Las mujeres latinas son las peores pagadas en Estados Unidos
Tres años después de empezar a trabajar en una sucursal de Miami-Dade de una popular cadena de tiendas de venta al por mayor, Marie Johnson escaló hasta un puesto de supervisora. El salario de la madre soltera de dos niños ahora es más alto, lo que ha facilitado su vida en el último año, desde que fue ascendida.
Pero Johnson no pudo evitar el enojo al enterarse de que un colega que ocupó recientemente un puesto de supervisor gana casi $5,000 más que ella. Esto a pesar de que ambos tienen trayectorias similares en sus empleos, aseguró Johnson, quien pidió ser identificada con un seudónimo por temor a perder su trabajo.
“No te equivoques, no es que quiera que mi colega gane menos. Lo que creo es que si su trabajo vale lo que le pagan, entonces a mí deberían pagarme lo mismo. Hacemos lo mismo y yo he estado aquí por más tiempo”, dijo Johnson. “Para yo llegar a ganar lo que gana mi colega, ni sé cuántos años tendrían que pasar”.
Johnson no está sola. De acuerdo con análisis de cifras del censo publicados recientemente, la llamada brecha salarial entre hombres y mujeres se está cerrando, pero podrían pasar varias décadas antes de que se alcance la igualdad de salarios en Estados Unidos. En el 2014, como promedio, una mujer que trabajó a tiempo completo todo el año ganó 78.6 centavos por cada $1 que gana un hombre blanco. Entre las afroamericanas y latinas la cifra es aún más baja: las mujeres negras ganan unos 64 centavos y las latinas unos 56 centavos por cada $1 que gana un hombre blanco.
Los números generales muestran un incremento de un centavo con respecto al 2013.
De acuerdo con los datos del censo las mujeres ganan menos en todas las industrias, desde servicios como hoteles y restaurantes hasta puestos gerenciales. Además, los empleos en industrias dominadas por mujeres, como enfermería y otras áreas de cuidado de salud, son menos pagados.
Se proyecta que la brecha salarial cierre en el 2059, pero algunos legisladores y activistas a favor de los derechos de las mujeres opinan que Estados Unidos no puede esperar más de cuatro décadas para alcanzar la igualdad.
“La igualdad salarial es una parte crítica para la seguridad económica de las mujeres”, dijo Marilyn Fizer March, directora ejecutiva de The Women’s Fund, en Miami-Dade. “Si las mujeres alcanzan seguridad económica, esto les permitirá llevar una vida libre de violencia, tener más acceso a cuidados de salud para ellas y sus familias. Además, más oportunidades de liderazgo se presentan para las mujeres que gozan de seguridad económica”.
En Florida
La noticia esperanzadora, según un reporte del Institute Women’s Policy Research de este año, es que Florida se proyecta como el primer estado que cerraría la brecha entre los sueldos de hombres y mujeres. La mala noticia es que habría que esperar hasta el 2038 –casi 20 años antes que en el resto del país –para lograr la igualdad salarial a nivel estatal.
Además el cierre de la brecha en Florida no significaría que los salarios mejorarán para todos, sino que los salarios de los hombres bajarán o se estancarán. En promedio, las mujeres en la Florida ganan 85 centavos por cada dólar que gana un hombre blanco, o sea, unos 7 centavos más que el promedio nacional. Pero esta cifra se debe a que los salarios en general son bajos en Florida y los sueldos de los hombres han disminuido con el descenso de varias industrias, de acuerdo con el estudio del Instituto – que analiza datos del censo y las tendencias actuales de cada estado.
En el 2013, el salario promedio de las mujeres floridanas fue $34,000 mientras que a nivel nacional fue de $38,000. Para los hombres del Estado del Sol el salario promedio fue de $40,000, comparado con $48,000 a nivel nacional.
Las latinas, motor del hogar
Entre las mujeres latinas el promedio de sueldo anual nacional es de poco más de $30,000. En Florida es de $29,000.
A nivel nacional, las mujeres latinas que trabajan a tiempo completo todo el año ganan unos $21,000 menos que los hombres blancos no hispanos –el grupo mejor pagado del país.
La tendencia es preocupante, de acuerdo con activistas e investigadores, ya que las mujeres latinas son un motor económico importante en Estados Unidos. Las latinas son cabeza del hogar de 2.8 millones de familias en EEUU, y 40 por ciento de estos hogares viven bajo el nivel de pobreza, de acuerdo con un reporte del Center for American Progress publicado en el 2012. Mientras, 40 por ciento de las latinas casadas aportan la mitad del ingreso de sus hogares.
Si las mujeres alcanzan seguridad económica, esto les permitirá llevar una vida libre de violencia, tener más acceso a cuidados de salud para ellas y su familia.
Marilyn Fizer March
directora ejecutiva, The Women’s Fund, Miami-Dade“El futuro de este país está intrínsecamente ligado al futuro de la comunidad latina –especialmente de las mujeres latinas. Como las trabajadoras menos pagadas las latinas están perdiendo $23,279 al año”, dijo en un comunicado Linda T. Sánchez, congresista de California y presidenta del Caucus Hispano del Congreso, con motivo de la conmemoración el 8 de octubre del Día de Igualdad Salarial de las Latinas.
