Sur de la Florida

Hombre de Kendall trabaja con gobierno cubano para construir parque de patinaje en La Habana

Rene Lecour con una tabla donde resalta la palabra “Amigo”, parte del nombre de su organización benéfica “Amigo Skate Cuba.”
Rene Lecour con una tabla donde resalta la palabra “Amigo”, parte del nombre de su organización benéfica “Amigo Skate Cuba.” Para The Miami Herald

Más de un mes después de que el secretario de Estado John Kerry presidiera la ceremonia del izado de su bandera en La Habana, dos hombres que llevaban banderas cubanas y estadounidenses patinaron velozmente a lo largo del Malecón, seguidos por más de 100 otros patinadores montados en patinetas.

Rene Lecour, de 47 años, vecino de Kendall, organizó a los patinadores de La Habana el 21 de junio para celebrar el Día Internacional de la Patineta (International Go Skateboarding Day). En ese momento, él dijo a su esposa que temía que lo fueran a arrestar, pero no pasó nada.

La excursión cubana de 11 millas en patineta, que en cierto momento atravesó un desfile de la Bienal de Arte de La Habana, fue organizada por Lecour y el movimiento que él fundó, Amigo Skate Cuba.

“Para mí, lo que hacemos es más gratificante que cualquier problema en que nos podamos meter. No me parece que yo esté haciendo nada malo. Para mí, yo soy como la Cruz Roja de la patineta”, dijo Lecour al Miami Herald meses atrás. “Si la Madre Teresa y Joey Ramone fueran a tener un hijo, hubiera sido Amigo Skate Cuba”.

Lecour se mudó de Atlanta al condado Miami-Dade dos semanas antes de que lo azotara el huracán Andrew en agosto de 1992. Él vino haciendo autostop a South Beach para hacerse DJ. Entre los 20 y los 30 años, estuvo trabajando de DJ en la Playa, por todo Estados Unidos y en Puerto Rico hasta el 2002.

Lecour era administrador de un almacén en Coral Terrace cuando perdió su empleo inesperadamente en el 2003. En ese momento, él y sus dos hijos, Cheyenne, entonces de 5 años, y Kaya, entonces de 9, iban regularmente a patinar a Peacock Park en Coconut Grove los sábados y los domingos.

“Eso era mucho más de $100 a la semana”, dijo, contando el parqueo, el almuerzo y la entrada al parque, que era entonces de $10 por persona.

Para ahorrar dinero, él negoció un acuerdo con los administradores del parque en el que él daría mantenimiento al parque de patinaje para que sus hijos pudieran patinar. “Yo hice eso durante alrededor de un mes”, dijo.

Al fin del verano, su vida había cambiado: él había sido contratado como gerente general del parque y se había mudado a una casa histórica en Grand Avenue.

El parque de patinaje no cobraba la entrada a muchos de los jóvenes pobres del Grove en el programa veraniego que Lecour supervisaba. “Estos muchachos venían sin haber desayunado, ninguno de los cuales tenían patinetas”, dijo.

Poco a poco, él empezó a recolectar patinetas gastadas y de uso y empezó a dárselas a los mismos adolescentes del Grove que patinaban gratis. Además, él dio comida y albergue a algunos de los muchachos del vecindario que patinaban en el parque durante el día.

“Amigo Skate Cuba era mi casa a esas alturas”, dijo.

En el 2010, su hijo Kaya le enseñó un video de YouTube video, La Crisis del Skateboard en Cuba, el cual detallaba las dificultades que enfrentaban los patinadores de la isla para conseguir equipos de patinaje.

El video lo inspiró a hacer lo mismo que él había hecho en el Grove: conseguir patinetas para los que las necesitaran.

Desde entonces él ha estado viajando a La Habana al menos una vez al año, acompañado por varios patinadores internacionales con enormes bolsas de lona cargando patinetas nuevas y de uso para donar.

Los esfuerzos de Amigo Skate no pasaron inadvertidos. “El gobierno cubano se las arregló para mandarnos un correo electrónico dejándonos saber que ellos sabían quiénes éramos y qué estábamos haciendo. Al principio, me asusté un poco”, dijo Lecour.

Los correos electrónicos, enviados en febrero, dieron las gracias a Lecour por su trabajo y le ofrecieron colaborar con él en futuros proyectos de patinaje.

“Realmente me sorprende que no lo hicieran antes”, dijo Sebastián Arcos, subdirector del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida, quien elogia los esfuerzos de base de Lecour pero considera que La Habana lo contactó como un modo de mantener el control y la legitimidad. “La esencia de todo estado totalitario es control, y el único proveedor de cualquier cosa es el estado”, dijo.

Arcos dijo que el gobierno cubano probablemente desconfía más de Lecour porque él es un cubanoamericano. “Ellos tienen una propaganda establecida según la cual los cubanoamericanos son malos. Así que un cubanoamericano que viene a darle algo a los cubanos promedio contradice esa propaganda”.

Este mes, Lecour viajará a La Habana para entregar los planos para un parque de patinaje que se construirá cerca del Malecón, donde él y los otros patinaron en junio.

“Ya hemos tenido como tres encuentros con ellos. Todo se acuerda más bien verbalmente. Hemos llegado mucho más lejos de lo que esperábamos”, dijo Lecour.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de noviembre de 2015, 5:50 p. m. with the headline "Hombre de Kendall trabaja con gobierno cubano para construir parque de patinaje en La Habana."

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