Negocio familiar peruano reinventa los alfajores
Beatriz “Tish”, Mariella, Julio y Javier Fierro le hacen honor al dicho “todo queda en familia”. Este par de hermanas peruanas se casaron con dos hermanos también peruanos y desde hace muchos años, más de 20, se han dedicado a hacer negocios juntos.
Hoy, desde su vivienda en Coral Springs, los Fierro han “metido al horno” un negocio de comida peruana llamado Pisac— con delicias que se venden como pan caliente.
La empresa lleva el nombre de un pintoresco pueblo ubicado a 20 millas de Cuzco, donde se celebra desde antiguo una tradicional feria artesanal.
“A través del nombre queremos traer un pedacito de nuestro Perú a Estados Unidos... queremos arrastrar nuestras raíces”, dice Mariela, la hermana menor.
De los cuatro en el negocio, Beatriz es la chef, quien comienza a trabajar literalmente mientras se encuentra en “los brazos de Morfeo”.
“En la noche, cuando estoy durmiendo sueño que estoy haciendo mis alfajores y en mis sueños voy creando hasta la presentación... mi mente no descansa cuando estoy creando”, dice la sonriente Beatriz, quien con Julio tienen una hija, Natalia, de 33.
Y es que hoy justo a tiempo para el Día de Acción de Gracias y la Navidad, a parte de su negocio de “catering”, los Fierro se han aventurado reinventar los tradicionales alfajores peruanos y conquistar todo EEUU con sus creaciones.
“Sabemos que la gastronomía peruana está en un momento de auge porque es renombrada, los sabores, la mixtura, la creatividad de la comida ha llegado a ser conocida por muchos. Entonces eso ha permitido que relancemos de una manera diferente los productos”, advierte Mariella, quien con Javier, tiene dos hijos: Danny de 16 y Andy de 13.
“En este caso los productos que estamos promoviendo se llaman Artisan Alfajores (alfajores artesanales), que son preparados con harina y maicena de forma artesanal. Y ahora estamos trabajando en nuevas tendencias preparándolos con quinua, harina integral... los hacemos orgánicos y tipo barras nutritivas, de café y hasta de chocolate blanco y oscuro”.
“Creemos que es un buen producto para regalar y ahora por la forma en la que está empaquetado, tiene una bella presentación como para regalo y hasta se puede enviar por correo”, dice Mariela.
En el negocio, mientras Beatriz pone el toque de sabor, Mariella— hotelera de profesión— es quien se encarga de los contratos, Julio— fotógrafo y hotelero de profesión— se dedica al mercadeo, y Javier— abogado de profesión— se encarga del tema legal.
Desde niñas
Beatriz, la chef del grupo, dice que ella desde muy pequeña disfrutaba de la comida, siendo los dulces su debilidad. “Yo creo que nací cocinando”, dice.
Ambas hermanas recuerdan una niñez y una juventud con una mamá— a quien perdieron cuando ella tenía tan sólo 36 años— que adoraba recibir visitas en casa y que decoraba la mesa a diario como si celebrasen una fiesta.
“Había días en las que llegábamos a casa del colegio y todo era verde, por ejemplo. Hasta la comida, la decoración de la mesa, el postre... todo”, dice Mariela.
Y sabiendo su padre el gusto de ambas por la gastronomía, les construyó un pequeño taller en el jardín de la casa, donde las hermanas recibían clases particulares de cocina. Luego, ya de grandes, al Mariela estudiar hotelería y ya ambas al conocer a sus futuros esposos y estar en contacto con chefs conocidos, llegaron hasta a dictar talleres de cocina.
Para Beatriz enamorarse y casarse con Julio Fierro fue como encontrar a su perfecto príncipe Azul. La familia de los hermanos eran los propietarios de la famosa pastelería limeña El Trigal, ubicada en Surco.
“En esa época no había [en Perú] los institutos de repostería como ahora. Entonces mi papi nos construyó en casa un taller en el jardín y ahí llegaban los pasteleros de hoteles o restaurantes famosos— gracias a Julio y Mariela, quienes estudiaban hotelería en aquel entonces”, recuerda Beatriz. “Luego en El Trigal a veces dábamos clases también de cocina en un espacio libre que había”.
Y entre clases de cocina y amores que iban floreciendo, Beatriz pudo ingresar finalmente al mundo ya empresarial y a cocinas donde se manejaba la pastelería de forma industrial.
Poco después los cuatro abrieron su primer restaurante en el distrito de La Molina, en Lima, llamado El Punto, y luego una pastelería en San Borja, llamada Crocanti.
Emigrando sabores
Con el tiempo la familia emigró a Estados Unidos, donde residen alrededor de 22 años en promedio. Y con ellas emigró su sazón.
Al igual que antaño, hoy también preparan comida gourmet para matrimonios, fiestas, y todo tipo de reuniones especiales, incluyendo las que se realizan en la Iglesia de San Andrew, en Coral Springs, a la que la familia pertenece.
Arroz con cerdo, arroz con verduras, maduros, arroz con gandules, pollo Cordon Bleu... el menú es casi interminable en las opciones de comida italiana y caribeña que la empresa ofrece. Y por su puesto las delicias tradicionales peruanas no podían faltar. Con ceviche, arroz con pollo, corvina a lo macho, carapulcra, cau cau, papa a la huancaína, lomo saltado, seco de carne, cocktail de camarones y más... los Fierro están conquistando los paladares de los sur Floridanos y más.
Esto sin descuidar las dulces tentaciones. Además de los alfajores, también preparan tortas y otros dulces tradicionales. Y es que la chef advierte que la pastelería es ‘mi debilidad’.
Además, como dicen que cuando se cocina con amor todo sale delicioso, en el caso de los Fierro, ese amor y la unidad familiar se respira en el ambiente y se degusta en su cocina.
“Yo admiro mucho a mi hermanita, admiro su pasión por el trabajo que ella hace con tanto amor y organización y disciplina”, dice Mariela.
Y estos hermanos y hermanas sueñan en grande.
“Tenemos representantes en Colorado, California y Naples, gente que nos está vendiendo nuestros productos porque queremos entrar en los mercados grandes como Sam’s , Walmart, Publix... aprovechando que las personas ahora quieren lo natural, lo que es más saludable”, dice Beatriz.
“Somos muy ambiciosos”, concluye entre risas Mariela, quien quiso recalcar que tanto en sus negocios como en su vida quiere darle “gracias a Dios por todas las bendiciones recibidas”.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de noviembre de 2014, 7:14 p. m. with the headline "Negocio familiar peruano reinventa los alfajores."