Semana del arte en Miami, grandes artistas y precios astronómicos
Puede que el tamaño no sea lo más importante en el arte contemporáneo, pero en lo que se refiere a la edición del 2015 de la Semana del Arte en Miami (Miami’s Art Week), la gigantesca exhibición que cada diciembre envuelve a La Playa, Midtown y Wynwood en un tumulto alucinante de exposiciones y compra de arte (y no hablemos de fiestas y curioseo), eso sí importa mucho.
Arte grande, grandes ideas, grandes multitudes y precios grandes eran visibles por todas partes el martes, el tradicional comienzo de los montones de ferias satélite y exposiciones que orbitan alrededor del evento principal, Art Basel Miami Beach, el cual abre al público el jueves.
Las inauguraciones del martes presentaron por sí mismas a los exhaustos visitantes una exhaustiva muestra de lo que es más hot y más cool en el mercado del arte contemporáneo, una gama de arte que fue desde lo sublime hasta, tal vez, lo ridículo.
En el jardín de esculturas frente a la tienda de Art Miami, la contramaestre de las ferias de arte de la semana, el enjambre de invitados VIP –11,000 fueron invitados, y al parecer la mayoría asistió– fueron recibidos por una espiral de bronce de 16 pies del estadounidense Gino Miles. Adentro, encontraron una pieza del británico Damien Hirst, mariposas muertas en un anillo de seis pies de circunferencia, por un precio de $950,000, y más obras de rancio abolengo que nunca, entre ellas una escultura cinética enorme de más de nueve pies, de Alexander Calder, por $12.8 millones.
No muy lejos, en la frontera de Midtown Miami, se alzaba una escultura con unas flores de dientes de león de 50 pies de alto, obra de Robert James Buchholz instalada sólo para la semana. Un par de cuadras hacia el norte, cuatro sinuosas esculturas de tipo “bastón de caramelo” de 30 pies de largo en fibra de vidrio y espuma –75 veces más largas que un bastón de caramelo de verdad, señalan los artistas con orgullo– ocupará una buena parte de la renacida Palm Plaza en el Design District durante los días festivos.
Justo al oeste de allí, en Wynwood Walls,expandido con un nuevo jardín y nuevos murales de estilo grafiti, unos 200 invitados, incluyendo artistas callejeros de Latinoamérica y España, se reunieron para lo que Jessica Goldman, hija del fundador del proyecto, el difunto Tony Goldman, llamó “una gran cena familiar”. Cuatro nuevos murales, incluyendo uno de enormes dioses griegos flotantes hecho por los artistas españoles Pichi & Avo y otro de manos gigantescas del artista alemán Case, se cernían sobre ellos.
No muy lejos, en el recinto escolar del downtown del Miami Dade College, actores nadaban en un tanque de 4,500 galones instalado en una plaza, llevando a cabo actividades cotidianas debajo del agua –como un presagio de lo que será la vida en el próximo período del Holoceno, luego que los cambios climáticos y la subida del nivel del mar hayan conquistado el mundo–, cortesía del director y artista mediático Lars Jan.
Algunas estrellas famosas asistieron –Sylvester Stallone estuvo en la inauguración VIP de Design Miami, hermana menor de la feria de Basel, mientras que el asiduo de Basel Leonardo DiCaprio gozó de un estreno privado en Art Miami, su primera vez en ella. También asistió al menos un importante urbanizador: Jorge Pérez. El visitó la feria de Pinta Miami en Wynwood, dedicada al arte latinoamericano, incluyendo una instalación de Carlos Martiel que consistía en un hombre desnudo, en vivo, que yacía inmóvil al pie de un asta de bandera con el cuello encadenado al suelo. La bandera mexicana izada al inicio en el asta fue cambiada más tarde a una bandera de Costa Rica, y será cambiada continuamente a lo largo de la exposición.
Una anciana hizo un gesto de aprobación al hombre desnudo, pero él no hizo más que pestañear.
El hombre desnudo no estaba a la venta, pero otras muchas obras de arte sí lo estaban. A pesar de un cierto decaimiento económico en América Latina, una de las principales fuentes de coleccionistas de arte en las ferias de Miami, y los problemas sobre los inmigrantes en Europa, Art Miami estuvo prácticamente asediada; el director de la feria, Nick Korniloff, dijo que el número de solicitudes de credenciales VIP este año excedió las del 2014, y espera sobrepasar la cuenta total de visitantes del año pasado, que fue de 82,500.
Algunas obras ya estaban vendiéndose a lo grande. En Pinta Miami, el galerista de Bogotá Luis Angel Parra dijo que había vendido dos esculturas del colombiano Hugo Zapata a $50,000 cada una. Y, a juzgar por los precios de venta, los galeristas vinieron a Miami con grandes expectativas. En Art Miami, una pintura de flores de Andy Warhol se estaba vendiendo por $6.5 millones, y una rara colaboración de los años 1980 entre Warhol y Jean-Michel Basquiat, por $3.4 millones. Una inusual pintura de los años 1960 de Alma Thomas que estuvo en la portada del catálogo de su exposición personal de 1972 en el Museo Whitney –la primera artista afroamericana en exponer allí– se estaba vendiendo por $950,000.
Para el domingo, muchos visitantes de la feria estarán listos para el regalo perfecto, cortesía de Galerie Kreo, de París, en Design Miami: la oportunidad de darse un baño relajante en un barco. Studio Wieki Somers creó la bañadera Bathboat (Bote de baño), con un interior blanco acanalado y un exterior de color miel que se asemeja a uno de esos codiciados barcos hechos a mano. Solamente se hicieron 30, además de un prototipo, de madera de roble y cedro rojo.
Puede que su escala no sea tan monumental, pero el precio de bañarse en ellas sí lo es. Se venden por $50,000 cada una.
Los redactores del Miami Herald Nicholas Nehamas y Jeffrey Pierre contribuyeron a este reportaje.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de diciembre de 2015, 2:51 p. m. with the headline "Semana del arte en Miami, grandes artistas y precios astronómicos."