Sur de la Florida

Muerte de adolescente electrocutado en parque de Miami conmociona la comunidad


El martes el ambiente era triste en Coral Gables High, donde hubo abundantes lágrimas y muchos estudiantes vistieron de negro. Al terminar las clases, docenas de estudiantes se dirigieron en masa al Kinloch Park con flores, peluches, velas y notas.
El martes el ambiente era triste en Coral Gables High, donde hubo abundantes lágrimas y muchos estudiantes vistieron de negro. Al terminar las clases, docenas de estudiantes se dirigieron en masa al Kinloch Park con flores, peluches, velas y notas. Miami Herald

Romelio y Mercedes Meneses fueron el martes por la mañana a una sucursal del banco Wells Fargo para abrir un fondo en memoria de su hijo. El matrimonio no tiene dinero, y no puede permitirse pagar por su funeral.

El lunes por la tarde, Jesús Meneses, de 17 años, estaba jugando baloncesto en el Kinloch Park de Flagami. De algún modo, su pelota saltó por encima de una cerca de metal de siete pies de alto protegida por alambre de púas que rodea una red eléctrica de alto voltaje de Florida Power & Light.

Jesús saltó la cerca para recuperar su pelota. A su familia le dijeron que alguien le había dicho que alguien lo había retado a hacerlo. Entonces, al ver otra pelota tras otra cerca interior, el estudiante de último año de la secundaria Coral Gables High también se saltó esa, y tocó accidentalmente un alambre cargado.

El murió instantáneamente. Un testigo, uno de sus amigos, dijo que el cuerpo de Jesús empezó a humear, y luego su ropa se incendió.

“El médico forense no quiere entregar el cadáver en el estado en que está", dijo Frank Díaz, el pastor de la familia, quien acompañó al banco el martes a los padres de Jesús. “Ni siquiera han permitido a los padres que vean el cadáver”.

La muerte repentina del adolescente dejó en shock a sus familiares y amigos, y llevó a un clamor de indignación en contra de una vieja pero potente subestación eléctrica situado justo al lado del popular parque de la ciudad y las casas aledañas. Algunos hicieron un llamado a que se reemplazara la cerca por una barrera de hormigón. Hay una investigación en curso sobre la muerte de Jesús por parte de la policía de Miami. Directivos de FPL prometieron colaborar con las autoridades locales.

“Eso está facilmente accesible para cualquiera que desee saltar la cerca. ¿A quién se le ocurriría poner una estación de FPL al lado de un parque para niños? Eso no tiene sentido”, dijo Díaz. “La comunidad entera está indignada. ¿Cómo se puede permitir que esto ocurra? ¿Cuántas muertes harán falta para que se ocupen de esto?”

A pesar de las preocupaciones del pastor Díaz sobre la altura de la cerca, la red eléctrica de FPL no es de fácil acceso. Está junto a Kinloch Park en la esquina de NW47 Avenue y 4 Terrace. Las altas torres eléctricas de la compañía están rodeadas por una cerca de siete pies de alto coronada por alambre de púas.

La cerca está rodeada de carteles en inglés y español advirtiendo al público que se mantenga alejado debido al alto voltaje. Los portones están cerrados con cadena y candado. Las torres como tal están protegidas por otra cerca interior.

La subestación de Flagami se construyó en 1926, y por tanto es anterior al parque y a los edificios de apartamentos que lo rodean.

Bill Orlove, portavoz de FPL, afirmó que la subestación “excede los estándares nacionales de seguridad”. El dijo que hay otras 140 subestaciones similares por todo Miami-Dade. Son construidas por necesidad, dijo Orlove, algunas luego de discusiones públicas y otras sin que haya controversia alguna en terrenos adquiridos por la compañía de servicios básicos.

La subestación de Kinloch recibe entre 137,000 y 500,000 voltios de electricidad y está a apenas 12 pies de la cancha de baloncesto en el parque donde Jesús estaba jugando el lunes. En comparación, un enchufe eléctrico estándar en una vivienda recibe 120 voltios, y un rayo alrededor de un millón. Alrededor de la subestación hay numerosos edificios de apartamentos de dos pisos y algunas casas separadas.

El lado este de Kinloch Park es limítrofe con el Centro del Desarrollo Sandra DeLucca para discapacitados. En la mañana del martes, la cancha de baloncesto estaba llena de consejeros y estudiantes. La única señal de la muerte de Jesús fue un pequeño recordatorio improvisado en la entrada del centro recreativo del parque, dentro del cual ocho ancianos jugaban dominó.

En el rellano del centro recreativo, frente a flores, velas, una patineta y un peluche de la rana Kermit, alguien había escrito “RIP Jesús”.

La abuela de Jesús contó que se había enterado de la noticia de la muerte de su nieto en la televisión. Ella llamó de inmediato a su hija, quien le confirmó que su temor era fundado.

“El me dijo: ‘Abuela, necesito un anillo de graduación’. Y yo le dije que se lo iba a comprar. Ahora no hay modo de volver al pasado”, dijo Sarah Meneses.

El martes, el ambiente era triste en Coral Gables High, donde hubo abundantes lágrimas y muchos estudiantes vistieron de negro. Al terminar las clases, docenas de estudiantes se dirigieron en masa al parque con flores, peluches, velas y notas.

“El era un buen muchacho, muy divertido”, dijo Yanelin Perera, de 15 años, quien conocía a Jesús desde tercer grado. “No lo puedo creer todavía”.

El martes hubo opiniones encontradas sobre si Jesús había saltado la cerca porque lo habían retado o no. Pero amigos de Jesús que estaban con él cuando saltó la cerca dijeron que habían visto a otros hacerlo antes.

Los amigos describieron la escena en el parque el lunes como “caótica”, y dijeron que el cadáver de Jesús había permanecido cubierto tras la cerca mientras la policía y los paramédicos esperaban la llegada de FPL para cortar la electricidad. Muchos de sus amigos se quedaron toda la noche en el parque.

La familia de Jesús vive a cinco cuadras del parque. A Jesús le encantaba montar patineta y había jugado baloncesto en Kinloch Park desde que era niño. Sus padres dijeron que él planeaba entrar a la Marina de Guerra o los Marines después de graduarse de secundaria. Jesús tenía cuatro hermanos.

Su madre y su padre dijeron a la prensa el martes que se sentían “destruidos” por la pérdida de su hijo. Ellos pidieron donaciones porque quieren darle un entierro cristiano apropiado.

“Nosotros vivíamos, respirábamos y andábamos por él”, dijo Mercedes Meneses, pastora que trabaja con una organización que opera un banco de comida en Opa-locka y una iglesia en el área del Northwest de Miami-Dade.

Romelio Meneses hizo un llamado a FPL o a la Ciudad a construir una cerca más alta, e incluso contratar a un guardia de seguridad. Dijo que espera que otros aprendan de la muerte de su hijo.

“El era mi vida”, dijo.

La redactora del Miami Herald Patricia Mazzei contribuyó a este reportaje.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de octubre de 2014, 9:14 p. m. with the headline "Muerte de adolescente electrocutado en parque de Miami conmociona la comunidad."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA