El Mar Caribe de Tony Capellán
Encontrarse con el mar es a veces dejar ir, a veces sujetarse a una sensación y siempre ser testigo de algo mayor e inalcanzable por más que toquemos sus aguas.
En Pérez Art Museum Miami (PAMM) hay un mar que sobrecoge. Decenas de chancletas o ‘flip-flops’ verdes y azules, gastadas por el uso que algún caminante les dio, forman una multitud. Poseen, sin embargo, una belleza que engaña. Acercarse es enfrentar los alambres de púa que sustituyen el soporte del calzado.
Dar un paso atrás. Tristeza. Entender que el alambre es símbolo de cosas dolorosas, de opresión, de la frontera que se esmera en que unos y otros queden separados por esa barrera.
Mar Caribe es el nombre de la instalación creada por el artista dominicano Tony Capellán (1955) cuya obra forma parte de la exhibición Poetics of Relation que abrió a fines de mayo y que continúa en PAMM hasta el 18 de octubre. La pieza nació en 1996 pero a casi veinte años de su origen es vigente por su narrativa de exilio, de tránsitos que muchas veces se emprenden sin un claro destino.
“Para mí el Caribe no se puede separar de los grandes intereses imperialistas que tienen unas políticas migratorias brutales que han marcado la historia de cada una de las islas. Quise agrupar esa reinterpretación de lo que fue la esclavitud, de lo que son las colonias, de la desafortunada suerte de ser maravillosos por un clima, un paisaje, un mar y una gente extraordinaria pero que todavía sigue siendo esa punta de lanza con la que los imperios quieren mantener su presencia”, dice Capellán de la inquietud que desembocó en la pieza que, como explica, se renueva con el tiempo y los contextos que enmarcan su presentación.
Mar Caribe -producto de la muestra Fábulas abiertas (1996) curada por Alanna Lockward en el Museo de Arte Moderno de la República Dominicana- es su pieza más viajera y una de sus versiones está en El Museo del Barrio en Nueva York. En sus inicios la instalación se hacía eco de dominicanos que han intentado atravesar el canal de la Mona rumbo a Puerto Rico. Muchos lo lograron con éxito. Otros, como sus esperanzas, quedaron atrás. También es un comentario en torno a campesinos sin tierra y según Capellán, en torno a la propiedad privada que toma áreas y las cerca con alambres.
Pero en su último viaje que la trajo a Miami, Mar Caribe recuerda la incertidumbre que se vive en República Dominicana por la amenaza de que deporten a miles de haitianos o dominicanos de ascendencia haitiana por el plan de regularización de extranjeros.
“Aquí (en República Dominicana) se ha legislado, se ha tratado de organizar una migración que durante muchos años ha estado ocurriendo de manera ilegal. Entonces han habido aciertos y errores pero es un reflejo de las políticas migratorias en el Caribe que son muy drásticas”, comenta el artista que reside en Santo Domingo a quien le entusiasma trabajar sin imaginar el destino que pueden tener sus obras como esta que connota, por ejemplo, caminos por mar o el río Dajabón -conocido como el río Masacre- que delimita la frontera entre República Dominicana y Haití.
Mar Caribe adquiere vigencia porque, según Capellán, la pieza absorbe historias de emigrantes sin patria. “Los que están dentro de su tierra sin que puedan ser legalmente de su tierra, los que se tienen que ir en canoa y ser apresados en Bahamas y sacados en jaulas como se ve en las noticias, los que sacan inmediatamente especialmente en Estados Unidos cuando llegan. Son los cubanos que tratan de ir a Miami, son los dominicanos que tratan de ir a Puerto Rico”, ejemplifica quien en su revisión histórica evoca además a los aborígenes “que se movían dentro de las islas como si todas fueran su propia patria”.
Despojos y poesía
Las sandalias del trabajo de Capellán sugieren un camino perdido, la huella de un tránsito y de ciertos pasos y memorias que quedaron atrás. Vienen -dice el artista- del río Ozama, cuyas aguas al subir de nivel se llevan las pertenecias de quienes allí se han asentado. “Esa situación daba el material que yo uso... Las sandalias van al río, el río las transporta al mar y luego el mar las pone en las playas de la ciudad donde las recojo”.
Durante dos décadas el artista ha nutrido sus obras con materiales que el mar le ha traído. Su impronta se ha alimentado de experiencias como haber tomado clases de estética con el poeta dominicano Pedro Mir e inicios creativos en grabado y dibujo. Pero, como relata, nuevas investigaciones y viajes para exponer su obra condujeron a que Capellán sintiera que “ya había agotado” su indagación en el grabado. Buscó otros medios hasta que llegó a las instalaciones que construyó primero con materiales comprados en el mercado y luego con los objetos que el mar le revelaba.
Mar invadido, la otra pieza de Capellán como parte de Poetics of Relation en PAMM, tiene decenas de vestigios de la cotidianidad que, por una razón u otra, terminaron en el rumbo impreciso del agua. Es de 2006 pero, según el artista, la ha rehecho varias veces como esta versión del 2015, más grande que la original, que el PAMM exhibe.
“El mar se forma con lo que lo invade. Es un llamado al mar lleno de plástico que no se deshace. Date cuenta del problema que tenemos. La pieza es un llamado, una toma de conciencia ecológica”, expresa en torno al trabajo compuesto por miles de objetos que ha recogido en las orillas de las playas en Santo Domingo. Capellán espera que la obra tenga resonancia al comunicar, desde su paradójica belleza, la problemática de la basura en el mar. “Miami es de los centros urbanos más amenazados del mundo ante la fragilidad del cambio climático. Es nuestra responsabilidad tomar conciencia de este problema”, afirma.
En el material recogido, Capellán encuentra cargas poéticas y estéticas con las que hilvanar su obra. “No son basura, son despojos. Son objetos que tuvieron un uso y vinieron las lluvias y la crecida del río, y se los llevó. Es una poesía dolorosa de la desigualdad, de las nuevas formas de esclavitud, de quienes viven en situaciones extremas”, dice quien halla otra poesía en la historia y el trayecto del objeto que flota y circula hasta llegar a él.
No desdeña nada, ni biberones, peines, zapatos, ropa, cucharas o lo que ese día el mar quiso mostrarle. “Les veo una poesía que me lleva a conformar historias visuales. Pienso en cosas que quizás ya no se ven a simple vista en el objeto y trato que sean obras de arte, algo que haga que la gente piense en qué es lo que está pasando que tenemos el mar lleno de basura, o qué es lo que está pasando que no superamos los problemas de migración forzada y otros dolores que azotan la vida de los habitantes del Caribe”.
Capellán se comunica así con la historia que le ha tocado y con los que alguna vez fueron dueños de los objetos que pueblan las obras que erige para comentar y provocar emociones y cambio. El mar, tan vasto como el Caribe, tiene todavía mucho que contarle.
Siga a Carmen Graciela Díaz en Twitter: @carmen7graciela
Poetics of Relation continúa en Pérez Art Museum Miami (PAMM) hasta el 18 de octubre con piezas que abordan a Miami como una ciudad que se define culturalmente por sus comunidades diaspóricas mientras dialoga con otros contextos geográficos que comparten historias similares. El trabajo de Hurvin Anderson, Yto Barrada, Zarina Bhimji, Tony Capellán, Ledelle Moe y Xaviera Simmons configura la muestra curada por Tobias Ostrander y Tumelo Mosaka. El PAMM se encuentra ubicado en el 1103 Biscayne Blvd.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de agosto de 2015, 7:02 p. m. with the headline "El Mar Caribe de Tony Capellán."