Sur de la Florida

La Universidad de Miami podría ser modelo para reducir tránsito vehicular

Dentro del campus, las personas pueden elegir su propio modo personal de transporte —tales como caminar, andar en bicicleta o en patinetas— o subir a bordo de un autobús de traslado conocido como Hurry Cane. El servicio de autobús Hurry Cane transporta unos 700,000 pasajeros cada año, dijeron funcionarios de UM.
Dentro del campus, las personas pueden elegir su propio modo personal de transporte —tales como caminar, andar en bicicleta o en patinetas— o subir a bordo de un autobús de traslado conocido como Hurry Cane. El servicio de autobús Hurry Cane transporta unos 700,000 pasajeros cada año, dijeron funcionarios de UM. pportal@elnuevoherald.com

El extenso campus en Coral Gables de la Universidad de Miami ha logrado reducir el tráfico de vehículos a lo largo del borde norte de la instalación en un promedio de 37% en los últimos 25 años luego de convencer a estudiantes, profesores y personal de que es mejor caminar, andar en bicicleta o tomar el transporte público, y estableciendo innovadoras estrategias de manejo de estacionamientos, dijeron funcionarios de la universidad.

Los esfuerzos de UM constituyen una hoja de ruta para las empresas o instituciones en Miami-Dade que deseen poner en práctica medidas similares, una estrategia que podría tener un impacto más amplio para aliviar el congestionamiento del tránsito en el sur de la Florida, según los expertos.

Mejorar el transporte público en el sur de la Florida se ha convertido en foco central de la agenda política local después de que una reciente alza de peajes en una concurrida autopista enfureció a los usuarios. También, muchos pasajeros finalmente se dieron cuenta de que las promesas de ampliar el Metrorail en el Condado Miami-Dade no se realizarían.

El Plan de Movilidad de la universidad, aunque en práctica desde hace varios años, fue esbozado recientemente por Joe Natoli, director financiero y vicepresidente de la universidad para negocios y finanzas. Lo más destacado de la entrevista fue su revelación de que numerosas medidas de reducción del tráfico han frenado significativamente el número de vehículos en el campus.

“Durante los últimos 25 años, estas iniciativas en conjunto han dado lugar a una reducción en promedio del 37 por ciento en los volúmenes pico de tráfico cerca de las zonas residenciales de la escuela”, dijo Natoli.

Los esfuerzos de UM reflejan las recomendaciones de los expertos en transporte que animan a los empresarios a promover estrategias a través de las cuales los empleados utilizan menos sus coches.

“Una forma sencilla con que las empresas pueden animar a sus empleados a usar el transporte público es la promoción de este para para ir y volver del trabajo”, según un informe reciente de la Asociación de Transporte de la Comunidad de América, un grupo de Washington D.C.

Una de las medidas utilizadas por UM ha sido el subsidiar el uso del transporte público para los empleados.

La universidad compra entre 2,700 y 3,000 pases de parte del Departamento de Transporte Público de Miami-Dade y luego los entrega a los empleados que califican para un precio subsidiado, dijo Janet Gavarrete, vicepresidenta adjunta a cargo de la planificación y el desarrollo del campus.

“Nosotros subsidiamos parte del costo sobre la base de los ingresos”, dijo Natoli. “El empleado paga una parte, y los que tienen ingresos más modestos pagan menos”.

Otras medidas que han contribuido a poner coto al tráfico de vehículos en UM incluyen restricciones en donde los estudiantes, profesores y personal pueden estacionar y conducir dentro del campus.

“Una vez que llegan a la universidad, no hay razón para utilizar el auto en el campus”, dijo Natoli.

Para desalentar el uso del auto, los funcionarios de UM asignan un grupo específico de espacios de estacionamiento donde se puede dejar un vehículo para el día. Dentro del campus, las personas pueden elegir su propio modo personal de transporte —tales como caminar, andar en bicicleta o en patinetas— o subir a bordo de un autobús de traslado conocido como Hurry Cane.

Durante el curso académico, los autobuses llevan viajeros por todo el campus, así como a lugares cercanos tales como South Miami y Coconut Grove.

“Hace eso, pero en su mayor parte el servicio de transporte lleva a los estudiantes, empleados y visitantes dentro del campus”, dijo Natoli. “Hay dos rutas diferentes, pero básicamente van de la estación de Metrorail, a lo largo de Stanford Drive, al núcleo del campus en un extremo, y también luego al garaje Ponce, que cuenta con 1,000 plazas de aparcamiento, y luego por todo el plantel hacia el otro lado”.

El servicio de autobús es frecuente. Pasa entre cinco y siete minutos, dijeron funcionarios de UM.

“El servicio refleja nuestros horarios de clase y horas pico”, dijo Gavarrete. “Está ahí para satisfacer las necesidades de los pasajeros”.

El servicio de autobús Hurry Cane transporta unos 700,000 pasajeros cada año, dijeron funcionarios de UM. El número de estudiantes en la universidad es de unos 16,774.

En cuanto a programas que promueven el uso de las bicicletas en UM, los funcionarios escolares dicen que es una forma cómoda de recorrer el campus y hace que la gente piense sobre el evento Dolphins Cancer Challenge, que recauda fondos para financiar la investigación del cáncer en el Centro Integral del Cáncer Sylvester de UM, dijeron funcionarios de la universidad. El evento el año pasado atrajo a 2,800 participantes.

“Uno de nuestros grandes eventos para recaudar fondos es la carrera Dolphins Cancer Challege y hay un montón de gente de la universidad que se han metido a andar en la bicicleta como parte de eso”, dijo Natoli.

A través de los diferentes programas de movilidad implementados en UM durante la última década, las autoridades universitarias han eliminado casi 400 vehículos que una vez obstruían el núcleo académico del campus, dijo Gavarrete.

Los visitantes del campus de Coral Gables a finales de 1990, por ejemplo, recuerdan que cuando iban en auto al lugar terminaban dando vueltas y vueltas en los diversos estacionamientos en busca de un espacio donde aparcar.

“Lo que teníamos era gente simplemente manejando en círculos, buscando un lugar y el lugar no iba a estar allí”, dijo Natoli.

Hoy en día, los funcionarios de UM asignan plazas de estacionamiento en base a la capacidad y métodos de manejo de tráfico y comportamiento de conductores en el extremo norte del campus, de acuerdo con su carácter residencial.

“También hemos añadido muchas actividades en el campus mismo”, dijo Natoli. “Hay cada vez menos razones para salir de la universidad”.

Además de recortar el número de vehículos en el campus, UM también ha tratado de “calmar” el flujo de tráfico.

UM ha implementado un límite de velocidad de 15 millas por hora dentro del campus. Han logrado también la reducción del tráfico mediante la construcción de varias rotondas en lugares estratégicos. Las rotondas obligan a los vehículos a reducir la velocidad al acercarse a las glorietas en el medio de las intersecciones.

Rotondas similares se han incorporado en varios municipios alrededor de Miami-Dade y todo el país como parte de un movimiento conocido en inglés como traffic calming o calmar el tráfico.

Siga a Alfonso Chardy en Twitter: @AlfonsoChardy

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de noviembre de 2015, 7:26 p. m. with the headline "La Universidad de Miami podría ser modelo para reducir tránsito vehicular."

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