Dreamer de Miami se matricula en Georgetown University
Los padres de Cecia Soza la trajeron a Estados Unidos en la década de 1990, cuando tenía 18 meses de edad y llegaron de Nicaragua como inmigrantes indocumentados.
Ronald Soza, el padre de Cecia, logró instalar un prospero negocio de paneles de yeso, mientras que su esposa, Maricela, criaba a Cecia y al hermano menor de esta, Ronald, nacido después que la familia se ubicó en el sur de la Florida.
Su estable vida familiar se rompió en el 2009, cuando funcionarios de inmigración deportaron a la madre de los hermanos. La familia quedo destruida en el 2013 cuando las autoridades expulsaron al padre y lo devolvieron a Nicaragua.
Pero a pesar de la desintegración de la familia, los hermanos Soza hoy son estudiantes exitosos. En agosto, por ejemplo, Cecia se matriculó en la prestigiosa Universidad de Georgetown, en Washington D.C., como estudiante de pregrado. En una entrevista telefónica la semana pasada, Cecia dijo que está interesada en estudiar derecho y que llama a sus padres en Nicaragua todos los días.
“Ellos están muy orgullosos de mí”, dijo.
De esta manera, Cecia ha seguido los pasos de muchos otros jovenes traídos a Estados Unidos por sus padres indocumentados o nacidos de padres indocumentados después de que se establecieron en Estados Unidos. A pesar de la adversidad, han alcanzado el éxito y, algunos, la fama en el país donde crecieron.
El año pasado, la actriz Diane Guerrero, quien interpreta a Maritza Ramos en la serie Orange is the New Black, reveló en la televisión y en un artículo de Los Angeles Times que sus padres, ambos colombianos indocumentados, habían sido deportados cuando tenía 14 años.
“Llegué de la escuela a una casa vacía”, escribió Guerrero en su artículo del LA Times. “Las luces estaban encendidas y la preparación de la cena se había iniciado, pero mi familia no estaba por ningún lado. Los vecinos me dieron la noticia de que mis padres habían sido detenidos por los funcionarios de inmigración, y mi vida de familia estable había terminado”.
Cecia tuvo una experiencia similar cuando su madre fue detenida y posteriormente deportada. Los funcionarios de inmigración se presentaron en la casa de la familia en Pompano Beach una mañana de diciembre del 2008. Fue deportada unas semanas más tarde porque no tenía estatus legal después de ignorar una orden de deportación.
Cecia, que entonces tenía 12 años, junto con su hermano Ronald, de 9, llevaron a cabo una huelga de hambre para protestar por la acción. Su padre no fue detenido porque no estaba en la casa cuando llegaron los agentes.
Pero las autoridades lo ubicaron en el 2012 después de que fue arrestado por conducir sin licencia. Una vez bajo custodia, los funcionarios de inmigración determinaron que tenía una orden de deportación pendiente. Al igual que su esposa, Ronald fue deportado en el 2013 después de que presuntamente no fue a las citas para informar de su paradero ante las autoridades de inmigración.
Cecia, por entonces de 17 años, dijo que ella y su hermano regresaron un día de la escuela en Pompano Beach y se toparon con una casa vacía – y su padre desaparecido.
Cecia y Ronald se fueron a vivir temporalmente con otros familiares, pero con el tiempo se mudaron a la casa de Nora Sandigo, una activista que defiende los derechos de los inmigrantes en Miami y que dirige el grupo Fraternidad Americana. De esta manera, Cecia y Ronald se sumaron a las filas de los más de 800 niños de padres indocumentados a quienes Sandigo representa como tutor legal.
“Incluso cuando era muy joven, Cecia era una niña especial”, recordó Sandigo. “Ella me decía que quería ser abogada para poder defender a los inmigrantes y evitar su deportación como lo que le pasó a sus padres”.
Fue después de que su padre fue deportado, que Cecia y su hermano se fueron a vivir con Sandigo en Kendall.
“Los traje a mi casa”, dijo Sandigo.
Cecia y Ronald se matricularon en la escuela secundaria John H. Ferguson High School de Kendall. Cecia se graduó en el 2014.
“Estábamos allí para ver graduación, como si fuera nuestra propia hija”, dijo Sandigo.
Después Cecia pasó un año en la Universidad Internacional de la Florida (FIU) mientras contactaba otras universidades de todo el país.
Sandigo también ayudó a Cecia con sus documentos de inmigración. Obtuvo un permiso de trabajo y una protección contra la deportación bajo el programa del presidente Barack Obama que otorga indultos temporales para jóvenes cuyos padres indocumentados los trajeron a Estados Unidos cuando eran niños.
Georgetown aceptó a Cecia y esta se mudó a Washington en agosto para iniciar los cursos.
En una entrevista telefónica la semana pasada desde Washington D.C., Cecia dijo que sigue interesada en estudiar derecho.
“Por ahora, sin embargo, soy solamente una estudiante de pregrado”, dijo. “Me siento muy agradecida a Dios por todas las oportunidades que me ha dado, y a Nora y su familia por llevarme con ellos y tratarme como a su hija. De lo contrario, yo no estaría en este país”.
Cecia todavía extraña a sus padres deportados.
“Hablo con ellos todos los días por teléfono”, dijo.
Sandigo dice que el caso de Cecia es un ejemplo de por qué el Congreso y la Casa Blanca deben dejar de lado sus diferencias y ayudar a los inmigrantes indocumentados a legalizarse con una ley de reforma migratoria integral.
“Cecia es evidencia de que lo que dicen de los inmigrantes es una mentira”, dijo Sandigo. “Los inmigrantes son gente buena, trabajadora, competente, y estamos muy orgullosos de nuestra comunidad inmigrante”.
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Esta historia fue publicada originalmente el 8 de noviembre de 2015, 7:12 p. m. with the headline "Dreamer de Miami se matricula en Georgetown University."