El oscuro mundo del mercado inmobiliario
En el despiadado mundo del mercado inmobiliario del sur de la Florida, el glamoroso dúo de Miami Beach conocido como las Jills han ocupado un lugar cimero durante mucho tiempo, provocando muchos celos profesionales por el camino.
No obstante, Jill Hertzberg y Jill Eber quedaron sorprendidas cuando un colega agente inmobiliario llamado Kevin Tomlinson, quien trabajaba entonces en ONE Sotheby’s International Realty, presentó una queja acusándolas de manipular las listas inmobiliarias para tratar de sacar ventaja sobre la competencia.
Entonces Tomlinson realmente subió la parada. Según la fiscalía de Miami-Dade, el agente trató de sacar $800,000 a las Jills. En archivos de audio recientemente publicados de conversaciones grabadas en secreto por la policía de Miami Beach, Tomlinson sugirió que él haría públicas sus acusaciones y arruinaría sus carreras a menos que ellas le soltaran ese dinero.
“Yo no digo que ustedes sean culpables. Tengo que limpiar mi conciencia y más o menos hacer lo correcto”, dijo Tomlinson a las Jills en una conversación. “Prefiero que esto sea algo pasajero en sus carreras de lo que nadie tiene que enterarse… No quisiera que nada de esto vaya a parar al Wall Street Journal.”
Las grabaciones son pruebas clave en un atormentado caso de extorsión presentado en contra de Tomlinson que ha escandalizado a una industria preocupada por la imagen. Una investigación policial culminó en agosto con Tomlinson encerrado en su penthouse de South Beach mientras la policía le golpeaba la puerta.
Tomlinson, de 48 años, está ahora en espera de juicio por cargos de extorsión de mayor cuantía, resistirse con violencia al arresto y tratar de quitarle el arma a un agente. Él se declaró inocente.
Su abogado insistió que las Jills orquestaron el arresto simplemente para desacreditar a Tomlinson, quien puso al descubierto “patrones y prácticas indebidos que se extendieron durante cuatro años”.
“A medida que este caso avanza, se verá que esto no fue una extorsión en absoluto”, dijo el abogado John Bergendahl. “A cada paso, Kevin trataba de hacer intervenir abogados, y las Jills fueron las que no quisieron que él involucrara abogados”.
Agentes inmobiliarios han rumorado durante años que la inmaculada imagen pública de las Jills ocultaba lo que muchos consideraban prácticas de negocios cuestionables. Sus competidores sospechaban que ellas llevaban a cabo una táctica en particular: eliminar listados de casas de una base de datos de Internet seguida de cerca por otros agentes. Pero hasta la llegada de Tomlinson nadie dijo tener pruebas de que las Jills pudieran estado haciendo algo en contra de las reglas.
El turbio incidente ha dividido a la comunidad inmobiliaria del sur de la Florida, en particular en el nicho de mercado de lujo, donde una lucrativa venta puede elevar a un agente al estrellato y la riqueza. Muchos se han apresurado a apoyar a Tomlinson. Incluso después de ser arrestado y despedido de su trabajo en One Sotheby’s, él fue contratado al poco tiempo por una firma de lujo llamada Calibre International Realty.
Tras el arresto de Tomlinson, competidores han estado circulando una petición para que la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Miami (Miami Association of Realtors) tome “medidas disciplinarias de máxima severidad” contra las Jills, quienes trabajan para la firma de bienes raíces Coldwell Banker. Más de 50 agentes inmobiliarios han firmado el documento.
Las Jills han disfrutado por mucho tiempo de una reputación como “súper agentes” del mercado internacional de lujo, encontrando y vendiendo viviendas para la élite del sur de la Florida, y entre sus clientes están desde las estrellas de la música pop Ricky Martin y Gloria Estefan hasta riquísimos potentados de negocios. El año pasado, ellas vendieron bienes raíces por un valor de $515 millones y quedaron en el tercer lugar de los equipos de todo el país.
Un portavoz de las Jills dijo que ellas no habían visto la petición que pedía su castigo. “A ellas no les sorprende que competidores celosos aprovechen la situación para beneficio propio”, dijo el portavoz Bruce Rubin.
Tomlinson se negó a hacer declaraciones para esta historia, aunque dijo que lo haría si el Miami Herald acordara no publicar su foto de ficha policial, en la cual aparece con un moretón en la mejilla a causa de su encuentro con la policía. El no se ha comedido de discutir el caso en su página pública de Facebook, sugiriendo que las Jills eran culpables de “codicia, y arrogancia… y de sentir que tienen derecho a todo”. Él publicó su propia foto de ficha policial en Facebook.
Tomlinson comenzó su ataque contra las Jills en abril en una queja contra la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Miami. La queja mencionaba asimismo al hijo y la hija de Hertzberg, así como a la hermana de Eber, todos los cuales trabajan en la oficina de South Beach de las Jills.
