Sur de la Florida

Conocido estafador le dice al juez que escucha voces

Jimmy Sabatino (der.) habla con Stephanie Patton, defensora pública, antes que fuera sentenciado before he was sentenced en septiembre del 2014.
Jimmy Sabatino (der.) habla con Stephanie Patton, defensora pública, antes que fuera sentenciado before he was sentenced en septiembre del 2014. Archivo Miami Herald

Con voz débil y temblorosa, el notorio estafador Jimmy Sabatino dijo a un juez federal que escucha voces en su cabeza por la noche. Hablan tan alto que no lo dejan dormir.

“Ya no puedo pensar claro”, testificó vacilantemente Sabatino el jueves por la mañana en el juzgado federal del downtown de Miami. “Trato de pensar y a veces las cosas empiezan a saltar”.

Pero los jueces federales no son particularmente crédulos, y Robert Scola no mordió el anzuelo, sino que desestimó la moción de un abogado de la defensa para declarar mentalmente incompetente al delincuente convicto de delitos de mayor cuantía. Sabatino parecía “lúcido y alerta”, dijo el juez Scola.

Sabatino, de 39 años, pálido y grueso, quien usó un bastón de madera para acercarse al banquillo, tiene un pasado criminal sensacional y sórdido. Él ha pasado casi toda su vida adulta en la cárcel, generalmente por estafar a hoteles para que le dieran comida, bebida y cuarto gratis, haciéndose pasar por un ejecutivo disquero o del cine. Además, él consiguió 262 entradas gratis para el Super Bowl XXIX, celebrado en Miami en 1995, haciéndose pasar por un ejecutivo de Blockbuster, y luego los vendió por casi $1,000 cada uno.

Su última “hazaña”, en el verano del 2013, fue acumular una cuenta no pagada de casi $600,000 en cuatro hoteles en el downtown y en Miami Beach.

Cuando la policía arrestó a Sabatino, nacido en Staten Island, y quien dice que su familia tiene lazos con la Cosa Nostra, ellos dijeron que lo encontraron teniendo sexo con una chica de 17 años. El se declaró culpable y recibió una condena de cinco años de cárcel a fines del año pasado.

Pero sus delitos violaron además la libertad condicional que él había recibido por cargos federales anteriores, entre ellos llamar al FBI desde su celda en una prisión en Inglaterra, donde estaba arrestado, y amenazar con matar al entonces presidente Bill Clinton y decapitar a un juez federal y a dos fiscales del sur de la Florida. Mientras estaba en la cárcel federal, Sabatino fue condenado a otros 11 años por estafar $3 millones a la telefónica Nextel.

El abogado defensor actual de Sabatino, James Benjamin, alegó que la estadía de siete años de Sabatino en una cárcel federal de extrema seguridad había dejado a su cliente aquejado de enfermedades mentales e incapaz de entender los cargos presentados en su contra o participar en su propia defensa.

Los presos de la llamada cárcel de “supermáxima” seguridad en Florence, Colorado, son mantenidos incomunicados casi todo el tiempo.

En la cárcel se encuentran algunos de los criminales más violentos y controvertidos de Estados Unidos, incluyendo el terrorista de Boston, Dzohkar Tsarnaev; el co-conspirador del 11 de Septiembre y miembro de Al Qaida, Zacarias Moussaoui; y el ex agente del FBI Robert Hanssen, convicto de espionaje para la Unión Soviética y Rusia.

Altos funcionarios de la ONU han alegado repetidamente que la incomunicación extendida es equivalente a la tortura.

En el banquillo, Sabatino derramó lágrimas silenciosas y dijo que había estado sufriendo de convulsiones y derrames cerebrales debilitadores durante más de un año. (Anterioremente, él recibió una operación de cirugía correctora de ambliopía (ojo perezoso) por $247,000 — a expensas de los contribuyentes — tras quejarse de fuertes dolores de cabeza.)

Pero Rodolfo Buigas, psicólogo forense de la Oficina Federal de Prisiones, testificó que una serie de pruebas mostró que Sabatino “no tenía deterioro cognitivo alguno”. Buigas concluyó que el preso estaba “haciéndose el enfermo” y “exagerando sus síntomas”.

La defensa no llamó a testigo experto alguno para que testificara que Sabatino estaba incapacitado mentalmente.

En frecuentes llamadas al Miami Herald, Sabatino habla generalmente con mucha rapidez, y muestra mucha más animación y diapasón vocal que en su testimonio ante el juzgado.

Además, él ha presentado varias mociones judiciales en su propio nombre durante el último año. Cuando el juez Scola le preguntó cómo él pudo investigar y presentar las mociones, Sabatino respondió que lo había hecho con ayuda de amigos.

Tras declarar capacitado al acusado, Scola fijó una nueva fecha en enero para su audiencia de fallo.

Sabatino podría recibir cinco o seis años más de cárcel, dijo su abogado Benjamin, aunque no está claro si esa sentencia podría ser cumplida concurrentemente con su condena estatal.

A la salida del juzgado, Benjamin dijo además que había presentado una moción la noche antes para que se retirara del caso al fiscal William Shockley.

Benjamin dijo que Shockley era un buen amigo de Paul Schwartz, el fiscal que Sabatino amenazó con matar en 1998. Los dos hombres trabajaron en la misma unidad de la Fiscalía Federal de Fort Lauderdale.

“Ellos siguen aferrados a esto”, dijo Benjamin, quien fue designado por el juzgado para representar a Sabatino. “Ellos no quieren dejar ir eso”.

Nicholas Nehamas: 305-376-3745, @NickNehamas

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de noviembre de 2015, 7:20 p. m. with the headline "Conocido estafador le dice al juez que escucha voces."

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