Familia hondureña llega a Miami tras cruzar frontera y pide ayuda para quedarse
La odisea de Lena Alemán comenzó el año pasado cuando los pandilleros secuestraron a su hermana menor en Honduras.
Fue entonces que Alemán y su marido Marbyn comenzaron a pensar en huir de su país, junto con sus cinco hijos. El asesinato de sus abuelos en enero, perpetrado también por pandilleros, finalmente obligó a la familia a venir a Estados Unidos.
Cuando la familia, con la asistencia de un contrabandista de inmigrantes, cruzó la frontera hacia Calexico, California, en agosto, se unieron al creciente éxodo de inmigrantes y refugiados que huyen de la violencia y la pobreza en Centroamérica.
La difícil situación de los inmigrantes centroamericanos, aunque en menor escala, se asemeja al éxodo histórico de refugiados que llegan a Europa huyendo de las guerras de Oriente Medio y del Suroeste de Asia.
La mayoría de estos refugiados, los que llegan de América Latina a través de la frontera con México y los que fluyen en gran número a ciudades europeas desde el Medio Oriente, han contratado a traficantes de inmigrantes para guiarlos. En promedio, los contrabandistas cobran entre $2,000 a $5,000 por persona o familia – haciendo del negocio uno de los más rentables del mundo. Un reciente informe de las Naciones Unidas sobre el tráfico ilícito de inmigrantes estima que el negocio dejareditua miles de millones de dólares a los contrabandistas cada año.
En ese momento nos sentiamos amenazados directamente, angustiados
Lena Alemán
Se estima que dos de las principales rutas del contrabando de inmigrantes que van desde el Oriente Medio y el África a Europa y desde América del Sur y América Central a América del Norte, generan aproximadamente $6,700 millones al año para las redes criminales”, según un informe reciente de la Oficina de las Naciones Unidas sobre Drogas y Delitos.
El mayor éxodo es de nacionales de países en el Medio Oriente como Siria e Irak, así como de África (Eritrea y Libia) y del suroeste de Asia (Afganistán). La ONU estima que por lo menos 322,500 refugiados han llegado a Europa este año, en comparación con 219,000 en el 2014, según un informe reciente de la revista Time.
En la frontera con México, al menos 29,407 familias han sido detenidas por la Patrulla Fronteriza en lo que va de este año, junto con al menos 30,862 niños que arribaron sin sus padres, todos procedentes de México, Guatemala, El Salvador y Honduras, según cifras del servicio de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP). El año pasado las cifras fueron mayores: 62,848 unidades familiares y 62,977 niños no acompañados por padres.
Para frenar la oleada de menores, funcionarios de inmigración buscan desarticular redes de contrabando de inmigrantes en América Central bajo un operativo denominado Operación Lucero.
En una larga entrevista la semana pasada, en la oficina de la Organización Hondureña Francisco Morazán, Lena Alemán, de 31 años, explicó por qué huyó de Honduras y divulgó algunas de las tácticas de un contrabandista de inmigrantes mexicano que, a cambio de $2,500, ayudó a la mujer, a su marido y a sus cinco hijos a cruzar la frontera ilegalmente. La familia entróentraron a Estados Unidos utilizando dos escaleras portátiles.
Después de que secuestraron a Yirley, la hermana menor de Alemán, el año pasado, la familia se convirtió en blanco de amenazas por parte de las pandillas. Alemán cree que los pandilleros culpan a su madre por una investigación policial que se inició después de que presentó una denuncia por el secuestro de la joven de 17 años que aún se encuentra desaparecida.
El 5 de enero, un grupo de sicarios asesinaron a los abuelos de Alemán –aparentemente como represalia por el caso de la policía contra los secuestradores de Yirley.
“En ese momento nos sentiamos amenazados directamente, angustiados”, dijo Alemán.
Alemán y Marbyn, el esposo de 36 años de Alemán, lograron obtener una visa mexicana para que la familia pudiera comenzar su periplo a Estados Unidos.
En junio, la familia abordó un autobús en Tegucigalpa con destino a San Salvador, la primera etapa del viaje. En la capital salvadoreña la familia transfirió a un autobús que los llevó a Ciudad Guatemala, donde abordaron un tercer autobús que los transportó a Tapachula, una ciudad en la frontera entre Guatemala y México.
La familia se quedó en Tapachula varias semanas, trabajando en empleos temporales para ahorrar dinero y financiar el resto del viaje. Una vez que tenían dinero suficiente, subieron a un autobús que los llevó a Tepic, en el estado de Nayarit sobre la costa del Pacifico, donde trabajaron brevemente para un circo cuyos dueños conocían a los hondureños.
Fue allí que Alemán y su esposo contrataron al contrabandista que finalmente los llevó al otro lado de la frontera.
Para finales de julio, la familia había llegado a Mexicali, una importante ciudad mexicana fronteriza con Calexico, California.
A la media noche a principios de agosto, el contrabandista llevó a la familia a un muro de unos 10 pies de alto que separa Mexicali de Calexico donde colocó una escalera portátil en el lado mexicano y otra en el lado estadounidense.
Marbyn, el marido de Alemán, fue el primero en subir y luego bajar por las escaleras para franquear el muro fronterizo.
Danna, de 12 años, siguió a su padre. Luego vino Keidy, de 10; seguido de Josué, de 5. El siguiente fue Selvin, de 2 años, que era asistido por el contrabandista; la siguiente fue Estefanni, de 15 años. La última fue Lena, quien se resbaló del lado estadounidense y cayó de la escalera, lastimándose las manos con moretones.
Miestras Alemán se recuperaba de la caída, un vehículo de la Patrulla Fronteriza se aproximó al sitio. El contrabandista rápidamente recogió las escaleras y se retiró al lado mexicano, donde un auto le esperaba.
En el lado de Calexico, en tanto, la familia pacientemente esperó a la Patrulla Fronteriza. Cuando los agentes finalmente los detuvieron, Alemán y Marbyn pidieron asilo.
Alemán fue liberada rápidamente y se le permitió viajar a Miami con sus hijos, pero tiene que portar en el tobillo un brazalete electrónico que monitorea sus movimientos. Su marido permanece detenido en Calexico.
“Estamos a salvo, pero aún no estamos juntos”, dijo Alemán, que extraña a su esposo.
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Esta historia fue publicada originalmente el 12 de septiembre de 2015, 6:08 p. m. with the headline "Familia hondureña llega a Miami tras cruzar frontera y pide ayuda para quedarse."