Colección de objetos valiosos revela un pedazo de la historia de Cuba antes de 1959
Todo comenzó hace 30 años cuando Orestes Chávez, entonces un jovencito cubanoamericano estudiante de la academia de Policía del Miami Dade College, compró una postalita de béisbol de un jugador cubano.
“El vendedor me preguntó: ‘¿Tú eres cubano?’ ” –recuerda Chávez, y una chispa brilla en sus ojos claros. “Ese fue el momento que cambió mi vida. Se despertó un monstruo”, dice Chávez, de 52 años y oriundo de Guanabacoa.
Y es que desde entonces, fascinado por la historia de la isla de la que emigró con cuatro años poco después del advenimiento de la revolución castrista, Chávez ha conseguido amasar una colección de más de 2,500 objetos pertenecientes a la Cuba de antes del 59, algunos de los cuales se remontan a la época colonial, la mayoría obtenidos en subastas y tras largas investigaciones.
“Esto es como el mundo del arte”, dice del oficio de coleccionista Chávez, quien ahora es mayor de la Policía de Miami. “Uno tiene que conocer la historia para reconocer una pieza y su autenticidad”.
Con el nombre “El Latido de Cuba” (The Heartbeat of Cuba), la Galería del Campus Norte del Miami Dade College presentó el jueves una exposición de un solo día de la Colección Histórica de Orestes Chávez.
Entre las piezas hay numerosos uniformes originales de peloteros profesionales cubanos, guantes, fotos antiguas, un vestido de Celia Cruz, una capa marrón con las letras “Kid Chocolate” en blanco.
“Esta es la capa que usaba Kid Chocolate cuando ganó el campeonato mundial de boxeo en julio de 1931”, dice Chávez entusiasmado señalando el manto carmelita, una de las tres piezas favoritas de su colección. Las otras son una camisa del club de béisbol de la extinta Compañía de Teléfonos de Cuba, la cual le tomó 20 años para conseguir, y la bandera que enarboló el Club de la Habana cuando ganó la Serie del Caribe en 1952.
Al comienzo de su carrera como coleccionista, Chávez se enfocó en conseguir artículos pertenecientes a la rica historia del béisbol profesional de la isla. Como parte de su exploración, conoció a numerosos peloteros cubanos olvidados de las décadas de los 40 y los 50, con algunos de los cuales entabló una larga amistad.
Y aunque pronto expandió su búsqueda a objetos valiosos de la historia cubana en general, su colección de béisbol es altamente cotizada: a finales de los años 90 recibió una millonaria oferta por 20 camisas de peloteros cubanos.
“No acepté la oferta porque mi colección es como un rompecabezas”, explica Chávez. “Una vez que venda una parte, ya quité una parte de la historia de Cuba”.
Al expandir su interés por otros objetos de valor de origen cubano, en su colección surgieron las vertientes de boxeo, carreras de automóviles, documentos históricos.
“Tenemos la rara oportunidad de compartir una parte vital de la historia de Cuba con nuestros estudiantes y comunidad, gracias a la generosidad de Orestes Chávez para que esta formidable colección se exponga en su Alma Mater”, dijo la doctora Malou C. Harrison, presidenta del Campus Norte del MDC.
Chávez ansía que algún día toda su colección, la cual guarda cuidadosamente en la bóveda de un banco, termine en un museo, para disfrute de las generaciones futuras.
“Esta exposición es lo más cercano que ha estado mi colección de exponerse en un museo”, explica sonriente. “Pero mi sueño es que algún día esté permanentemente expuesta en la Torre de la Libertad, donde procesaron a todos los cubanos que vinieron en los años 60, incluyéndome a mí”.
Aunque su pasión por coleccionar artículos históricos no es heredada de nadie en su familia, Chávez reconoce que la crianza que sus padres le dieron, hablándole y educándole sobre la historia de Cuba, fue clave en despertar su interés por sus orígenes.
También se siente afortunado de que su esposa, Carolina Tejeda, lo entiende y lo apoya en su frenética búsqueda por rescatar la historia de su país.
Chávez dedicó la exposición del jueves a la memoria de Julián Valdés, propietario y curador del Little Cuban Museum de Miami, quien falleció en septiembre pasado.
“Era un gran coleccionista que dedicó toda su vida a eso”, dice Chávez. “Fue, además de un gran amigo, una de las pocas personas que compartía mi pasión por recuperar la historia de Cuba”.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de octubre de 2015, 8:53 p. m. with the headline "Colección de objetos valiosos revela un pedazo de la historia de Cuba antes de 1959."