De acuerdo con un análisis de National Women’s Law Center, las mujeres latinas deben trabajar unos 21 meses para ganar (en promedio) la misma cantidad de dinero que un hombre blanco gana en un año.
En Miami-Dade, donde un 66 por ciento de la población es latina y una gran parte de esta son mujeres inmigrantes, la desigualdad de sueldos tiene un gran impacto, dijo Fizer March, de The Women’s Fund.
“En el condado Miami-Dade tenemos muchas mujeres inmigrantes que están llegando a Estados Unidos sin ningún apoyo, lo cual dificulta aún más su acceso a recursos y oportunidades, y creo que esto afecta profundamente nuestra economía y nuestra estabilidad”, opinó Fizer March.
El reporte del Institute for Women’s Policy Research, que analiza datos del American Community Survey, que provienen del censo, concluye que las mujeres inmigrantes tienen menos oportunidades de entrar a la fuerza laborar y ocupar puestos administrativos, que requieran una educación superior. Los retos son mayores para aquellas que no hablan el inglés con fluidez o que son indocumentadas. La mayoría ocupan los empleos menos pagados, como en la industria de servicios –que emplea a un 32 por ciento de las mujeres inmigrantes.
Círculo vicioso
El ciclo es difícil de romper. Los salarios más bajos contribuyen a que las mujeres tengan menos acceso a seguridad alimenticia, cuidados de salud y educación superior que les permita obtener la preparación para escalar en sus respectivos campos laborales.
Aun cuando las mujeres logran escalar, en la cima suelen encontrarse con la desigualdad. Solo el 14 por ciento de los puestos ejecutivos en las compañías estadounidenses son ocupados por mujeres, de acuerdo con un análisis de CNNMoney. Apenas 24 de las 500 compañías más importantes del país, tienen directoras ejecutivas. Estas altas ejecutivas ganan un tercio o menos del salario de sus colegas hombres, según el análisis.
Una de las industrias que más mujeres emplea, la de servicios de restaurantes –5.5 millones de mujeres y 5.1 millones de hombres– agrupa también algunos de los trabajos menos pagados. La media de pago por hora en la industria de restaurantes es de $10 incluyendo propinas. En otras industrias es $18.
En el campo de los cuidados de salud, un estudio de la Universidad de California San Francisco determinó que los enfermeros registrados ganan hasta $5,000 más al año que sus colegas mujeres, en la mayoría de los niveles, áreas de especialidad y puestos de trabajo. La brecha no ha disminuido en 30 años y es especialmente notable porque las mujeres son la mayoría de empleados en esta industria. Unas 2.5 millones de mujeres se ven afectadas por esta disparidad.
La desigualdad persiste incluso en campos laborales que sorprenden a algunos, como a Sandra Peña (nombre ficticio), quien ocupa un alto puesto en una organización sin fines de lucro del sur de la Florida. Peña opinó que ya que el trabajo de estas entidades consiste en dar servicio a los desprotegidos y abogar por la igualdad, le parece irónico que también en esa área existan marcadas diferencias salariales entre hombres y mujeres.
“Es aún más evidente, en mi opinión, porque muchas estamos conscientes de que estas injusticias existen. Y cuando ves que un compañero de trabajo con un puesto por debajo del tuyo gana más que tú, me causa malestar”, dijo Peña.
“Entonces por eso es que los salarios siempre son un tema reservado, del que nadie habla abiertamente en las empresas. Muchas [empresas] incluyen cláusulas que prohíben discutir salarios entre compañeros de trabajo. Y así nadie tiene una idea clara de cómo van las desigualdades y favoritismos”.
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ASPECTOS LEGALES
A pesar de que la discriminación por género a la hora de contratar y pagar a un empleado es ilegal, es difícil documentar y argumentar los casos. Las personas que se consideran víctimas de discriminación salarial deben demostrar que están recibiendo menos ingresos por un trabajo que requiere las mismas habilidades y responsabilidades, y que trabajan en condiciones similares a las de quien recibe más pago.
Las diferencias en pagos se justifican si existe un sistema de antigüedad, de méritos, de medida de cantidad y calidad de producción, o cualquier otro “factor razonable”, de acuerdo con las leyes de la Florida que abordan la igualdad salarial.
A NIVEL FEDERAL
La propuesta de ley Paycheck Fairness Act añadiría protecciones legales a la Ley de Igualdad de Salarios de 1963 y a la Ley de Estándares Laborales Justos, para abordar más directamente la desigualdad de salarios entre hombres y mujeres.
Con estos cambios la ley requeriría que los empleadores demuestren que la diferencia de pagos está basada en factores ajenos al género; prohibiría las represalias hacia los empleados que indaguen sobre las prácticas salariales de los empleadores o den a conocer sus sueldos a otros; permitiría comparaciones razonables entre empleados para determinar los sueldos justos; y reforzaría los castigos por violaciones a las leyes de igualdad de pagos.
La Cámara de Representantes aprobó la propuesta en el 2009, pero el proyecto no logró ser aprobada en el Senado, en el 2010. Los votos están divididos por partidos, con los demócratas a favor –la ley fue presentada por una legisladora demócrata– y una mayoría republicana en contra.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de octubre de 2015, 2:01 p. m. with the headline "Las mujeres latinas son las peores pagadas en Estados Unidos."