Derrota lleva a los demócratas a la reflexión
Desmoralizados tras sus brutales derrotas en las elecciones legislativas, los demócratas de la Florida están una vez más batallando entre sí y ahora enfrentan un reto aún más difícil: el de reagrupar sus fuerzas.
“Es duro. Es terrible. Es deprimente”, dijo Allison Tant, presidenta del Partido Demócrata de la Florida, la cual promete seguir adelante y terminar su mandato de cuatro años. “Pero yo no voy a renunciar simplemente porque la cosa se ha puesto más dura. Yo no soy así”.
Las explicaciones de los demócratas son muchas: no hubo suficiente dinero, no hubo suficientes buenos candidatos, y su mensaje no estuvo lo bastante centrado, sobre todo para los votantes independientes.
Tant anunció el jueves la creación de un equipo de trabajo encabezado por el senador federal Bill Nelson para atacar la flaqueza más evidente del partido: su fracaso en cuanto a reclutar candidatos capacitados y bien financiados para la Legislatura, el Congreso y los puestos del gobierno estatal.
Pero en lugar de unirse, algunos demócratas están acusándose unos a otros y buscando un chivo expiatorio.
Su blanco es el representante estatal Mark Pafford, un legislador de suaves modales de West Palm Beach que ya fue electo por sus colegas para encabezar el grupo de los 30 miembros demócratas de la Cámara de Representantes en los próximos dos años. Humillados por las derrotas de la semana pasada, algunos demócratas quieren reemplazar a Pafford con el representante Dwayne Taylor de Daytona Beach.
Tant está furiosa ante lo que ella describe como un “circo”, y está llamando “llorones” a los críticos de Pafford en vísperas de una votación pública el lunes en Tallahassee.
“Estoy muy cansada de todo este pelotón de fusilamiento circular”, dijo Tant, golpeando con el puño una mesa de conferencias, en entrevista con el Times/Herald. “Estoy lista para que se acabe la lloradera de una vez”.
Los republicanos están regodeándose ante el último episodio de división interna de los demócratas.
“Es una pelea a puñetazos en una cabina telefónica”, dijo el estratega y cabildero republicano J.M. “Mac” Stipanovich, quien ha estado en los dos lados de enormes batallas políticas. “Cuando no son más que un puñado, tienen que unirse hombro con hombro”.
Para los demócratas de la Florida, las cosas no pueden estar peor.
Cuando más convencidos estaban de que tenían al gobernador Rick Scott en una posición vulnerable contra las sogas del cuadrilátero, los demócratas perdieron por quinta vez consecutiva su campaña por el puesto de gobernador. Los estrategas del partido opinan de que eso fue en gran medida el resultado de que Scott contaba con muchos más fondos, incluyendo $12.8 millones de su propio bolsillo en la recta final para pagar por sus anuncios televisivos atacando a Charlie Crist.
Pero los tres titulares republicanos en los puestos del Gabinete estatal derrotaron aplastantemente a sus débiles retadores demócratas, y cinco demócratas en la Cámara estatal fueron depuestos, lo cual dio a los republicanos una mayoría abrumadora de 80 escaños en la Cámara de 120 miembros, con dos escaños que quedaron vacantes.
El éxito estelar de los demócratas fue Gwen Graham, una candidata novata que derrotó al representante federal republicano Southerland en un distrito congresual de 14 condados que cubre gran parte del Panhandle.
Entre las críticas generales sobre fallos estratégicos, Tant afirma que los encuestadores y contratistas futuros serán contratados en competencia abierta. Dijo además que la Florida necesita un grupo de estudio demócrata que ayude a elaborar medidas para ayudar a las familias trabajadoras, y quiere saber por qué es tan difícil conseguir que los votantes de base acudan a las urnas para las elecciones legislativas en el sur de la Florida.
Christian Ulvert de Miami, estratega demócrata de la Cámara, concluyó que los votantes hispanos se sintieron ofendidos sobre todo por los constantes anuncios negativos en la televisión, sugiriendo que esa fue la razón de que la participación electoral en Miami-Dade estuvo 10 puntos por debajo del promedio a nivel estatal.
“El alto nivel de negatividad los hizo retirarse”, dijo Ulvert.
Alan Clendenin de Tampa, el primer vicepresidente del partido estatal, dijo que la elección había sido un “fracaso catastrófico” por parte de los demócratas. Afirmó que los republicanos son mucho mejores en relacionarse con los votantes entre una elección y otra, mientras que los demócratas se aparecen a la hora de las elecciones.
“No podemos ser el circo que llega al pueblo, planta una carpa y luego, cuando terminan las elecciones, cierra la carpa y se va”, dijo Clendenin.
El representante Dwight Dudley, demócrata de St. Petersburg, quien ganó la reelección mientras otros a su alrededor la perdían, dijo que los demócratas no hablan lo suficiente sobre temas que afectan al bolsillo de los votantes tales como el alza de los precios de la energía y los seguros a la propiedad, especialmente la tarifa para la planta nuclear de Duke Energy con la cual él hizo campaña hasta la victoria de su reelección.
“Nosotros deberíamos ser los líderes de la reforma de los seguros”, dijo Dudley.
La decisión por parte de los demócratas de la Florida de apoyar al rebautizado Crist, ex republicano e independiente, dio al partido un candidato de renombre. Pero también demostró como nunca antes la superficialidad del partido y su incapacidad para crear sus propios candidatos desde la base.
Steve Schale, estratega de Crist que trabajó en las dos exitosas campañas del presidente Barack Obama en la Florida, denegó directamente la idea generalizada de que Crist perdió debido a una asistencia demócrata mediocre a las urnas en el sur de la Florida.
El hizo notar que, en Miami-Dade y Broward combinados, Crist consiguió 77,000 votos más que Alex Sink hace cuatro años, mientras que el total de votos por Scott en los dos condados se mantuvo aproximadamente el mismo.
El problema, dijo Schale, es que Scott y los republicanos contaban con suficiente dinero para competir en todas partes, mientras que Crist y los demócratas tuvieron que decidirse por dos o tres campos de batalla y tratar de competir con la campaña de saturación televisiva de Scott. Eso permitió a Scott aumentar sus números a lo largo de la Interstatal 10, una región de confiable tendencia republicana que va de Pensacola a Jacksonville, áreas donde Crist ni siquiera pudo permitirse poner anuncios en la televisión.
Crist recaudó alrededor de $45 millones. Schale dijo que él hubiera necesitado $60 millones para ganar.
“Todas esas cosas que quieres hacer, no puedes hacerlas cuando ellos están gastando tres veces más que tú en la televisión”, dijo Schale. “Tuvimos que cortarnos el brazo izquierdo y guardar la esperanza de no morir desangrados”.
Schale dijo que los demócratas tienen que buscar una manera de neutralizar la superioridad abrumadora de recaudación de fondos de los republicanos en las elecciones legislativas.
“No se puede ganar elecciones si tu rival gasta mucho más que tú, como nos pasó”, dijo Schale. “Esta es la realidad”.
Tant, la presidenta del partido, dijo que la misión fundamental de los demócratas no cambiará: la de hablar por las personas que no tienen voz.
“Lo que yo vine a hacer aquí fue defender a la gente que está pasando trabajo”, dijo.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de noviembre de 2014, 6:37 p. m. with the headline "Derrota lleva a los demócratas a la reflexión."