Sur de la Florida

Comienzan a liberar prisioneros de la guerra contra las drogas en EEUU

El Presidente Barack Obama visitando una prisión federal
El Presidente Barack Obama visitando una prisión federal Archivo ENH

En su propia defensa, Emilio Flores se describió a sí mismo como “un desgraciado, plagado por la enfermedad mental, que pesa si acaso 100 libras con la ropa mojada”. El alega que a veces tomaba sus medicamentos y a veces no, y que un narco de Miami alimentó su adicción a cambio de sus servicios de vigilante de poca monta en el 2008.

A pesar de eso, Flores recibió una dura sentencia tras haber sido hallado culpable de conspiración para distribuir poco más de una libra de cocaína : 10 años de cárcel.

Esta semana, Flores, de 43 años — junto con aproximadamente otros 6,000 presos federales a nivel nacional convictos de delitos de narcotráfico — fue puesto en libertad luego que un juez de distrito federal en Miami redujo su sentencia original a 6 1/2 años bajo una nueva e importante política de liberación anticipada que se propone reducir las sentencias demasiado duras, el hacinamiento en las cárceles y los crecientes costos de encarcelamiento, productos todos de la “guerra a la droga” de la nación.

Flores es uno de 310 presos federales puestos en libertad en la Florida en lo que será probablemente una ola de puestas en libertad a gran escala, debido a esfuerzos por reducir políticas de sentencia que castigaban a los negros e hispanos mucho más duramente que a los blancos por delitos relacionados con la droga.

El programa — hecho posible debido a que la Comisión de Sentencias de EEUU redujo los castigos potenciales para futuros casos de delitos relacionados con la droga el año pasado e hizo el cambio retroactivo — ya ha producido la mayor puesta en libertad conjunta de presos federales en la historia de la nación.

Es casi seguro que miles de personas serán puestas en libertad en los próximos años. En total, 46,000 presos federales cumpliendo largas condenas por delitos relacionados con la droga podrían resultar elegibles para una liberación anticipada que eliminaría varios años de sus condenas. Aquellos que son elegibles representan alrededor de la mitad de los presos convictos de narcotráfico en el sistema de cárceles federales.

El enorme cambio ha estado preparándose durante la presidencia de Obama, a medida que tanto demócratas como republicanos empezaron a ponerse de acuerdo en que las sentencias draconianas impuestas durante los años de mano dura contra el crimen en las décadas de 1980 y 1990 habían creado drásticas desigualdades raciales. Como resultado, negros e hispanos representan una porción desproporcionada de la población de las cárceles federales, la cual ha aumentado casi diez veces desde 1980 en gran medida debido a las severas condenas contra los delitos relacionados con la droga.

La Comisión de Sentencias de EEUU acabó dándose cuenta de que la guerra a la droga “no funcionó”, dijo el abogado defensor de Miami David Weinstein, ex jefe de la sección de narcóticos en la fiscalía federal.

“Ellos están tratando de resolver un problema que ellos mismos crearon, y tratando de devolver cierta igualdad al sistema”, dijo Weinstein. “Si ellos hubieran hecho esto desde el principio, las condenas no hubieran sido tan largas y las cárceles no estarían tan atestadas”.

“Pero 20 o 30 años atrás, no creo que hubiera habido políticos que hubieran estado de acuerdo con reducir las sentencias porque el público los hubiera visto como poco firmes contra el crimen”.

Marc Mauer, director ejecutivo de The Sentencing Project, grupo de investigación y activismo por la reforma de las cárceles radicado en Washington, D.C., dijo que toda una serie de factores han contribuido al cambio de mentalidad, desde la reducción general del crimen al creciente costo de mantener en la cárcel durante décadas a personas condenadas por delitos relacionados por las drogas.

“Existe un creciente consenso de que la guerra a la droga ha sido tremendamente punitiva, ha costado enormes recursos financieros y ha tenido un impacto mínimo en la seguridad pública”, dijo Mauer.

El dijo que la Comisión de Sentencias de estudió cuidadosamente las tasas de reincidencia y dio libertad de acción a los jueces federales para decidir si presos elegibles deberían recibir liberación anticipada o no si tenían historiales de violencia.

Al preguntársele si la puesta en libertad de tantas personas con delitos relacionados con la droga podría ser causa de alarma, Mauer dijo que eso tendría un impacto insignificante. En la primera de lo que podría ser una ola de liberaciones a gran escala, alrededor de 4,300 presos fueron enviados a los estados en todo el país. Otros 1,700 presos extranjeros están siendo deportados.

“Cada año, 600,000 personas son puestas en libertad de las cárceles estatales y federales”, dijo Mauer. “Estas 6,000 son una gota de agua en el océano en comparación”.

Por su parte, el presidente Barack Obama ha luchado por otorgar clemencia a ciertos infractores no violentos de delitos relacionados con la droga. Durante su administración, él ha concedido liberación anticipada a 89 presos.

Entre ellos está Valerie Bozeman, una mujer de Pompano Beach cuya cadena perpetua por un delito relacionado con la droga le fue conmutada por el Presidente en marzo. Bozeman, de 48 años, quien ha cumplido 22 años de cárcel, fue puesta en libertad en julio.

A principios de los años ’90, Bozeman padecía de drogadicción y trató de encontrar tratamiento, pero anduvo con malas compañías y se hizo “administradora” para narcotraficantes acusados de conspiración para distribuir 165 libras de cocaína crack, de acuerdo con los archivos judiciales. Tras ser hallada culpable en juicio, Bozeman, quien tenía dos delitos anteriores relacionados con la droga, enfrentó una condena perpetua obligatoria.

Durante años, ella presentó apelaciones y peticiones, pero en vano.

No obstante, en última instancia incluso la jueza federal que la sentenció se dio cuenta de que Bozeman no merecía morir en la cárcel y expresó su apoyo a su liberación anticipada.

La jueza, Ursula Ungaro, hizo público un comunicado dando las gracias al presidente y a la oficina del defensor público por haber corregido una injusticia: “Quiero desearle [a ella] lo mejor, ahora que ella sale a recuperar a su familia y establecerse como un miembro productivo y respetuoso de la ley de nuestra comunidad”.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de noviembre de 2015, 9:26 p. m. with the headline "Comienzan a liberar prisioneros de la guerra contra las drogas en EEUU."

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