Sur de la Florida

Llega la ayuda al sur de Bahamas, afectado por el huracán Joaquín


Un oficial de la policía de Bahamas ayuda a evacuar a la anciana Elizabeth Ferguson desde Crooked Island, el sábado 10 de octubre.
Un oficial de la policía de Bahamas ayuda a evacuar a la anciana Elizabeth Ferguson desde Crooked Island, el sábado 10 de octubre. pportal@miamiherald.com

Los turistas con bolsas de la empresa de centros turísticos Sandals Resorts se acomodaban el sábado en un avión de Delta Connection con destino a Atlanta, sin percatarse de la actividad bajo implacable sol al otro extremo de este aeropuerto de una sola pista.

Tres ministros del gobierno bahameño estaban en medio de un grupo de trabajadores de la Cruz Roja que empacaban agua embotellada, generadores eléctricos, pañales y alimentos en un avión de hélice de cinco asientos que se dirigía al sur, a la zona golpeada por el huracán Joaquín.

Los envíos de suministros de emergencias se prolongaron todo el día, una semana después que el huracán Joaquín se convirtió repentinamente en una tormenta de Categoría 4 en un extremo de esta nación, formada por un archipiélago de 700 islas, y devastó varias de las llamadas Islas Out, donde viven unas 6,000 personas.

“Esa es la peculiaridad de un archipiélago. Hay que enviar suministros”, dijo la ministra de Servicios Financieros, Hope Strachan, mientras ayuda a pasar los insumos de mano en mano de un camión hasta uno de los 10 vuelos de avituallamiento que salieron ese día.

Milagrosamente, ningún bahameño murió a causa del huracán Joaquín, que no tocó la mayor parte del importantísimo sector turístico de las islas, aunque provocó el hundimiento el carguero estadounidense El Faro y la desaparición de sus 33 tripulantes. Pero una cifra elevada de bahameños quedaron sin casa, y los peligros de salud y daños a la infraestructura son fuertes en el grupo de siete islas llamado Family Islands: Acklins, Crooked, San Salvador, Long Island, Rum Cay, Mayaguana y Ragged Island. Así las cosas, por el momento los suministros de emergencia “son una solución a las necesidades del momento, hasta que reparemos estas viviendas”, dijo Strachan.

Las amenazas a la salud pública en estas islas son las aguas estancadas, los restos en descomposición de animales como cabras y perros, así como la contaminación de tierras de labranza con agua de mar, dijo Bernard Swann, jefe de Bomberos de Exuma, quien dijo que la operación de asistencia era una colaboración verdadera entre Estados Unidos y las Bahamas.

Un día después que Joaquín toco tierra, cinco bomberos del Condado Palm Beach con vínculos con la comunidad anglicana local llegaron para manejar la logística a nombre de pilotos de aviones pequeños que llevaban suministros donados al sur y trasladaban evacuados al norte. “Tropic Ocean hizo la mayoría de los vuelos”, dijo Swann con una saludable dosis de respeto para la pequeña empresa de Fort Lauderdale, propiedad e Rob Ceravolo, ex piloto de la Marina, que interrumpió sus operaciones comerciales al norte de las Bahamas y comenzó a realizar vuelos de asistencia al sur.

En un caso, los pilotos Kenneth White y Holt Lindenberger, de Tropic Ocean Airways, amarizaron un hidroavión junto a Long Island para llevar literalmente en brazos al aparato a una pareja de bahameños de más de 90 años a Exuma. Los dos ancianos quedaron varados cuando Joaquín golpeó la zona. Las personas que los cuidaban en su casa habían huido debido a la tormenta y también quedaron separados de una hija al otro lado de la isla, que tiene 80 millas de largo.

“Estaban más asustados que otra cosa”, dijo White, quien reportó que la casa del matrimonio quedó destrozada y que no hablaron una palabra en el vuelo de una hora a Exuma. Ahora están en Nassau con familiares y se informa que están bien, según Patrice Rolle, coordinadora de la Cruz Roja de las Bahamas en el Aeropuerto de Exuma, quien recibió el vuelo de Tropic Ocean.

“Este huracán sorprendió a las Bahamas, no tuvimos tiempo de prepararnos”, dijo Rolle, quien agregó que Exuma y los lujosos cayos de los alrededores sólo sufrieron lluvias y vientos débiles, lo que salvó las islas privadas de los ricos y famosos — Tyler Perry, Johnny Depp y David Copperfield, entre ellos— incluso mientras Long Island, donde vive desde hace mucho la familia Knowles, entre ellos Beyoncé, recibió un embate tan fuerte que las aguas del mar la dividieron en dos.

La gente de la zona les dice las Islas Family porque la mayoría de sus habitantes son retirados bahameños que vienen de Nassau u otras de las islas más grandes para establecer pequeñas operaciones de pesca y agricultura. Las Family Islands están habitadas “por personas muy jóvenes y muy mayores”, dijo Swann, el jefe de bomberos, porque algunos viven allí con sus nietos, debido a que los padres todavía trabajan en el norte.

Ahora, dijo, hay animales muertos y aguas negras estancadas. “Hay que ayudarlos de una manera u otra”.

El turismo sufrió poco, Joy Jibrilu, directora general del Ministerio de Turismo, en un receso de su labor de dirigir los suministros a los vuelos hacia el sur.

“Afortunadamente para nosotros, [el huracán golpeó] en las islas del sur, donde las instalaciones turísticas estaban cerradas por renovaciones y preparándose para la temporada alta”, dijo.

El Club Med de San Salvador ha demorado dos meses su reapertura, hasta el 20 de diciembre, para reparar techos y jardines, y reanudar los servicios. Dos hoteles boutique de Crooked Island que son populares entre los turistas europeos —Riding Rock y Tranquility on the Bay— sufrieron mayores daños y habrá que resconstruirlos, dijo.

Durante la tormenta, dijo Jibrilu, el dueño de Tranquility Bay, Bernard Ferguson “observó la desintegración de la instalación”, y pasó 30 horas resguardado en un camión con cinco persona más hasta que pasó la tormenta.

En Crooked Island el sábado por la noche, varias retroexcavadoras que llegaron al lugar antes de Joaquín para trabajar en una marina, limpiaban de escombros en las ruinas de un albergue junto a la pista Pittstown Point cuando dos pilotos de la Florida aterrizaron procedentes de Exuma. Entonces se dedicaron a descargar suministros —agua, galletas, papel higiénico y otros artículos de primera necesidad— cerca de los escombros junto a la pista.

Estos fueron los últimos vuelos de asistencia del día desde y hacia Exuma. En un momento, los ministros bahameños, todavía asombrados ante la ferocidad de la tormenta, pero también con su magnanimidad, se reunieron a orar por el regreso seguro de los pilotos.

“Gracias a Dios que nadie murió”, dijo el ministro de Turismo, Obie Wilchcombe, contento con la yuxtaposición de la actividad de asistencia y el ir y venir de los turistas. “Las regiones central y norte de las Bahamas siguen funcionando normalmente. La gente viene y disfruta. Somos muy afortunados. Somos un país que reza”.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de octubre de 2015, 8:30 p. m. with the headline "Llega la ayuda al sur de Bahamas, afectado por el huracán Joaquín."

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