Víctima del tiroteo en FSU describe su odisea en la balacera
La primera bala le dio a la bicicleta de Elijah Vélez.
Ocurrió justo antes de las 12:30 a.m. del jueves, y el estudiante de primer año de la Universidad Estatal de la Florida (FSU) estaba terminando un trabajo de inglés. El salió a la fría noche de noviembre, caminó hasta el parqueo de bicicletas y fue a montarse en la suya.
Fue entonces que vio al pistolero.
“El atacó a las dos personas que estaban de pie delante de mí, y después de eso me atacó a mí”, recordó Vélez.
En entrevista exclusiva con el Herald/Times, Vélez volvió a contar los terribles momentos en que se vio cara a cara con Myron May, el hombre de 31 años que fue a disparar el jueves a FSU antes de ser muerto por la policía.
Vélez, de 18 años, vecino de Miramar, fue una de las dos víctimas identificadas el viernes. La otra, Farhan Ahmed, de 21 años, estaba en condición grave en el Tallahassee Memorial Hospital.
Nathan Scott, de 30 años, empleado de la biblioteca, había sido identificado el jueves. El permanece en condición estable en el Tallahassee Memorial.
Cuando Vélez notó la presencia de May, el pistolero abrió fuego. La bala rebotó en la bicicleta de Vélez y lo lanzó al suelo. Un segundo disparo picó más cerca, rozándole el costado cerca del estómago.
Vélez se subió de nuevo a su bicicleta. Instintivamente, echó un vistazo a su espalda.
“Lo único que vi fue que, cuando todo el mundo salía corriendo de la biblioteca, [el pistolero] se sentó en el banco y los estaba esperando”, dijo.
Mientras los estudiantes huían de la biblioteca, Vélez pedaleó hasta su dormitorio. El encontró a su consejero residente y a un policía.
Vélez se graduó de la secundaria Everglades High y estudia bioquímica en FSU. Dijo que estaba asombrado de que algo así sucediera durante su primer año en la universidad.
“Definitivamente, fue algo terrorífico”, dijo.
El se sentía bien el viernes, dijo. “No sentí nada durante [el tiroteo]”, dijo.
El viernes por la noche, Vélez tomó un ómnibus con destino al condado Broward.
“Voy de vuelta a casa para estar con mi familia”, dijo a un reportero desde el bus, y agregó que piensa quedarse hasta después del Día de Acción de Gracias.
El calificó el tiroteo de un suceso fuera de lo común, y dijo que no tenía intención alguna de transferirse de escuela. No obstante, admite que le ha sido difícil procesar lo ocurrido esa noche.
“Trato de no pensar en eso, y de no revivir lo ocurrido en mi mente”, dijo.
Vélez y las demás víctimas fueron identificados el mismo día en que salieron a relucir más detalles perturbadores acerca de May.
Horas antes de abrir fuego en la Biblioteca Strozier de FSU en la madrugada del jueves, May envió por correo al menos 10 paquetes a conocidos suyos con la esperanza de que ellos revelaran lo que él consideraba que era una conspiración en contra suya.
Uno de esos paquetes fue enviado a Houston e interceptado por investigadores federales en la mañana del viernes, dijo la agente especial del FBI Shauna Dunlap al Times/Herald.
Dunlap dijo que el Departamento de Policía de Tallahassee es todavía la agencia a cargo de la investigación de modo que ella no podía revelar muchos detalles, pero el paquete no contenía “nada de peligro para el público”. Ella no quiso decir si había sido enviado a una dirección residencial o comercial.
No está claro a quién May envió los paquetes, pero varias personas fueron advertidas de que podrían recibir pronto algo en el correo.
Joe Paul, de Alexandria, Virginia, dijo el viernes a los medios de prensa que lo había llamado un inspector postal alertándolo de que había recibido un paquete. Dijo que no le habían dicho qué contenía, excepto que no era peligroso.
Paul dijo a CNN que May le había pedido a él y a otras ocho personas su dirección postal en un mensaje de Facebook del 15 de noviembre.
“Yo pensé que se trataba de una invitación de bodas o algo así”, dijo. “El miércoles a las 9:53 [p.m.], él dijo que todos nosotros deberíamos recibir nuestros paquetes el viernes. Ahí me fue a dormir y me desperté con la tragedia andando”.
Agentes de la policía dijeron a Abigail Taunton que estuviera al tanto de cualquier paquete que llegara por correo en los próximos días, dijo su hija al Times/Herald.
“Le dijeron que, si recibe algún paquete, lo reporte de inmediato a las autoridades”, dijo Diana Taunton el viernes al mediodía. “Pero hasta el momento no hgemos recibido nada”.
Además, NBC reportó que May había enviado varios correos electrónicos y mensajes de texto y hecho llamadas telefónicas diciendo que creía que “acechadores” del gobierno lo estaban acosando y usando un “arma de energía directa” para hacerle daño.
En un mensaje de voz, dijo a un conocido suyo: “Yo no quiero morir en vano”.
May se graduó de FSU en el 2005 y se recibió de leyes en la Universidad de Texas Tech. El trabajó como abogado en Texas y Nuevo México antes de regresar hace tres semanas a la Florida. El tiene familia en Ohio, donde nació.
May puso en su página de Facebook enlaces a páginas sobre información sobre la lectura de mentes por parte del gobierno, y creía que el gobierno lo estaba espiando. El hizo declaraciones incoherentes a la policía y a una ex novia suya. El renunció de pronto a su trabajo y regresó a la Florida, donde se estaba quedando en casa de amigos suyos sin dejar traslucir nada sobre sus planes violentos hasta la madrugada del jueves, cuando regresó a su alma máter.
La policía dijo que May estaba en un “estado de crisis” alimentado por la paranoia cuando se apareció en la biblioteca de FSU con una pistola semiautomática calibre .380.
Investigadores estaban además estudiando evidencia en la biblioteca, donde se recogió 30 proyectiles el jueves para pruebas balísticas.
El viernes, el fiscal estatal del Condado Leon Willie Meggs afirmó que las tres víctimas habían sido heridas cuando llegó la policía.
David Perry, jefe de policía de FSU, dijo asimismo el viernes que “no había evidencia alguna” de que ninguna de las víctimas hubiera recibido un disparo de los agentes que acudieron a causa de los reportes de un pistolero abriendo fuego en la biblioteca principal del recinto universitario.
Meggs dijo que su departamento llevará a cabo una investigación de gran jurado del tiroteo — como se hace con todos los tiroteos policiales— en cosa de un mes. Hasta el momento, Meggs dijo que los disparos de la policía parecían justificados.
“(La policía) estaba recibiendo disparos, y ellos respondieron a los tiros”, dijo Meggs cuando le preguntaron quién había disparado primero.
Escriba a Kathleen McGrory al kmcgrory@MiamiHerald.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de noviembre de 2014, 10:59 p. m. with the headline "Víctima del tiroteo en FSU describe su odisea en la balacera."