Además de su franqueza, Tomlinson se había ganado una reputación de genio informático con una base de datos en Internet conocida como Servicio de Listado Múltiple (Multiple Listing Service, MLS), a la cual sólo tienen acceso corredores y agentes inmobiliarios y la cual suministra información a servicios de Internet tales como Realtor.com.
El alegó que, cuando las Jills no conseguían vender una casa, ellas la escondían de los demás usuarios de MLS. Eso podía significar, por ejemplo, cambiar la dirección de una residencia en North Bay Road para que pareciera estar en Allapattah, donde a pocos corredores de viviendas de lujo se les ocurriría buscarla.
Para un ojo inexperto, parecía que las Jills eran mejores vendiendo casas de lo que sugería su verdadero historial. Y, algo aún más importante: la estratagema impedía que otros corredores ofrecieran sus servicios a clientes cuyos listados estuvieran expirados en la base de datos. Los agentes inmobiliarios sólo tienen derecho exclusivo a vender una casa durante el plazo que dure su contrato con los propietarios. Una vez que el listado expira, los competidores pueden intervenir.
En su queja ante la junta, Tomlinson mencionó 51 instancias en que las Jills habían escodido viviendas.
Esther Percal, corredora principal de EWM Realty International con casi cuatro décadas de experiencia, criticó duramente la conducta de las Jills.
“Las Jills violaron las reglas. Ellas tienen un monopolio casi exclusivo de lo mejor del mercado porque ellas han manejado muy bien su marca”, dijo Percal. “Ellas dicen ser las mejores, y que pueden conseguir los mejores precios, pero ellas no tienen una varita mágica. Sus listados expiran como los de todo el mundo”.
En respuesta a la queja de Tomlinson – usada ahora como evidencia en el caso por lo criminal – el dúo admitió haber tenido “falta de criterio”, pero dijeron que no habían calculado nunca “las consecuencias” de su manipulación de los datos. Y ellas negaron que su conducta hubiera roto las reglas de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Miami.
Hace unos cinco años, explicaron las Jills, ellas recibieron una llamada de un “cliente airado” cuya propiedad no se había vendido. El cliente había recibido “una andanada de llamadas no solicitadas” de otros agentes en busca de proponerle sus servicios ya que su listado acababa de expirar.
Las Jills dijeron que un empleado suyo – cuyo nombre no se menciona en el documento – escuchó la llamada e “indicó que, en el futuro, la propiedad de un cliente podría mantenerse fuera de la lista conocida como la ‘Hoja caliente’”. A partir de entonces, según admitieron las Jills, ellas “de vez en cuando” sacaban otras propiedades no vendidas de la lista de listados expirados, según la respuesta.
Tomlinson pensó que su indagación en la base de datos derribaría a las agentes inmobiliarias más poderosas del sur de la Florida de su trono. Pero la policía de Miami Beach afirma que lo que hizo a continuación fue demasiado lejos.
El 14 de julio, Tomlinson sorprendió a Hertzberg con una llamada telefónica diciendo que él podía retirar su queja. “El me dijo que era ‘un amigo, y no un monstruo’”, escribió ella en su declaración a la policía de Miami Beach.
Tres días más tarde, ellos se reunieron en la lujosa vivienda de Hertzberg en Miami Beach.
“Una vez que nos sentamos él se levantó la camisa y dijo: ‘Yo no traigo micrófono’”, escribió Hertzberg. “Yo no tenía idea de lo que él estaba hablando y pensé que estaba actuando de un modo muy extraño”.
Finalmente, él soltó prenda: él retiraría la queja si las Jills le pagaban $500,000. Si no, él presentaría una queja al Departamento de Regulacion de Negocios de la Florida para “asegurar que mi licencia sería suspendida”, recordó ella.
El repitió sus exigencias a Eber en una llamada en conferencia, aunque aceptó bajar el precio a $400,000. El lo siguió con “un correo electrónico amenazador” al día siguiente, dijo Hertzberg.
Ese día, el 17 de julio, las Jills llamaron a la policía de Miami Beach.
El detective Wayne Holbrook fue asignado al caso. Antes de que pasara mucho tiempo, las Jills estaban grabando subrepticiamente sus conversaciones telefónicas con Tomlinson. Finalmente, el 6 de agosto, Tomlinson se encontró con Hertzberg en casa de ella para recibir el dinero. Hertzberg, en una estratagema aprobada por la policía, tenía en sus manos un cheque por $400,000. Pero de pronto Tomlinson – según lo grabó la policía – exigió el doble: $800,000, entre las dos Jills.
Tomlinson fue arrestado el 7 de agosto.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de noviembre de 2015, 1:00 a. m. with the headline "El oscuro mundo del mercado inmobiliario."