Sur de la Florida

Calculadora humana recupera récord mundial en Hialeah

De izquierda a derecha, Amarilis Romero; su hijo, Yusnier Viera, Wendy Gonzalez, novia de Yusnier, y Javier Viera, quienes no pueden contener su alegria al ver que el joven Yusnier impusiera un nuevo récord Guinness.
De izquierda a derecha, Amarilis Romero; su hijo, Yusnier Viera, Wendy Gonzalez, novia de Yusnier, y Javier Viera, quienes no pueden contener su alegria al ver que el joven Yusnier impusiera un nuevo récord Guinness. El Nuevo Herald

Yusnier Viera se quedó dormido en medio de la clase de matemáticas de su curso pre universitario en la escuela Humboldt 7, en La Habana. El maestro lo despertó y le dijo que pasara al frente.

“Le dijo, ‘Yusnier, mira ese ejercicio de la pizarra’. Y él contestó ‘yo no sé qué es eso, pero usted se equivocó en esta parte. Esto es así y esto es asá’”, relata Javier Viera, su padre, minutos antes de que el prodigio cubano intente batir un nuevo récord mundial de cálculo. “Después de resolver el problema, el profesor le dijo, ‘bueno, ya estuvo bien. Sigue durmiendo, muchacho’”.

Finalizaba entonces la década de los 90 y Yusnier tenía 16 años. Hoy es reconocido internacionalmente por haber establecido varias marcas mundiales de cálculo, en la especialidad de “calendario humano”. Un software que él diseñó genera de manera aleatoria fechas en un rango predeterminado, y Viera tiene que calcular el día de la semana.

¿31 de julio de 1901? Miércoles.

¿2 de enero de 1960? Sábado.

La primera vez que batió el récord mundial, el 31 de octubre del 2005 en la Universidad de La Habana, debía superar la marca de 35 fechas en un minuto. Calculó 42 y se quedó con el récord, que fue mejorando hasta ubicarlo en 93 fechas en un minuto.

Con lo que no contaba al momento de celebrar el décimo aniversario de su primer récord era con la habilidad de Jan Van Koningsveld, un reconocido calculista alemán que el sábado pasado subió la marca a 96 fechas y le arrebató el récord.

“El objetivo de hoy es hacer 97, pero también quiero ir por el centenar de fechas. Así me convertiría en el primero en romper la barrera humana de las 100 fechas por minuto. Aunque después me quiten el récord, sería lindo decir que fui el primero en llegar a las cien”, dijo Viera, en entrevista con el Nuevo Herald, poco antes de la prueba.

El sábado en la mañana, en el campus de Hialeah del Miami Dade College, frente a familiares, amigos y colegas, Yusnier Viera conectó su computadora a un proyector, se sentó en medio de un panel de tres jueces y sentenció la jornada: “Vamos a recuperar la marca para América Latina”.

El calendario humano

La primera prueba fue el récord a recuperar. En el primer intento, Viera calculó 103 fechas en un minuto, ante la mirada atónita de los espectadores. “Me siento bien. Quiero seguir”, dijo, moviendo los brazos hacia delante y hacia atrás. Dos intentos después aumentó la marca a 111 fechas en un minuto.

“Vine a romper un récord y lo hice. Logré un número que nunca se había conseguido, y superarlo por 15 fechas me da un gran margen para poder disfrutarlo”, dijo.

No contento con el resultado quiso mejorar otro récord personal: Descifrar el día de la semana de los 365 días del año en curso. Lo había conseguido en el 2011, en Roma, donde tardó 2 minutos y 50 segundos.

“Esa prueba es la más difícil. Es tediosa, muy larga, son casi tres minutos completos de concentración en los que tengo que controlar no solo mis cálculos mentales sino mi respiración. Además, no puedo cometer un solo error”, dijo Viera. “Es un proceso aún más complejo de lo que parece. Perder un segundo es perder el récord. Cada instante cuenta. Cuando estoy en el momento siento a todo el mundo en cámara lenta”.

Después de varios intentos batió con creces su propia marca. El nuevo récord mundial: 2 minutos, 41 segundos y 47 centésimas.

“Creo que el resultado fue excelente. Ahora viene la validación del récord, ya que por ahora es extraoficial. Debo llevarlo a la compañía Guinness World Records y seguir entrenando, porque nunca sabes si alguien te lo quite”, agregó.

¿Y de su relación con Van Koningsveld?

“El alemán y yo nos conocemos. Vamos a competencias juntos, somos rivales pero también somos colegas. Nos llevamos bien, pero cuando estamos compitiendo es otra cosa. Después del domingo pasado él me escribió diciendo ‘rompí tu récord’ y yo le dije ‘que te aproveche, porque este sábado intentaré romper el tuyo’”.

Celebración en familia

Antes de cada intento, ya con las manos en el teclado, Yusnier levantaba un segundo la miraba y sonreía a la primera fila. Allí estaban sus padres, Amarilis Romero y Javier Viera, los dos matemáticos de profesión, alentando a su hijo.

“Él nació así, como con un don. Como el que es pintor y nació con el don de la pintura, porque desde bien pequeñito tenía una memoria fenomenal”, recuerda Romero.

“Una vez en Bejucal, nuestro pueblo, vimos un grupo de palomas. Yusnier tenía unos 20 años y me dijo que había 15 palomas volando. Yo le dije que era imposible adivinar con todas las palomas moviéndose. Le pregunté al dueño ‘¿cuántas palomas tú tienes?’ y me contestó que tenía 16. Así que dije ‘mira Yusnier, te equivocaste. No son 15, sino 16 volando’. A lo que el muchacho de las palomas me dijo, ‘bueno, tengo 16 pero hay 15 volando, porque una se enfermó y no la solté’”, recuerda su padre, entre risas.

Las habilidades de Yusnier lo llevaron en Cuba a graduarse con honores de la Facultad de Matemáticas y Ciencias de la Computación de la Universidad de La Habana. En 2007 desertó de un campeonato de matemáticas en Puebla, México y cruzó la frontera en McAllen, Texas. Hoy tiene una empresa de habilidades mentales (Spicy Math/Matemática Picante) y trabaja como profesor de matemáticas en el Miami Dade College.

Unos años después de su arribo a Miami su padre quiso visitarlo, pero el gobierno cubano se lo impidió.

“EEUU me dio una visa para venir a ver a mi hijo, pero Cuba lo consideraba desertor de misión. Incluso la embajada estadounidense me felicitó por los logros de Yusnier, pero la inmigración cubana me dijo que era un traidor”, recuerda Javier Viera. “Incluso hace unos años sufrí un infarto y el médico le dijo a mi señora que mandara a buscar a mi hijo, porque yo estaba muy mal, y el gobierno no nos dejó reunirnos”.

Solo pudieron vivir sus logros mientras estuvieron los tres en Cuba. Cuando obtuvo el récord en Roma, como muchos otros, Yusnier les enviaba videos. Desde hace un año y medio sus padres residen en el sur de la Florida y por eso el evento del sábado fue especialmente emotivo para la familia, según Romero: “Esta es la primera vez que lo vemos batir un récord fuera de Cuba”.

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de octubre de 2015, 4:30 p. m. with the headline "Calculadora humana recupera récord mundial en Hialeah."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA