Peregrinos de Miami en viaje memorable para ver al Papa
Quizás alguien los cuidaba desde lo alto.
Un autobús de peregrinos de la Arquidiócesis de Miami dejó el Sur de la Florida a eso de las 11 a.m. del martes, entró en la Interestatal 95 y viajó hacia el norte por más de 1,000 millas sin congestiones de tránsito, sin encontrar una demora en una carretera famosa por ello.
Tuvieron dos rápidas escalas —sin cenas prolongadas— y vieron dos películas durante el camino. Algunas personas durmieron, la mayoría encontró difícil hacerlo.
Y a eso de las 5 a.m. del miércoles el grupo estaba en Washington, ocupando un territorio de primera categoría en la Avenida Constitution. El Jardín Sur de la Casa Blanca estaba frente a ellos, el Monumento a Washington detrás. El cielo aún estaba oscuro para la primera foto de grupo del día.
Y entonces esperaron. El papa Francisco no llegaría hasta dentro de seis horas. El grupo de 46 personas de la Arquidiócesis de Miami estaba acurrucado firmemente detrás de las barricadas de metal que separaban a las masas de la ruta del pontífice. Bromearon con los agentes de la policía que protegían la ruta. Colocaron su señal: “¡Te queremos! Bienvenido, papa Francisco”.
Pero no se movieron de su terreno papal de primera.
La hermana Iliana Aponte, de La Ermita de la Caridad, ha visto antes a otros papas: Juan Pablo II y Benedicto XVI, ambos en eventos de los Días Internacionales de la Juventud. Ella se aseguró de estar en el frente y tener uno de los mejores puntos en la calle.
“Después de tantas horas”, dijo la religiosa, “mejor que él sea bueno”.
Por todo el grupo de Miami, de varias personas de profundidad, comenzaron a unirse a la ruta del desfile admiradores, observadores y unos cuantos agitadores. Los vendedores ambulantes apelaban a la multitud con pregones constantes: “¡Camisetas del papa!” “¡Llévese su camiseta del papa!”
“¡Bánderas por un dólar!”
Para el grupo de Miami, era un evento divertido en un bello día. Pero que también portaba un profundo significado.
Teresita González, quien realiza trabajo apostólico para la arquidiócesis, también ha visto a los dos papas anteriores - incluyendo una visita a Miami de Juan Pablo II durante la cual cayó un diluvio. El mensaje y el estilo de los tres papas ha sido diferente. Con Francisco, ella dijo, su mensaje de sencillez y armonía es muy necesario.
“Habíamos estado perdiendo la ternura en nuestros líderes públicos”, agregó González. “Esto nos da una oportunidad para volver a ver eso”.
El mensaje de sencillez fue particularmente revelador para el obispo Fernando Isern, quien fue hasta el 2009 pastor en la Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes en el área de West Kendall. Entonces se convirtió en obispo de Pueblo, Colorado, antes de retirarse en el 2013 y regresar a Miami.
Como obispo emérito, Isern pudo haber tenido mayor acceso a la visita del papa que el viajar en un autobús y estar en la calle con miles de otros.
Isern encontró la experiencia “estimulante”.
“Decidí en el espíritu del papa Francisco estar con el pueblo, con las masas”, dijo Isern. “Lo importante es estar con los otros y compartir su entusiasmo. Fue digno de cada minuto del viaje por autobús”.
Después de más de seis horas de espera - y 24 horas después de su partida de Miami - las multitudes comenzaron a alborotarse. Las cámaras y los teléfonos inteligentes empezaron a aparecer por encima de las cabezas de las personas mientras el papa se acercaba en su vehículo especial.
Todo ocurrió en un instante. El grupo de Miami comenzó de inmediato a inspeccionar y compartir fotos. Monica Lauzurique tenía una de las mejores - y alguien tomó una foto de su foto digital.
Sin embargo, el día no había terminado. En las próximas 24 horas, el grupo tenía programado ver otros dos eventos papales. El autobús no comenzaría el regreso a casa sino hasta las 3:30 p.m. del jueves. Viajará durante la noche y llegará el viernes al mediodía a Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de septiembre de 2015, 7:57 p. m. with the headline "Peregrinos de Miami en viaje memorable para ver al Papa."