde, Univisión dijo que Trump debería aceptar una entrevista con Ramos –una entrevista que representaría una eclosión en los ratings de televisión para un presentador estrella que ya atrae a millones de televidentes por semana.
“Nos encantaría que el señor Trump sostenga una entrevista a fondo con Jorge para discutir los detalles de sus propuestas”, dijo el presidente de Univisión Isaac Lee en un comunicado en la noche del martes.
Para el Partido Republicano, no se suponía que la campaña presidencial para el 2016 tomara este rumbo.
Un informe de “autopsia” del partido republicano tras perder la campaña presidencial del 2012 enfatizó la importancia de atraer al creciente electorado hispano para ganar las elecciones futuras. Nada va tan en contra de eso que todo lo que dice Trump sobre inmigración para el 2016; un sondeo Gallup dado a conocer el lunes muestra que Trump tiene un rating neto de simpatía de menos 51 por ciento entre los votantes hispanos.
El efecto Trump, sin embargo, todavía no se ha extendido a otros contendientes a la nominación republicana, según el sondeo. Por el momento están a salvo dos candidatos de la Florida, uno de los cuales es un hispano honorario casado con una mexicana, y el otro un cubanoamericano. El ex gobernador Jeb Bush tiene un rating neto de simpatía entre los hispanos del 11 por ciento, y el senador Marco Rubio del 7 por ciento, aunque eso fue antes de que Bush usara el término “bebés ancla” para referirse a mujeres no ciudadanas que vienen a EEUU a dar a luz.
El otro cubanoamericano que se ha postulado, el senador de Texas Ted Cruz, está en menos 7 por ciento en el sondeo de Gallup.
“Yo no creo que Donald Trump llegará a ser nuestro nominado”, dijo Rubio a la prensa en Nueva Hampshire. “Nuestro nominado va a ser alguien que acepte el futuro con los brazos abiertos, que entienda las oportunidades que tenemos ante nosotros, que sea optimista pero también realista con respecto a los retos que tenemos ante nosotros”.
“Creo que las personas de la prensa deberían ser tratadas con un poco más de respeto y dignidad”, dijo Bush a los periodistas en Pensacola – aunque señaló que el resto de los reporteros en la conferencia de prensa de Trump no exigieron que se permitiera entrar de nuevo a Ramos.
Trump dijo el miércoles al Today Show de NBC que él hizo sacar a Ramos porque él no esperó su turno: “Este hombre se para y empieza a despotricar y a gritar, y honestamente se portó de un modo muy irrespetuoso con el resto de los periodistas”.
Ramos, quien la semana pasada llamó a Trump “la voz más alta de la intolerancia, el odio y la división en Estados Unidos” y escribió esta semana una columna en que imaginaba a Estados Unidos como “Trumplandia”, habló sobre el incidente en el noticiero de las 11 p.m. de Univision –así como en América con Jorge Ramos, su programa semanal con Fusión, la cadena hermana en inglés de Univision.
“Después de dos o tres preguntas, pensé que era mi turno y mi derecho a hacer una pregunta, así que me levanté y comencé a hacerle al Sr. Trump una pregunta sobre inmigración”, dijo Ramos. “Soy un reportero, un inmigrante y un ciudadano estadounidense, y tengo el derecho a hacerle mi pregunta a cualquiera”.
Gritar las preguntas no es inusual en las conferencias de prensa, especialmente en Miami, donde vive Ramos y donde una prensa bilingüe presiona de rutina para poder hacer una pregunta a los políticos. Ramos, quien el miércoles calificó de “personal” el tema de la inmigración, comenzó a dirigirse a Trump con una larga declaración sobre los comentarios anteriores del candidato, en vez de hacer una pregunta.
El incidente dominó las ondas radiales en español en Miami durante el miércoles por la mañana, donde Bernadette Pardo, conductora del programa Pedaleando con Bernie en Radio Mambí –una emisora bastión de los cubanoamericanos que es ahora propiedad de Univision– discutió con los que hacían llamadas y querían discutir la gresca. Varios oyentes descendientes de cubanos se burlaron de Ramos y los mexicanos, lo que expuso un distanciamiento en la diversa comunidad hispana del Sur de la Florida.
Ramos estaba programado para una entrevista del viernes por la noche con la presentadora de Fox News Megan Kelly, objetivo de los ataques de Trump después que ella le hizo preguntas que no le gustaron a él en el debate presidencial republicano este mes anteriormente.
El tipo de periodismo de Ramos le ha costado enfrentamientos en el pasado tanto con republicanos como con demócratas –él memorablemente reprendió al presidente Barack Obama por no cumplir su promesa de presionar por una reforma migratoria en su primer término en el cargo– pero se ha concentrado particularmente en los republicanos debido a los lazos de Univision con los demócratas. El dueño de la cadena, Haim Saban, respaldó públicamente a Hillary Clinton; Univision se asoció con la Fundación Bill, Hillary y Chelsea Clinton, y Ramos reveló en junio que su hija comenzó a trabajar en la campaña de Hillary Clinton.
Ramos comenzó la controversia con Trump hace dos meses, poco después de que el magnate inmobiliario neoyorquino –contra todas las predicciones políticas– anunciara su candidatura y acusara a México de enviar ilegalmente personas por la frontera de EEUU. “Ellos traen drogas. Ellos traen crimen. Son violadores. Y algunos, asumo, son buenas personas”.
Un entusiasta de Twitter al igual que Trump, Ramos envió al día siguiente por este medio revistas negativas sobre Trump (incluyendo a la junta editorial de el Nuevo Herald) y le siguió con una columna en que calificó de “peligrosas” las palabras de Trump.
Poco después, Univisión rompió sus lazos con la Organización Miss Universo, propiedad en parte de Trump. Varias celebridades latinoamericanas lo denunciaron. Detallistas como Macy’s se distanciaron de Trump. El Condado Miami-Dade condenó públicamente a Trump, quien es un residente a tiempo parcial del Condado Palm Beach que sólo unos meses antes deseaba hacerse cargo de un terreno de golf en Crandon Park administrado por Miami-Dade.
Trump prohibió a los trabajadores de Univisión en su centro turístico de golf en Trump National Doral, que colinda con los estudios de la cadena. Demandó a Univisión por rompimiento de contrato. Visitó la frontera EEUU-México y proclamó que los hispanos “Lo adoraban”.
Su popularidad ha aumentado extraordinariamente.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de agosto de 2015, 10:55 p. m. with the headline "El choque de Donald Trump y Jorge Ramos."