Sur de la Florida

Los periodistas al despido, y políticos en la impunidad

Los periodistas mexicanos Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera e Irving Huerta reciben el trofeo como ganadores del Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación, en noviembre, en Lima, Perú. Junto con Sebastián Barragán y Carmen Aristegui investigaron el caso de La Casa Blanca de Enrique Peña Nieto’.
Los periodistas mexicanos Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera e Irving Huerta reciben el trofeo como ganadores del Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación, en noviembre, en Lima, Perú. Junto con Sebastián Barragán y Carmen Aristegui investigaron el caso de La Casa Blanca de Enrique Peña Nieto’. el Nuevo Herald

Los reportajes de investigación más descollantes y novedosos de América Latina ratifican una tendencia: el periodismo continúa siendo un primer frente en la lucha contra la corrupción en la región a pesar de que los periodistas pierdan sus empleos y los investigados se amparen en la impunidad.

Cuando el reportero mexicano Rafael Cabrera hacía una cola para pagar sus compras en un supermercado, le llamó la atención la portada de la revista ¡Hola! Era mayo del 2013, y la publicación habituada a destapar intimidades del jet set, mostraba a la actriz Angélica Rivera, esposa del presidente de México, Enrique Peña Nieto, en una lujosa y moderna residencia en Chapultepec, una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de México. Era la primera entrevista de Rivera como primera dama de ese país.

“La verdad es que la mezcla de farándula y política que se ha dado en México me llama mucho la atención”, dijo Cabrera a el Nuevo Herald. “Creo que el acierto de la investigación fue tomar esos elementos para reportarlos. Peña Nieto y su esposa usaron un montón las revistas del corazón como comunicación política, y el reportaje no hizo más que profundizar qué había detrás”.

Un año y medio después, Cabrera y sus compañeros Irving Huerta y Sebastián Barragán, integrantes del equipo de Aristegui Noticias, coordinado por el experimentado Daniel Lizárraga y la reconocida Carmen Aristegui, hicieron pública una investigación fulminante y por demás documentada.

El equipo reveló que Peña Nieto recibió una residencia de unos $7 millones del Grupo Higa, una empresa que a su vez se vio favorecida con millonarios contratos de obras públicas, primero en el estado de México donde el mandatario fue gobernador, y luego como Presidente de la República.

La noche del 21 de noviembre, el equipo fue galardonado en Lima, Perú, como ganador del primer puesto del Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación 2015, organizado por el Instituto de Prensa y Sociedad y Transparencia Internacional.

Aquella noche, en medio de los aplausos de otros investigadores de la región, Lizárraga dedicó el premio a los periodistas mexicanos asesinados por cumplir con su trabajo.

Meses antes, el equipo había sido galardonado con varios otros premios. En Colombia, por ejemplo, el grupo recibió el Premio Gabriel García Márquez, organizado por la Fundación Para un Nuevo Periodismo. Los periodistas también se hicieron del Premio a la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, organizado por Connectas y el Centro Internacional para Periodistas, con sede en Washington D.C.

Las represalias

Pero la lluvia de premios ocurría en medio de una dura realidad: en marzo estos periodistas fueron súbitamente despedidos de la estación radial MVS bajo el argumento de que el logotipo de la empresa había sido utilizado sin autorización en Mexicoleaks, una plataforma que busca promover las denuncias ciudadanas contra la corrupción.

Lo que más le indigna al equipo es que tras la denuncia periodística, el gobierno encargó una investigación oficial que tomó seis meses, pero que no encontró rastro de algo que oliera a conflicto de interés, tráfico de influencias o acto de corrupción, tal como lo critica Aristegui en su prólogo de “La Casa Blanca de Peña Nieto”, el libro de Lizárraga, Cabrera, Huerta y Barragán, que el jueves fue presentado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

El segundo lugar del Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación fue otorgado a un equipo de ocho periodistas que integraban la Unidad de Investigación de la Cadena Capriles, en

Venezuela.

Realizada contrarreloj en solo cuatro días, la investigación documentó la participación de agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en el asesinato de dos jóvenes durante una manifestación estudiantil en febrero del 2014, en

Caracas.

Peña Nieto y su esposa usaron las revistas del corazón como comunicación política, y el reportaje no hizo más que profundizar qué había detrás

Rafael Cabrera

reportero mexicano premiado

El reportaje contó con el apoyo del videógrafo Juan Carlos Solórzano, lo que permitió editar un video con imágenes recolectadas de las redes sociales y del propio medio. La serie logró identificar, por ejemplo, a José Perdomo, comisario del SEBIN, como el asesino del estudiante Bassil Da Costa.

La investigación echó por tierra la versión oficial que buscaba responsabilizar al líder opositor Leopoldo López de la muerte del estudiante, con una pena carcelaria de 30 años. No obstante, López fue condenado por instigación y provocación a 13 años de

prisión.

Sin embargo, los ocho periodistas de esa unidad de investigación periodística renunciaron progresivamente debido a las censuras de reportajes que cuestionaban al gobierno, dijo Tamoa Calzadilla, ex jefa de ese equipo.

“Los dueños originales vendieron esa cadena a un grupo de empresarios cercanos al chavismo, lo que produjo el cambio de la línea editorial a favor del gobierno”, dijo Calzadilla. “En marzo del 2014, se nos prohibió la publicación de una crónica que dejaba mal parado al gobierno y decidí renunciar [...] luego, a lo largo de seis meses, progresivamente todo los miembros del equipo fueron renunciando”.

De los ocho periodistas, cinco migraron de la prensa tradicional a plataformas digitales y fundaciones en Venezuela: César Bátiz, Laura Weffer, Carjuan Cruz, Cristina González y Lisseth Boon. Otros tres se fueron del país: Airam Fernández (a Perú), Albinson Linares (a México) y Calzadilla, quien ahora integra en Miami la Unidad de Datos e Investigación del ala digital de la cadena televisiva Univisión.

Otro periodista galardonado que acabó despedido es el brasileño Mauri Konig. La decisión de echarlo del periódico Gazeta do Povo, en Curitiva, ocurrió luego de que este liderada la realización de El imperio de las cenizas, una investigación en equipo sobre los turbios negocios del presidente de Paraguay, Horacio Cartes, en el masivo contrabando de cigarrillos. De hecho, el tráfico de cigarrillos paraguayos en la llamada triple frontera (Paraguay, Brasil y Argentina) superó en volumen al de la coca, de acuerdo con la investigación.

Konig realizó el trabajo con sus entonces compañeros Diego Antonelli y Albari Rosa, y en alianza con Marta Soto, de la Unidad de Investigación de El Tiempo de Colombia, y de Ronny Rojas, entonces reportero investigador de La Nación de Costa Rica. El equipo no solo fue reconocido en Lima. En octubre, fue premiado en Noruega con el Global Shining Light Award.

“Me quedé triste por el despido ya que me dediqué tanto a esta investigación al punto que puse en riesgo mi seguridad”, dijo Konig. “Pero seguiré haciendo periodismo de investigación porque con este tipo de trabajo es que he conseguido hacer una diferencia, un trabajo que produce los cambios que nuestra sociedad necesita”.

Siga a Enrique Flor en Twitter: @kikeflor

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de diciembre de 2015, 11:11 a. m. with the headline "Los periodistas al despido, y políticos en la impunidad."

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