Sur de la Florida

A retiro el proyector del Planetario del Museo de Ciencias Patricia & Phillip Frost


El proyector de Tránsito Espacial Spitz Modelo B es el último de su tipo aún en funcionamiento en el mundo.
El proyector de Tránsito Espacial Spitz Modelo B es el último de su tipo aún en funcionamiento en el mundo. WLRN-Miami Herald News

En el centro del Planetario del Museo de Ciencias Patricia & Phillip Frost se yergue una obra maestra de su época: el Proyector de Tránsito Espacial Spitz Modelo B, una máquina que era el último grito de la tecnología en la década de 1960 y la última de su tipo que continúa en uso.

Hace casi cinco décadas, este enorme artefacto de aluminio negro empezó a deslumbrar a los miamenses con el esplendor de un prístino cielo nocturno. Debido a que el museo planea mudarse a un nuevo edificio en el downtown, la luz del proyector brillará con menos fuerza.

El museo, el cual abrió en 1960 en tres acres del histórico complejo de Vizcaya, cerrará oficialmente sus puertas a las 10 p.m. del domingo 30 en su ubicación del 3280 South Miami Avenue. El mismo volverá a abrir en sus nuevas instalaciones construidas a un costo de $300 millones en Museum Park en el verano del 2016.

El Proyector de Tránsito Espacial Spitz Modelo B no será parte del espectáculo diario, sino que será puesto en exhibición como los demás fósiles de la colección. He aquí la que fuera la pieza central del viejo planetario.

El Spitz parece salido de La Guerra de las Galaxias, como si hubieran dividido la Estrella de la Muerte en dos mitades y las hubieran puesto en los extremos de una barra de metal, una “mancuerna de la Estrella de la Muerte”. Cinco mil seiscientos agujeros perforan sus paredes, muchos tan pequeños que son invisibles a simple vista.

Solamente se fabricaron 12 de estos proyectores Spitz. Diez fueron a parar a planetarios, uno se quedó en la fábrica y uno fue instalado en una discoteca de Nueva York.

A lo largo de los años, el proyector ha sido llamado con cariño “el museo dentro del museo”, un fósil que dio funciones tres o cuatro veces diarias, todos los días.

“En nuestra era moderna, con toda esa tecnología digital, pensamos que en esa época no se sabía hacer nada”, dijo Mark Bennett, gerente del planetario. “[Pero] esta es realmente una maquinaria impresionante… una maravilla de la tecnología”.

En 1966, no se podía enfatizar lo suficiente cuán avanzado era este proyector: era el Rolls Royce de los proyectores.

Lo que lo hacía único era su capacidad de girar sobre un tercer eje. Imagine esa mancuerna de la Estrella de la Muerte girando como si fuera una batuta.

Eso permitía que el proyector entero girara y mostrara al público cómo se ve el espacio, no solo desde la tierra sino desde fuera de la misma. De hecho, los astronautas del Apollo usaron este proyector en su entrenamiento para aprender a orientarse usando las estrellas, dijo Bennett.

Detrás de todo esto estaba la primera computadora que hizo funcionar un proyector, compuesta por tres anaqueles de seis pies por 1.5. Aunque era el último grito en los años 1960, en la actualidad tiene menos poder de computación que un reloj digital.

Pero el poder de computación y los ejes de rotación tienen poco que ver con el modo en que el público experimentaba las estrellas en el planetario.

Russell Romanella tenía alrededor de 10 años cuando visitó por primera vez el planetario de Miami. El, como muchos otros miamenses, había crecido viendo solo las luces de la ciudad.

“Recuerdo estar en el planetario y ver el cielo nocturno por primera vez”, recordó. “Me hizo pensar. Me hizo preguntarme sobre el universo, tratar de entender por qué estamos aquí, qué hay allá en el espacio, y me dejó enganchado”.

Con el tiempo, Romanella llegó a ser director de seguridad y aseguramiento de misiones de la NASA.

Después de casi medio siglo, recuerda todavía que el proyector Spitz era una máquina “bestial”. “Parecía algo del futuro y del pasado al mismo tiempo”.

Ahora, esa máquina bestial es la última de su tipo que sigue en pie.

“El resto, o quedó para piezas de repuesto o acabaron en la basura”, dijo Bennett.

El museo no tiene idea de cuántas funciones ha dado el proyector Spitz, pero pronto estas llegarán a su fin.

En la nueva sede del museo, un proyector digital nuevo será usado para deslumbrar a los visitantes: los proyectores modernos pueden acercarse a los planetas y salir del sistema solar.

Con más de una punzada de nostalgia, Bill Dishong, veterano con más de 44 años de trabajo en el Planetario, dijo que la nueva tecnología tiene solo un pequeño defecto.

“No crea un cielo realista”, dijo Dishong. Los proyectores digitales “pueden hacer todo tipo de cosas, pero el cielo no parece un cielo de verdad”.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de agosto de 2015, 4:47 p. m. with the headline "A retiro el proyector del Planetario del Museo de Ciencias Patricia & Phillip Frost."

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