Sur de la Florida

Medidas de inmigración generan emociones encontradas en Miami


Carlos Hurtado, de nueve años, durante la reunión para ver el anuncio del presidente Barack Obama a las afueras de la oficina de la Coalición de Inmigrantes de Florida (FLIC), en Miami.
Carlos Hurtado, de nueve años, durante la reunión para ver el anuncio del presidente Barack Obama a las afueras de la oficina de la Coalición de Inmigrantes de Florida (FLIC), en Miami. Especial/el Nuevo Herald

El anuncio del presidente Barack Obama sobre las acciones ejecutivas que adoptará para legalizar temporalmente a millones de indocumentados en el país fue recibido con júbilo por activistas comunitarios de Miami, pero criticado por los congresistas republicanos del sur de la Florida, Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz Balart.

“Aunque estamos de acuerdo en los méritos de algunas de las medidas anunciadas, la orden ejecutiva del presidente dificulta más la posibilidad de aprobar una solución de sentido común al disfuncional sistema de inmigración de nuestro país”, dijeron Ros-Lehtinen y Díaz Balart en un comunicado conjunto.

“Seguimos creyendo que debemos encontrar una solución legislativa bipartidista para fortalecer nuestras fronteras, ofrecer una solución permanente y humana a quienes están viviendo en las sombras, apegarnos al imperio de la ley, modernizar nuestros anticuado sistema de visas e impulsar la economía. La orden ejecutiva del presidente no consigue nada de esto”, agregaron.

Los congresistas, que han estado entre los principales impulsores de una reforma migratoria en la Cámara de Representantes, advirtieron además que la acción del presidente Obama “desafortunadamente dividirá más al país”.

Pero el arzobispo de Miami, Thomas Wenski, expresó su beneplácito ante el anuncio hecho por Obama durante una alocución desde la Casa Blanca.

“Creo que este es un paso importante. Esto es lo que estaba telegrafiando por un par de semanas. Va a afectar a un buen número de personas y darles alivio, lo que es positivo, y los pone una especie de patrón de espera para que después ellos puedan llegar a una vía de ciudadanía y residencia permanente. Sólo necesitamos que el Congreso actúe”, dijo Wenski tras ver el mensaje presidencial durante una gala de Catholic Legal Services en Parrot Jungle.

“El Congreso todavía tiene que actuar y realizar una reforma de inmigración integral. No hay razón por la que esto deba detener al congreso para hacerlo. En este momento, las personas viven con temor de un llamado a la puerta que pudiera alejarlos de sus familias. Tienen miedo de una redada de inmigración en su sitio de trabajo y eso simplemente no es (el espíritu) americano”, agregó.

La activista Nora Sándigo, de Fraternidad Americana, consideró por su parte que la acción ejecutiva es algo “maravilloso”.

“Este día es histórico porque es un día lleno de bendiciones para millones de familias y millones de niños que van a tener la tranquilidad de poder levantarse, comer, ir a la escuela y dormir en paz, sin tanta zozobra y angustia que ha marcado sus vidas terriblemente por tantos años, porque temían que sus padres fueran deportados o porque les han deportado a sus padres”, dijo Sándigo, quien es la tutora legal de decenas de menores que se han quedado solos en el país.

“Es un gran avance en la dirección correcta. Tengo mucha esperanza de que el Congreso reaccionará eventualmente. Pero por ahora lo que ha sucedido hoy es grandioso”.

Yeisy Alcántara, una indocumentada hondureña que lleva ocho años en Estados Unidos y que tiene dos hijas estadounidenses, estaba reunida con Sándigo y otras familias mirando por televisión en Kendall el anuncio del presidente.

Su esposo Francisco José Martínez, quien de acuerdo con Alcántara no tiene un historial delictivo, está detenido en un centro para indocumentados esperando por su deportación.

Alcántara dijo que espera que ahora su esposo pueda salir en libertad. “Todavía no lo puedo creer, estoy temblando”, dijo Alcántara con la voz entrecortada.

En otra parte de la ciudad, María Bilbao, una madre argentina que hace 15 años reside en Miami, se tomó el rostro y empezó a llorar tras escuchar el anuncio del presidente Obama.

“Estoy muy contenta porque esta medida me cambia la vida”, dijo Bilbao cuyo hijo de 23 años es un residente legal, lo cual le permite ser parte de los casi cinco millones de beneficiarios de la nueva medida.

Sin embargo, Bilbao, quien acudió con más de un centenar de personas a ver el mensaje presidencial en una pantalla gigante instalada en el estacionamiento de la Coalición de Inmigrantes de Florida (FLIC), en Miami, no pudo ocultar su desilusión por la suerte de otros inmigrantes.

Al costado de Bilbao estaba su amiga Sandra, también argentina y madre de dos jóvenes “soñadores” o dreamers, como se les llama a los jóvenes que recientemente fueron beneficiados con medidas para garantizar su permanencia legal en el país.

“Ella [Sandra] lleva 15 años como yo en Estados Unidos viviendo con el mismo miedo de quienes no tenemos papeles”, dijo Bilbao. “Teníamos la esperanza de que con esta medida ella calificaría, pero no fue así. Y verla llorar me mata”.

El hondureño Carlos Núñez, un obrero de construcción de 39 años, fue otro de los que acudió a escuchar el mensaje presidencial fuera de la sede de la FLIC.

“Me siento decepcionado”, dijo Núñez. “Esperaba que el presidente nos incluyera a quienes somos padres de dreamers. Yo tengo dos hijos dreamers, pero tendré que seguir viviendo en la sombra”.

Para la argentina Viviana Ivalo, quien lleva 14 años indocumentada en Miami, la historia fue otra: “podré calificar para tener papeles porque mi hijo es residente legal”.

Al encuentro acudieron decenas de personas que apoyan a los indocumentados. Uno de ellos es Wilfredo Mendoza, un puertorriqueño que hace cinco años hizo una huelga de hambre para que no deportaran a su esposa, la peruana Juana Mariñas.

“A mí me tocó muy de cerca el problema que viven las personas sin papeles”, dijo Mendoza. “Poco después de que me casé con Juanita la querían deportar, y a partir de ahí comprendí el gran problema que viven millones de personas en nuestro país. Por eso hice una huelga de hambre en Homestead y felizmente pude lograr que no la deportaran”.

La ecuatoriana Grace Toapanta, activista de Dreamers Moms, dijo que aunque se alegraba por la medida presidencial seguirá levantando la voz para que millones de personas que permanecerán en la sombra sean beneficiadas con nuevas medidas.

“Nuestra meta debe ser trabajar para que el último de los 11 millones de indocumentados pueda vivir sin temor a ser deportado”, dijo Toapanta.

El reportero del Miami Herald Matias Ocner contribuyó con esta información.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de noviembre de 2014, 9:51 p. m. with the headline "Medidas de inmigración generan emociones encontradas en Miami."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA